Autor: Portillo, Joaquín. 
   La peseta, en situación de creciente inferioridad  :   
 Ello supone un fuerte encarecimiento de nuestras compras en Europa, sobre todo a Alemania Federal y al bloque del Benelux. 
 Ya.    09/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

La peseta, en situación de creciente inferioridad

Ello supone un fuerte encarecimiento de nuestras compras en Europa, sobre todo a Alemania Federal y al

bloque del Benelux

BRUSELAS

8. (Crónica de nuestro corresponsal, Joaquín Portillo.)

Un 10 por 100 se ha revaluado "de tacto" el franco belga durante 1976 en relación a otras diecisiete

monedas, según se deduce del estudio anual sobre la situación financiera del reino que publica boy

"L´Echo de la Bourse".

Sólo en relación al marco alemán, que fue revaluado oficialmente el 17 de octubre, mantiene la

valuta belga una baja del 1 al 100 Respecto a las demás divisas más importantes del Occidente industrial,

el franco belga se ha venido apreciando considerablemente: un 9,1 por 100 respecto al dólar USA, un 5,6

por 100 respecto al yen japonés, un 18,2 por 100 en relación al franco francés, un 23,6 sobre la libra

esterlina y un 29 por 100 sobre la lira italiana. Incluso frente al franco suizo, la divisa belga (y la

luxemburguesa, puesto que ambos países forman una unión monetaria) ha ganado 2,6 puntos.

LA PESETA, MALPARADA

El estudio no precisa la evolución del franco belga en relación a la pesetas española, aunque, por nuestra

parte, creemos poder afirmar sin grandes dudas que nuestra valuta ha salido, por lo menos, tan mal parada

como la italiana. Nos limitamos, por hoy, a señalar que con el nuevo año, y en relación a la unidad de

cuenta europea (UC ) utilizada por el Banco Europeo de Inversiones, nuestra decaída peseta ha traspasado

umbrales importantes.

En efecto, si al comenzar 1976 había que pagar alrededor de las 70 pesetas por unidad de cuenta, al

finalizar el año una UC valía 77 pesetas, y en los primeros días de enero hemos llegado a las 77,4421

pesetas por cada UC. Ello supone, evidentemente, un fuerte encarecimiento de nuestras compras a

Europa, sobre todo a Alemania Federal y el bloque del Benelux, con repercusiones—hasta hoy

milagrosamente evitadas—en los rigores que impone la "Europa verde" para dejar entrar productos

agrícolas del exterior.

 

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