Autor: Marín López, Carmen (KARMENTXU). 
 El debate sobre el divorcio. 
 Aprobados 19 nuevos artículos del proyecto de ley de Divorcio     
 
 El País.    26/03/1981.  Página: 14,?. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

EL PAÍS, jueves 26 de marzo de 1981

Aprobados 19 nuevos artículos del proyecto de ley de Divorcio

KARMENTXU MARÍN

La sesión del pleno del Congreso de ayer transcurrió con pocas sorpresas, mientras parte de los diputados

escuchaba el partido de fútbol en algún transistor —Iñigo Cavero, Gabriel Cisneros, Soler Turmo, Pin

Arboledas y otros participaron en un jubiloso grito de gol desde la televisión de los ujieres, cuando

España marcó el segundo tanto a Inglaterra— y se producía alguna anécdota realmente chocante.

El ministro de Justicia terminará dando el si, por no haber desconectado la llave de su escaño, a una

enmienda del disidente centrista Manuel Diez Pinés, que pretendía que los matrimonios canónicos tu-

vieran efectos civiles sin necesidad de tener que adaptarse a la legislación del Estado. El ministro de

Justicia, que abandonó ostensiblemente el hemiciclo cuando empezó a hablar Diaz Pinés, apareció luego

votando afirmativamente la modificación en el listado del escrutinio.

No se entró en el debate del artículo 82.5, que se presentaba como el más conflictivo y el único que los

socialdemócratas se ofrecían a modificar en el Congreso. Por lo demás, los diecinueve artículos

aprobados y los dos suprimidos que se consideraron, salieron adelante en el mismo clima de

contraposición Iglesia-Estado al que se están llevando muchas de las discusiones del proyecto de ley de

Divorcio y en el mismo ambiente de visitas, charlas y papeleo de escaño a escaño entre social-demócratas

y democristianos, liberales y socialdemócratas, cristianos entre sí y socialistas con ministros o asesores.

El portavoz centrista Miguel Herrero visitó incluso a Felipe González y a Alfonso Guerra. Como en una

sesión anterior sucediera con el líder de Coalición Democrática, Manuel Fraga, el divorcio produjo sueño

ayer al centrista catalán Carlos Sentís y al socialdemócrata Santiago Rodríguez Miranda.

Los artículos que produjeron mayor debate fueron el 63, sobre la inscripción del matrimonio celebrado en

forma religiosa; el 73, relativo a la nulidad matrimonial y, como se esperaba, el 80, que había de las

resoluciones dictadas por los tribunales eclesiásticos en materia de nulidad.

Mientras los ministros Ordóñez y Cabanillas se reunían junto con Luis Apostúa para intentar perfilar los

acuerdos en torno al artículo 82.5, esperado como plato fuerte del Pleno de ayer, pero en cuyo debate no

se entró, el portavoz de Coalición Democrática, Juan Luis de la Vallina, defendía una enmienda al

artículo 63, porque, a su entender comparar el matrimonio canónico con otras formas religiosas de

matrimonio puede considerarse una cierta ilegalidad».

Derrotada la enmienda de Diez Pinés

En el mismo artículo, el centrista Díaz Pinés argumentaba´que «si aquí se habló ayer en nombre del grupo

parlamentario y del Gobierno, yo voy a hablar aquí para defender el programa de mi partido» y, tras

manifestar que «no se lo que otros ofrecerían en su circunscripción electoral, pero sí sé lo que voy ´ otros

conmigo ofrecimos en la mía», acusaba al texto de la comisión de suponer «una modificación unilateral

de un tratado internacional, porque, según el artículo 6.1.de los acuerdos con la Santa Sede, la sola

presentación dé la certificación del matrimonio religioso produce efectos civiles, y ahora se añade aqui la

necesidad de que se adapte a la legislación del Estado»; Mientras a De la Vallina le contestó el ucedista

Escártín,´ nadie salió a responder a Díaz Pinés, en la 1ínea de lo manifestado en otras ocasiones por el

ministro de Justicia en el sentido de que por ser diputado de UCD, «ya le he contestado dónde debía

hacerlo: en el grupo y en el partido».

La enmienda de Díaz Pines obtuvo diecisiete votos a favor, algunos, supuestamente, por culpa de las

llaves de la votación, ya que, según el listado consultado posteriormente, sé mostraron partidarios de la

postura del diputado opusdeísta, desde el socialdemócrata Javier Moscoso al ex ministro Fernando Abril,

pasando por los también centristas Juana Arce, Carlos Gila, Rodríguez Alcaide y Díaz Porras, además del

ministro de Justicia; los socialistas Chaos y Ernest Lluch y los vascos Aguirre y Bujanda, además:de los

diputados de Coalición Democrática présenles en la sala: Fraga, Osorio, Portanet y Tejera.

