El debate sobre el divorcio. 
 400 abogados, contra el documento de los obispos     
 
 El País.    12/02/1981.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

400 abogados, contra el documento de los obispos

Alrededor de cuatrocientos abogados, entre ellos los integrantes de varios colectivos de mujeres y

conocidos profesionales, como Enrique Gimbernat, Cristina Almeida y Pablo Castellanos, han firmado un

documento, que fue hecho público ayer, en el que analizan el texto de los obispos contra el proyecto de

ley de Divorcio y el momento de crisis política elegido por las autoridades eclesiásticas para hacerlo

público.

Los abogados se extrañan de que la jerarquía eclesiástica se haya sorprendido ante las reacciones

suscitadas por sus criterios y las entiendan como una negación del derecho a la libertad de expresión.

«Aunque la jerarquía eclesiástica nunca ha defendido este derecho», dicen, «no cabe duda qué siempre lo

hemos reivindicado para toda la comunidad sin exclusiones, pese a lo cual no deja de causarnos estupor

que quienes jamás se han manifestado públicamente en contra de la tortura, de la pena de muerte, a favor

del restablecimiento de las libertades públicas, de la igualdad de derechos de los hijos, sin tener en cuenta

su nacimiento, reivindiquen en este preciso momento su derecho a la libertad de expresión».

Después de recordar que «el artículo 32 de la Constitución establece la disolución del vínculo como un

derecho civil básico del ciudadano», los firmantes dicen que «las llamadas a la salud moral y la

estabilidad de la familia contenidas en el documento episcopal resultan no sólo desfasadas, sino contrarias

a las ideas que mayoritariamente los ciudadanos de este país tienen en torno a lo que es el bien común en

un Estado democrático».

Derecha e Iglesia

«El documento», dicen los abogados, «nos recuerda demasiado tiempos no muy lejanos en que la derecha

más reaccionaria y la Iglesia eran un colectivo inseparable, unidos por tos mismos intereses, el

mantenimiento de sus privilegios, privilegios y dogmas que para las clases dominantes siempre han

hallado excepción». A este respecto, apunta el escrito de los profesionales, «no podemos por menos de

citar las nulidades matrimoniales concedidas por los tribunales de la Iglesia, además de en condiciones de

irregularidad bochornosa e incluso a favor de cónyuges claramente "culpables" de la ruptura, por causas

tan peregrinas como no creer en la perpetuidad del vínculo y todo ello con efectos civiles en el orden

social».

Los firmantes se sorprenden también de «la interpretación tendenciosa que del proyecto de ley de

Divorcio hace la Conferencia Episcopal —a la que no se le puede presumir ignorancia, según opinan ¡os

abogados— sobre el divorcio por mutuo acuerdo que pretenden se contiene en el proyecto, cuando de

todos es sabido que tal derecho no se recoge en el mismo».

El escrito de los abogados dice que «hablar a estas alturas de repudio es muy representativo de la

misoginia de la Iglesia, que, en lugar de fomentar la independencia económica de la mujer, reivindica

para ésta la vuelta al hogar y a los hijos y luego pretende protegerla de la arcaica figura del repudio, que

donde se da realmente es en la nulidad, que, al declarar el vínculo inexistente, no reconoce derecho

alguno alimenticio al otro cónyuge».

 

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