Autor: Azaola, José Miguel de. 
   El voto útil en Cataluña     
 
 Diario 16.    21/03/1980.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

El voto útil en Cataluña.

José Miguel de Azaola

Cuando se publiquen las presentes líneas se sabrá —si no con datos exactos y definitivos; sí, con cifras

provisionales bastante aproximadas— cuáles han sido los efectos de la espectacular campaña electoral

que el presidente Suárez ha realizado en Cataluña.

Tales efectos quizá puedan darnos una idea de los que, hace diez días, habría tenido una campaña análoga

en el País Vasco, si el jefe del Gobierno hubiese optado por hacerla en vez de reducir su presencia en

tierras vascongadas a una brevísima y casi confidencial excursión. Pero sería abusivo llevar muy lejos el

paralelo, ya que las circunstancias difieren bastante de un caso a otro.

Me fijaré en un solo punto que me parece decisivo.

Cada uno de los partidos o coaliciones que han concurrido a las elecciones catalanas ha propuesto, dése el

principio de la campaña, su respectivo candidato a la presidencia de la Genera-litatlcosa que no ha

ocurrido en el País Vasco, donde el único candidato con posibilidades era el presidente Garaicoechea),

por lo que sus rivales políticos no se tomaron la molestia de proponer otras.

Pues bien: tanto los resultados de las elecciones precedentes como los.de los sondeos efectuados para

averiguar las intenciones de voto en este día 20, han coincidido en atribuir a la izquierda catalana

muchísimas probabilidades de encumbrar al puesto de máxima responsabilidad en aquella comunidad

autónoma al socialista Revenios. Frente a él, el centro y la derecha tienen que escoger entre el catalanista

centrista Pujol y el centrista-catalanista Cañellas.

Votar a la contra

En Selección a Cortes de hace un año, las fuerzas que ahora apoyan a Cañellas consiguieron, en el

conjunto de Cataluña, 75.000 votos más que las que apoyan a Pujol. Estas últimas sólo por un pelo

aventajaron a las primeras en Gerona, quedando a su zaga en Barcelona y no obteniendo más que la mitad

de los votos logrados por ellas en Lérida y en Tarragona.

Si hubieran persistido aquellas circunstancias, para evitar la elección de un presidente socialista, los

electores del centro y de la derecha habrían tendido probablemente a agrupar sus sufragios, en nombre del

principio del «voto útil», en torno a la UCD y sus aliados; pues sabido es que en la España de nuestros

días se vota mucho a la contra (como en casi todas partes cuando los tiempos son de crisis y a numerosos

electores los mueve más el miedo que la ilusión) y de lo que principalmente se trata es de que pierda

Fulano, que es el -que a uno le disgusta, en vez de que gane Mengano, que es el que le gusta a uno.

Pero en el presente mes de marzo de 1980, cuando los sondeos preelectorales atribuyen a los catalanistas

centristas de Pujol más intenciones de voto que a los centristas-catalanistas de Cañellas, lo más verosímil

es que los electores deseoso^ de impedir la victoria de Reventós hayan tendido a agrupar sus sufragios en

apoyo del candidato de Covergencia i Unióu. Por eso creo que los resultados de la espectacular campaña

del presidente Suárez en Cataluña serán, en términos de votos, menos importantes que los que habría

teñido, si se hubiese producido, una campaña similar en el País Vasco, donde no era —ni es— el

socialismo democrático el que sembraba —y sigue sembrando— espanto entre los electores de la derecha

y del centro, amén de otros muchos.

UCD, víctima

Alguna vez tenía que tocarle a la UCD ser la víctima de ése «voto útil» tan ponderado y encarecido por

sus propagandistas, y en cuyo nombre y bajo cuyo signo ha cosechado tantos triunfos en pasadas

elecciones.

Si tales previsiones se cumplen, hasta es posible que piensen algunos que el propio presidente Suárez se

alegrará en su fuero interno de una emigración de los votos de la UCD que haya permitido el triunfo de

Pujol sobre Reventós. Ya que, en su calidad de jefe del Gobierno, tendrá que entenderse con el presidente

de la Generalidad, tendrá que negociar y llegar a compromisos con él; y lo conseguirá mejor si su

interlocutor es el primero, que sí lo es el segundo de ambos.

Entendimiento con Reventós

Pero creo que pensar así sería llevar las cosas demasiado lejos. Pues, por mucho que al presidente Suárez

le resulte más fácil entenderse qon el líder del catalanismo centrista que con el jefe del socialismo más o

menos catalanista, y por aborrecible que sea para él la idea de un Gobierno, catalán en manos de la

izquierda, no puede olvidar que tanto su persona, como su Gobierno, como el país cara al interior y cara

al exterior, necesitan que la´ fuerza política que constituye el apoyo esencial de la actuación del jefe del

ejecutivo sea una formación capaz de mantenerse a flote aunque haga agua por una. porción de sitios, en

lugar de ser un partido que se va a pique.

 

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