Autor: García Méndez, J.. 
 En la Bética. 
 S.O.S. Para el olivar de serrania     
 
 El Alcázar.    04/08/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

En la Bética,

S.O.S. PARA EL OLIVAR DE SERRANIA

De 700 a 1000 pts. diarias, durante la recolección de la aceituna, Luego a emigrar

* AFECTA, sobre todo, a las sierras de Sevilla, Huelva, y Córdoba

* La devaluación de la peseta, ha tenido consecuencias catastróficas para el campo

* ESPAÑA, primera exportadora de aceite de oliva del mundo, a costa de retener los precios de venta a

los agricultores

* "No queremos limosnas, como el seguro contra el paro, sino puestos de trabajo fijos que nos permitan

ganarnos la vida por nuestro propio esfuerzo", declaran en la Unión de Cooperativas de Córdoba

* "Si Vds., tienen mano en el Ministerio de Agricultura, hagan lo posible por nosotros ya que nos

hallamos en la ruina total", manifiesta el vicepresidente de la Cooperativa Olivarera Rural de Pozoblanco

MAS de 44.000 personas que dependen del cultivo del olivar, repartidos en 32 términos municipales,

se verán seriamente afectadas por la posible desaparición del cultivo del olivar en la sierra de Córdoba.

La Sierra de los Pedroches, en Córdoba, así como la Sierra de Constantina, en Sevilla, son los ejemplos

mas claros de los resultados de una política agrícola en la que ha predominado la obsesión productiva,

olvidando la calidad de la misma. A tal efecto, las tierras, situadas entre 300 y 400 metros de altura, han

sido víctimas de la erosión, hasta tal punto que resulta antieconómico tratar de recobrarlas, así como la

producción de oliva en las mismas.

INTERESES

La devaluación de la moneda, ha tenido consecuencias catastróficas en el agro español. Por intereses de

exportación a la Comunidad Económica Europea, que grava con fuertes aranceles los productos agrícolas

españoles, el Gobierno impide una subida de los precios que permitiera, para el productor, una salida

económica provechosa. El precio medio del kilo de aceite es en la CEE, de 150 pesetas, mientras que en

España lo es de 75 pesetas. Si se aumentaran los precios, a los que habría que añadir 30 a 50 pts, de

aranceles, supondría una desventaja tremenda para los productos nacionales, imposibles de competir con

los italianos, segunda potencia productora de aceite de oliva. La devaluación de la peseta, con la que se

intentaba fomentar las exportaciones, se ha provocado todo lo contrario en tanto que los ingresos de

divisas han disminuido, manteniéndose las mismas ventas, mientras que los aranceles han aumentado,

continuando, de esta manera, los mismos precios españoles en el mercado europeo, que antes de la

medida funesta.

Por otra parte, la única solución factible para que fuese beneficiosa, tal medida económica, sería la de

aumentar en un 24% la cantidad de exportaciones, aspecto que es totalmente imposible ya que los

mercados en que se mueve España, no son elásticos en absoluto.

Además de todo ello, ha de tenerse en cuenta que el olivar es un árbol vecero, es decir en el que se

alternan las cosechas buenas y malas; con el consiguiente perjuicio para los productores y desequilibrio

en las ventas. El olivar es un árbol que se adapta a condiciones climáticas muy duras; sin embargo, es a la

vez muy frágil. En este año, la producción se puede decir que es prácticamente nula, debido a la ausencia

de lluvias durante la primavera, y a las heladas producidas en la misma estación.

PROBLEMA SOCIAL

Según la Unión de Cooperativas de Córdoba, «no se trata aquí de un aspecto económico, ya que las

condiciones especiales de estas tierras, que carecen de subsuelo apropiado, las hacen incompatibles con

las producciones de los valles, que son mucho más baratas. Por eso, el problema fundamental, es el ir

estudiando la sustitución de estos cultivos, por otros más rentables, pero sin eliminar de repente, las

cosechas de la oliva que, en los diez municipios que acoge la Unión, afectaría a más de 27.000 personas».

La utilización de las serranías para el cultivo del olivar exige una política lenta de aprovechamiento del

terreno, y de especial cuidado para que se mantenga la producción. De otra manera, la tierra se va

empobreciendo quedando finalmente inservible para la recogida.

La situación en grandes pendientes muy pronunciadas, la imposibilidad de utilización de maquinaria, y el

aumento del coste de la mano de obra, así como la escasez de producción convierten en excesivamente

caros los costes de recogida. Hay que tener en cuenta que desde hace más de siete años, los precios de

venta no han variado, mientras que los costes han aumentado notablemente. Dentro de toda la provincia

de Córdoba, puede decirse que afecta el problema a unas 44.000 personas, y a unas 77.859 hectáreas de

olivar.

