Recetas para la crisis económica. 
 Ningún paquete de medidas resolverá lo inalcanzable sin prolongado sacrificio     
 
 Ya.    06/01/1977.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

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INFORMACIÓN ECONÓMICA

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RECETAS PARA LA CRISIS ECONÓMICA

Ningún paquete de medidas resolverá lo inalcanzable sin prolongado sacrificio

"La reasignarían de recursos debe hacerse desde el horizonte de ´una mejor planificación, una

liberacilación de inversiones inútiles y contradictorias´´ (don Francisco Fernández Ordóñez) . "La

situación económica clara, fuerte, correctora, coordinadora, con objetivos a largo plazo, y no impuesta"

(don Rafael Martínez Cortina)

Las recetas -económicas que hoy publicamos, con el ánimo de aportar un granito de arena a la resolución

de la grave crisis económica, que atravieso, nuestro país, corresponden a dos prestigiosos economistas.

Uno, don Francisco Fernández Ordóñez, de profundos conocimientos en la materia-, como bien ha

demostrado a lo largo de un dilatado periodo profesional. El otro, don Rafael Martines Cortiñ a ,

catedrático de la Complutense y experto en temas monetarios y de comercio exterior.

Don Francisco Fernández Ordóñez

tivos cuantificados, coherentes entre sí, que delimiten una política económica.

En segundo lugar, la elabora c i ó n de un programa a corto y medio plazo no puede hacerse ya desde una

plataforma puramente tecnocrática, - sino en un proceso negociado, hasta donde sea posible en las

presentes circunstancias. Es decir, la preparación .del plan económico tiene que seguir un cierto procesó

político. La eficacia de un plan económico en un sistema no autoritario -no depende tanto de la letra del

"Boletín Oficial" como de su grado de aceptación y de convencimiento socia1. Es preciso admitir, en

tercer lugar, que desde una tasa de crecimiento de precios del 20 por 100 no es posible plantear ninguna

política económica mínimamente expansiva. Ello implica la necesidad de actuar en el triple frente de la

demanda, los costes y los problemas sociales. En este marco, el problema del sector público es fun-

damental, primero porque su desequilibrio agrava la inflación; segundo porque el sector público tiene que

apoyar la solución de los problemas del paro; tercero, porque la Seguridad Social a cargo únicamente de

la empresa está agravando la tensión en los costes; cuarto, porque es necesario un reparto más justo de la

presión fiscal y hace falta una conciencia real de ello.

El camino tributario, paso inexorable

Todo el mundo sabe la dificultad de actuar en el proceso de formación de las rentas, salariales o no

salariales. Se trata de uno de los temas críticos del sistema capitalista, que sólo puede resolverse, aunque

sea parcialmente, al nível de negociación política, cuando los sectores en conflicto consideran que la

distribución del producto social es razonable y responde a los "standares" éticos en rigor en cada

sociedad. El sistema fiscal tiene en este punto un insustituible papel que cumplir como estructura de

rectificación social, la solución de nuestro problema económico pasa de forma inexorable por el camino

tributario. La asignación debe moverse tanto en el sentido de una desviación de recursos del

consumo a la exportación como hacia una revisión profunda del actual planteamiento de las grandes

inversiones, tanto privadas como públicas. Ha dicho Fuentes alguna vez que no se trata tanto de

invertir como de invertir mejor, y este juicio es muy correcto. Esta reasignación de recursos debe ha-

cerse, desde el horizonte de una mejor planificación, una liberalización de inversiones inútiles

y contradictorias y un esfuerzo hacia una mayor competitividad del sistema económico. • Sin esta

trasformación de nuestra estructura productiva, la simple política de fomento a la exportación, o

incluso de tipo de cambio, será un esfuerzo en gran medida estéril.

En quinto lugar, el problema del empleo tiene un fuerte componente estructural. Las limitaciones en el

crecimiento, que van a ser inesquivables en los próximos años, imponen una política de empleo dirigida a

eliminar desajustes entre oferta y demanda de trabajo, diferencias regionales, insuficiencias de formación

profesional. Será preciso rectificar la relación de precios relativos de los factores de producción y de las

alternativas de tecnología, mantener rentas mínimas garantizadas en la población desempleada. y afirmar

el principio de seguridad económica desde el sector público.

El año 1977 debe ser el comienzo de un proceso de ajuste de la economía^ española. Este proceso no va a

ser corto ni fácil. Ningún paquete de medidas podrá resolver como una droga milagrosa lo que es

inalcanzable sin un prolongado sacrificio. A quienes piensan que ese sacrificio podrá exigirse con simples

fórmulas autoritarias, hay que decirles que probablemente están equivocados.

Don Rafael Martínez Cortina

A medida que transcurre el tiempo, desgraciadamente, se van confirmando los d i a g n ó áticos y

pronósticos que se han venido haciendo desde hace más de dos años. Prácticamente todo el mundo

coincide en la gravedad de la situación de la economía española, la peor de las últimas casi cuatro

décadas, y ya casi nadie, ni aun los más optimistas, se atreve a pronosticar cuándo do se puede producir

un cambio de la tendencia. En mi opinión, unia situación como la actual exige una política económica

clara, fuerte, correctora, coordinadora, con objetivos a largo plazo y no impuesta.

Clara en el sentido de que los españoles sepamos cuáles son las metas que se trata de alcanzar y los

sacrificios que es preciso afrontar. Hasta ahora se ha tratado de solucionar todo a la vez (con una mayor

preferencia cíclica en algunos de los problemas), lo que no ha resuelto nada, pues tratar de reducir la

inflación, el paro y el déficit exterior y reactivar la economía al mismo tiempo no parece posible, como la

experiencia ha demostrado claramente. Particularmente pienso que la inflación y el déficit exterior son

problemas que se van agudizando, y que si no se solucionan pronto, aunque sea parcialmente, no se podrá

ni reducir el paro y reactivar la actividad económica ni recuperar la confianza.

Fuerte o drástica porque la situación lo requiere. Hasta ahora lo que se va haciendo es tomar medidas

parciales que no se enfrentan con la problemática esencial, sino que tratan de paliar la tendencia negativa.

Dichas medidas van con cierto retraso sobra las necesidades, y no hay que" olvidar que una política

económica debe anticiparse y, sobre todo, corregir la previsible tendencia negativa.

Realizar la gestión y el control

Correctora, para que los efectos negativos de las medidas que se tomen por la política económica no

alteren de manera drástica el funciona miento de la economía, Esto no significa una política Interventora,

sin criterio determinado, ni un paternalismo por parta del sector público, peligro que es ya una realidad.

Es necesario racionalizar la gestión y el control, y si se quiere ser consecuente coa los principios del

sistema político-económico del país, se debería dejar funcionar con más flexibilidad y libertad las fuerzas

del mercado, con el adecuado control corrector (no arbitrario) del Estado.

Coordinadora con objetivos » largo plazo, ya que no tiene sentido afrontar unos problemas actuales sí no

se tiene una perspectiva, aunque sea general, hacia dónde se quiere ir a medio y largo plazo. Comprendo

que este punto está vinculado con el modelo de sociedad que elija en su momento el pueblo español, pero

sería interesante ir pensando ya en unas metas de futuro, al que sólo unos pocos pueden oponerse.

No impuesta" o, mejor aún, no aplicada de espaldas a la realidad actual de nuestro país. Si la mayoría del

pueblo español se ha pronunciado por el cambio político, creo que también es ferviente partidario de

cambios económicos que no sólo salven la situación económica, sino también, quizá más aún, que sienten

las bases de una etapa más justa y equitativa.

 

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