Elecciones municipales     
 
 Arriba.    11/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

ELECCIONES MUNICIPALES

Repetidamente, desde las páginas de ARRIBA, hemos expresado nuestra opinión de que el

«prius» político deja hora presente es exactamente la construcción del Estado, la reconstitución

de su credibilidad erosionada y la profunda remodelación operativa y cualitativa que el nuevo

régimen político debe imprimir en todas las instancias territoriales y sociales. Hemos pensado y

manifestado siempre que la democracia será tanto más vigorosa, transparente y

sociológicamente vivencia!, cuanto más se aproxime e incardine en los ámbitos más

directamente ligados a la persona individual, a la familia y a sus intereses directos. La

democracia está en el individuo o no está en ninguna parte. De otra forma puede quedar

relegada al limbo de olímpicas declaraciones o circulante en organismos distantes, lo que

podría gene-nerar en folklore y apariencias de la superestructura política, pero bien alejada,

cuando no contrapuesta a la base social y económica real. La pieza básica en la que se aloja el

mayor potencial dé dinamismo democrático está precisamente en la vida municipal. Y ello en

razón a que los intereses, las preocupaciones, los daños y venturas d e I desenvolvimiento de

la vnda cotidiana están directamente relacionados con decisiones, planteamientos y servicios

de carácter municipal. Es imperativo y urgente ¡untar los cabos; El régimen democrático está

edificando su diseño jurídico-político al nivel de la representación parlamentaria y en algunas

altas instituciones del Estado, pero su aliento y autenticación, su dinámica vital está en aquellas

instituciones en las qué el hombre y sus intereses asociativos (barrio, ordenación y cuidado del

ambiente, seguridad, servicios públicos sanitarios, educativos, de comunicaciones públicas,

etc.), están ineludiblemente implicados, casi siempre pasivos e impotentes. Por eso pedimos la

ptpnta celebración de elecciones municipales, alarmados por los rumores de su posible

demora, que respondería a una primera y lógica tentación derivada de la perplejidad de los

políticos que precisan tomar posiciones después de cálculos e informaciones inquietantes o

insuficientes. Para nosotros, el que obtuviera una victoria significativa —si esta hipótesis

pudiera cristalizar en forma concluyente— la izquierda o la derecha tendría la ventaja —

valorada desde una posición que pretende una mayor precisión del rostro interior de la

democracia nacional— de clarificar aún más la situación e imprimir un ritmo y una dirección

más firme y definida a nuestro proceso político. En nuestro criterio, las elecciones municipales

debieran celebrarse cuanto antes, incluso previamente a la promulgación de la Constitución. Es

la gran calicata reveladora del sentir del pueblo español más allá de la arquitectura general de

sistema ya convenida. Una nación so-, lo evoluciona a la moderación eficaz cuando miles,

cientos de miles de sus miembros tocan, deciden, sugieren y soportan directamente

responsabilidades y las críticas de sus conciudadanos. Necesitamos urgentemente practicar

una extensión e intensificación de la democracia. Una connivencia del Gobierno y de la

oposición para posponer las elecciones municipales hará padecer su crédito conjunto ante !a

gran opinión pública y sólo operará en beneficio de la oposición extrapartamentaria en ios

extremos del espectro político No estamos proponiendo un gesto de audacia, sino la prudencia

del coraje necesario y en e I tiempo oportuno.

Arriba

 

< Volver