RUPTURA O REFORMA AGRARIA

Las medidas contra el paro, que ya han sido clasificadas de insuficientes y demagógicas por los sindicatos

constituidos, tampoco convencen a los agricultores. Entre las medidas económicas de urgencia, no escapa

la ausencia de preocupación por el problema agrario, por la complejidad de sus problemas que exige un

estudio especial. En las conversaciones que diferentes representantes de los agricultores han mantenido

con el ministro de Agricultura, tampoco se ha sacado nada en limpio. Se les ha prometido y garantizado el

interés por «escuchar su voz», pero no se les ha dado ninguna respuesta concreta. En cuanto a los partidos

políticos, que tan solícitos se mostraban durante la campaña electoral «ninguno de ellos ha comprendido

—se dice en la Unión de Cooperativas de Córdoba— el problema del olivar, o bien lo ha soslayado para

no inmiscuirse en problemas que políticamente no les interesan».

Los 421 millones que se han designado para Córdoba, la quinta provincia española en mayor índice de

paro laboral, en lo que se refiere a inversiones y protección mediante el seguro del paro «es un total error,

en su planteamiento, y seguramente en sus realizaciones— manifiesta D. Jesús Cabrera, vicepresidente de

la Cooperativa Olivarera Rural— en tanto que los gastos que pueden representar tales inversiones podrían

perfectamente ser utilizados en relanzar nuevos puestos de trabajo, o incluso en proteger mediante

diferentes medidas fiscales la producción de oliva en las serranías, que de otra forma ocasionará el

abandono de sus tierras, de varios miles de trabajadores, abandonados de toda previsión social y

económica».

EL PROBLEMA DEL ACEITE DE OLIVA

La recogida de los olivares, supone un trabajo intensivo durante los meses de diciembre, enero y febrero,

mientras que en el resto del año, todo, o casi todo, se limita a esperar. Los peones que, a destajo, trabajan

durante la temporada, vendrán seguramente de la recogida de la uva en La Mancha, o en Francia, que les

ocupa hasta septiembre. En los siguientes meses del invierno, época muy difícil para buscar otra clase de

ocupación eventual, es la oliva la que les proporciona los medios económicos, para sobrevivir. En ella

intervienen «desde los barberos, camareros, mujeres del hogar, etc., hasta los parroquianos venidos para

la temporada exclusivamente», afirma el Sr. Cabrera.

La producción en la temporada 75/76, fue de 4.030.348 kilos de aceite, en los diez municipios a que

estamos haciendo referencia, sostenida por los 5.300 socios, que tiene la Unión de Cooperativas de

Córdoba, representando un total, para los meses de recogida, de unas 11.438 pesetas para cada una de las

26.000 personas afectadas directa o indirectamente. En la temporada 76/77, fue la producción de

2.422.000 kilos de aceite que a un precio de 75 pts, supusieron las 181.650.000 pts, que representaban

6.843 pts, por persona.

A la vista está que tales ganancias son totalmente accesorias. «Si las personas del lugar tuviesen que vivir

de la recogida de la oliva, ya estarían muertos todos», se dice en la Unión. «Se trata —continúan— de

cultivos marginales, de una productividad muy limitada, lo que fuerza a los habitantes de la zona, a

buscarse otros recursos más interesantes en los pueblos o las regiones colindantes». Para este año, se

piensa que habrá una recogida de cerca del millón de kilos de aceite. La producción puede oscilar de los 2

millones a los 10 millones de kilos de aceite, según las temporadas.

CORRUPCIÓN Y REIVINDICACIONES

Hace apenas unos días el secretario de la Unión de Payeses, D. Carlos Abelló, denunciaba los sobornos

americanos en las importaciones de Soja, habidas durante los años 71/75. Por entonces se produjo la

liberalización de los precios del aceite, lanzándose los de oliva, de 58 a 100 pts, a pesar de las 300 mil

toneladas de aceite, que mantenía almacenadas el Gobierno, y que no quiso sacar a la venta. Como

consecuencia se potenció notablemente la venta de los aceites de Soja, así como su importación, y los de

girasol. Actualmente los precios, que los oliveros de Pozoblanco, en Córdoba, así como los de todo el

sistema bético, que habrían de colocar a sus productos para que fuesen rentables, sería la de 100 pts el

kilo de aceite.

Según la Unión de Cooperativas de Córdoba, «no queremos limosnas, sino posibilidades de trabajo, de

poder hacer cosas que queden hechas, y sirvan para el futuro. Las medidas indispensables serían la

amoldación de las cargas fiscales y de la Seguridad Social a la realidad del cosechero, ayuda financiera

para transformar dichas explotaciones y hacerlas productivas para la ganadería, el aumento de precios de

venta, o el mantenimiento de los mismos, incrementando los recibidos por el productor, mediante una

ayuda del Estado, y finalmente, la creación de puestos de trabajo en la región, que impidan la emigración,

proporcionando a los trabajadores, un modo de subsistencia, suficiente y continuo».

J. GARCÍA MÉNDEZ

AGOSTO

1977

 

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