Denuncian graves deficiencias en la Administración pesquera española     
 
 Ya.    16/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Denuncian graves deficiencias en la Administración pesquera española

"Uno de los factores principales que han motivado el grave momento que atraviesa la industria pesquera

del país es el completo abandono que sufre la investigación pesquera en nuestro país", diré un manifiesto

público que acaba >!e difundir la comisión de Medio Ambiente de la Asociación de Licenciados en

Ciencias Biológicas de España (ALBE) y del Colegio de Licenciados de Madrid.

"Aunque existen dos institutos para tal investigación, ninguno de los dos cuenta con más de veinte

investigadores dedicados a controlar el excedente que puede ser extraído cada año de los "stocks" de

especies marinas exploradas." La desproporción de esa cifra salta a la vista al compararla con la cifra de

setenta a ochenta mil millones de pesetas que alcanza el producto pesquero en primera venta.

Denuncia que la Administración pesquera ha sumido en un completo abandono la recogida de estadísticas

fiables y adecuadas que permitan evaluar los recursos pesqueros explotados por nuestras flotas, con lo

que se frena la posible labor científica y se incumple el compromiso contraído con las Comisiones

Internacionales de Pesquería, de proporcionarles datos de ese tipo. Denuncian también que la

Administración no ha vigilado, la mayoría de las veces, el cumplimiento de las regulaciones acordadas

por las Comisiones Internacionales para optimizar la explotación de los recursos pesqueros. Resultado:

nuestras flotas han esquilmado recursos explotados por varios países, como la merluza europea, la

merluza surafricana, el pulpo del banco sahariano, etcétera; lo mismo pasa con el salmonete mediterráneo,

la merluza y la mollera de esta zona. Aunque está prohibido desembarcar merluza de menos de

veinticuatro centímetros da longitud, el 90 por 100 de las que vienen a los puertos cántabro-galalcos

miden menos de veinte centímetros. Consecuencia: desprestigio de nuestra Administración Pesquera

frente a las citadas Comisiones Internacionales y a los demás países, cosa que dificulta la negociación con

ellos en el asunto de las 200 millas. Todo ello—dicen—¡ junto con el agotamiento del recurso pesquero

en ciertas zonas, causará sin duda una reducción en los cupos de captura concedidos a nuestro Estado.

Apuntan también el factor de la falta de personal técnicamente cualificado en la Dirección General de

Pesca, cosa que condiciona la eficacia administrativa. En definitiva, todo ello repercute en importantes

alzas de precios, que perjudican a la población. T e rminan abogando por una modificación radical de la

Infraestructura y organización de la Administración Pesquera española y de los institutos de investigación

en este campo, para evitar la bancarrota en el sector.

 

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