La fidelidad conyugal

La necesidad de que los cónyuges tengan que vivir obligatoria-mente en el mismo domicilio y estén

obligados a guardarse fidelidad produjo debate entre los cen-tristas, por un lado, y los, socialistas y

comunistas, por otro, Javier Moscoso contestó al socialista Ru-dolf Guerra, qué: «él deber de fidelidad

está asumido en muchas legislaciones progresistas como Francia, Italia, Bélgica y Colombia, entre otras»,

y añadió que para UCD «la fidelidad tiene un sentido más amplio que el sexual, es una concepción más

ética, más moderna, pues no estamos pensando sólo en el adulterio».

El comunista Solé Tura se mostró partidario de que cada cónyuge pueda tener su propio domicilio y djjo

que «sólo articulando de manera coherente la libertad, personal al iniciar una comunidad de vida es

posible la libertad del consentimiento, base del matrimonio».

El artículo 73, sobré la nulidad , del matrimonio, hizo opinar al socialista Virgilio Zapatero que «de lo

que aquí se trata es de acercar al máximo las nulidades matrimoniales al régimen general de nulidades, no

sea que vaya a ser mas rápido, más fácil y más barato obtener una nulidad canónica que un divorcio o se

caiga en el viejo lema de "a más nulidad, menos divorció"». El portavoz socialista manifestó que desde

algunos sectores confesionales se viene manteniendo como postura idónea para afrontar la crisis

matrimonial «abrir la mano en las nulidades canónicas» y se opuso a varios puntos del texto, entre ellos al

número uno del artículo 73..«Se ha .suprimido», dijo Virgilio Zapatero, «la simulación, que era un

auténtico, coladero de las nulidades eclesiásticas,pero ¿no la estamos metiendo subrepticiamente en el

número uno del artículo 73?

•Virgilio Zapatero opinó que podría estarse haciendo «una importación del Código de Derecho Canónico

al Código Civil, pero del Código Canónico de la Edad Media, ni siquiera del actual, que están a punto de

reformar».

Preocupación por la impotencia Javier Moscoso aludió a la «obsesión socialista de que aquí vayamos a

recibir la doctrina de las nulidades canónicas» y señaló el párrafo cuarto, cuya supresión querían los

socialistas, y en torno al cuál se origino un cierto intercambio de ideas sobre el supuesto de impotencia

como causa de nulidad del matrimonio que, según dijo Moscoso, «preocupa al grupo socialista, pues lo ha

introducido en su texto alternativo como causa de divorcio».Socialistas y centristas, cambiaron frases

sobre el grado en que les preocupaba el problema de la impotencia.

En el debate sobre el articuló 80; qué junto con el 60, debatido el martes suponía uno de los príncipales

puntos de enfrentamiento laico-confesional, el diputado socialista Antonio Sotillo preguntó cuál va a ser

el sistema por el que los jueces civiles ejecuten las sentencias canónicas de nulidad que se produzcan a

partir de la presente ley y solicitó que, a los requisitos de que la sentencia eclesiástica estuviera ajustada al

derecho de Estado y que fuera auténtica, esto último contemplado en la disposición adicional segunda del

proyecto, pidió que se añadiera el que las-sentencias eclesiásticas respetaran tos derechos y libertades

contenidos en la Constitución. A este ex-tremo le respondió José Antonio Escartín, representante del

grupo centrista, diciendo que «la introducción que proponen los socialistas me parece superflua, porque si

una mención a la Constitución hubiera que hacerla en cualquier forma de derecho positivo, sería

absolutamente superfluo. Si la Constitución y los derechos fundamentales no son derecho del Estado, yo

ya no sé qué es derecho del Estado».

• Inmediatamente después de haberse votado el artículo 80, varios grupos defendieron enmiendas a los

artículos 81 y 82, en los que se establecen las formas y las causas que determinarán la Separación judicial

de los cónyuges. Juan María Bandrés planteó la supresión del artículo 82, por considerar .improcedente la

obligación de que exista un culpable para lograr la ¡separación. El comunista Solé Tura se pronunció

igualmente por eliminar el concepto de culpa del proyecto de ley.

Por último, el socialista Javier Sanz Cosculluela insistió en que no debería ser necesario el requisito de

llevar un año de matrimonio para poder obtener la separación judicial.

 

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