Autor: Prades, Joaquina. 
 El debate sobra el divorcio.Socialdemócratas y democristianos acuerdan un borrador de las modificaciones a los artículos 82.2 y 86 bis. 
 Los diputados centristas llegan a un acuerdo en los temas que restan del debate sobre el divorcio     
 
 El País.    26/03/1981.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

El debate sobre el divorcio

Socialdemócratas y democristianos acuerdan un borrador (le las modificaciones a los artículos 82.6 y 86

bis

Los diputados centristas llegan a un acuerdo en los temas que restan del debate sobre el divorcio

JOAQUÍNA PRADES

Unión de Centro Democrático (UCD), al menos por el momento, se ha puesto de acuerdo en el tema del

divorcio. Ayer, en la sesión del Pleno del Congreso de los Diputados, la mayoría dé los parlamentarios

centristas comentaban con disgusto el enfrentamiento entre el ministro de Justicia, Francisco Fernández

Ordóñez, y el presidente del grupo, Miguel Herrero de Miñón, producido desde la tribuna de oradores el

día anterior.

Por ello, socialdemócratas y democristianos del partido del Gobierno aprobaron unánimemente ayer, en

otra reunión del consejo de dirección de UCD, convocada por Miguel Herrero en uno de los descansos del

Pleno, el borrador de las modificaciones de los artículos 82.6 (conocido como el del repudio) y el 86 bis,

cuya votación está prevista para la sesión de hoy.

Dichas modificaciones significan que los matrimonios españoles podrán separarse tras haber cesado

durante seis meses la convivencia conyugal libremente consentida, salvo prueba en contrario.

Precisamente esta frase, añadida a la redacción inicial del proyecto, impide lo que obispos y

democristianos han venido en llamar repudio es decir que si uno de los dos cónyuges desaparece durante

medio año y al otro le llega por sorpresa un proceso de separación matrimonial, el abandonado no pueda

oponerse.

La otra modificación, la del artículo 86 bis, que habla de compartir el mismo domicilio aunque haya

cesado la convivencia conyugal (por simples razones de economía), introduce la precaución de que dicho

cese debe acreditarse judicialmente.

Pactadas dos modificaciones

Pactadas ambas modificaciones no parece que, al menos hasta que llegue el debate de la disposición

adicional sexta (que regula la intervención del juez en el divorcio), vuelvan a repetirse las.

demostraciones publicas de las desavenencias que existen en el seno de UCD.

Uno de los dirigentes democristianos, Fernando Alvarez de Miranda, señalaba ayer a EL PAÍS que «el

proyecto Ordóñez» les pa-recia bueno a casi todos los miembros de esta familia centrista, salvando, claro

está, las citadas modificaciones y alguna otra que pueda venir en el tema del procedimiento.

Su malestar se ha originado, entonces, por la manera en que el proyecto de ley se ha gestado y tramitado:

«aquí llega un ministro con un proyecto debajo del brazo como si fuera su hijo. Y nadie puede atacarlo, o

ni siquiera debatirlo en profundidad. Eso es lo que realmente nos ha molestado», manifestó Alvarez de

Miranda.

Sin embargo, hasta los mismos democristianos reconocen que el divorcio es una magnífica plataforma de

lanzamiento político, y, como decía Alvarez de Miranda, «hay que defender ante todo el espacio político

de cada uno».

Herrero y los infundios de EL PAÍS

El presidente de UCD, Agustín Rodríguez Sahagún, estuvo conversando a primera hura de la tarde de

ayer con Miguel Herrero de Miñón. No eran pocos los centristas que aseguraban que «le está llamando al

orden, para que no vuelva a enfrentarse públicamente con gente de su mismo partido». El mismo Pío

Cabanillas reconocería que «algo de eso me han contado». Rodríguez Sahagún dijo que, efectivamente,

había conversado con Herrero de Miñón, «lo mismo que con algunos otros, porque mi misión es, entre

otras cosas, salvaguardar la unidad de! partido». Sin embargo, cuando Herrero de Miñón fue preguntado a

este respecto por EL PAÍS, contestó que todo lo que este periódico publica sobre su persona en el tema

del divorcio son «infundios y nada más que infundios. Y eso que me pregunta es otro infundio». Cuando

EL PAÍS le pidió a Herrero de Miñón que desmintiese los supuestos infundios, este se limitó a contestar

que este periódico le saca muy mal en las fotos (sic), y que no era cierto que él hubiera roto un pepel tras

mostrárselo a Fernández Ordóñez (véase EL PAÍS de ayer).

Tras recordarle que muchos periodistas lo habíamos visto, siguió calificándolo de infundio, y como

prueba adujo que tenía ese papel en su cartera. La existencia de modernas fotocopiadoras en nuestro país

restaría validez a la prueba.

Por lo demás, cabe destacar los ataques, entre pasillos, que el diputado democristiano José Antonio

Escartín, le hizo a los socialistas: «Los del PSOE están todo el día con lo del mutuo acuerdo, y luego

resulta que en su proyecto de .divorcio se habla de hasta diecisiete causas de culpabilidad. El nuestro, en

cambio, sólo habla de una que es la civilizada: el cese de la convivencia conyugal, además de la condena

por delitos penales. Por esto, nuestro texto es mucho más progresista que el suyo, que está

verdaderamente trasnochado».

Al socialista Antonio Sotillo esta argumentación de su oponente centrista sólo le mereció un comentario:

«Escartín no tiene abuela»

 

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