Autor: Rosique, Francisca. 
 Alberto Martínez Sánchez, técnico de la Diputación Provincial de Madrid. 
 Elecciones municipales:  :   
 "Podría darse la circunstancia italiana". 
 Informaciones.    22/10/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 24. 

ALBERTO MARTÍNEZ SÁNCHEZ, TÉCNICO DE LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL

DE MADRID

ELECCIONES MUNICIPALES: "Podría darse la circunstancia italiana"

Por Francisca ROSIQUE

UNA cifra aproximada de 100.000 candidatos se presentarán a las elecciones municipales que tendrán

lugar —posiblemente— en el primer trimestre de 1978. Nos hallamos en una singladura importante. «Las

municipales» históricamente costaron la Corona a dos representantes de la realeza: María Cristina, en el

siglo pasado, y Alfonso XIII, en 3:931. Por estas fechas, los diferentes grupos políticos ¡están plenamente

enfrascados en la elaboración de sus programas. Al margen de propuestas concretas, de candidatos, de la

presumible ley Electoral que saldrá ante la urgencia de la convocatoria, conviene conocer de cerca los

problemas a los que se deberán enfrentar las nuevas Corporaciones municipales. Alberto Martínez

Sánchez, técnico de la Diputación Provincial de Madrid y secretario de Administración local. Conocido

por sus publicaciones sobre estos temas en la «Revista de Hacienda Pública Española» y «Revista de

Crónica Tributaria», así como en la del Instituto de Estudios de -Administración Local, revela la actual si-

tuación de los municipios y brinda nuevas posibilidades ai participación ciudadana.

—Los resultados electorales del pasado 15 de junio permiten pensar que la izquierda pueda salir

gananciosa en las próximas elecciones municipales. ¿Qué sucedería en ese caso?

—Podría darse la circunstancia italiana. Si adquieren el gobierno municipal y no tienen el gobierno

estatal, les va a tocar bailar con la más fea, porque en este momento la administración municipal está

haciendo «crak», sosteniéndose gracias a una gigantesca ayuda estatal que no se puede mantener en el

tiempo.

—La gestión económica de los Ayuntamientos suele ser un terreno hermético. ¿Por qué la situación de

bancarrota es ahora más real?

—Las Corporaciones actuales saben que tienen sus días contados y están agotando los fondos muni-

cipales a través de esa figura tortuosa que son los «créditos reconocidos». A partir de esos gastos hechos

fuera de presupuesto y, por tanto, de control, saldarán sus deudas, liquidando el patrimonio, y las nuevas

Corporaciones no tendrán solidez financiera .para poder realizar sus objetivos.

—Los déficit de los Ayuntamientos, especialmente en las grandes ciudades, han existido siempre. La gran

ciudad no se resigna a hacer Jiña política municipal realista, prefiere mantenerse a unos niveles de

prestigio.

—Hemos padecido alcaldes «megalómanos», que ejercían su cargo en grandes ciudades como plataforma

de lanzamiento político. De .ahí la política de «inauguraciones, de inversiones prestigiosas en la

superficie —no subterráneas y de .infraestructura—. Política ,que conduce irreversiblemente a un en

deudamiento cada vez mayor. Los que. saquen , resultados: favorables en las próximas municipales ten-

drán que gestionar ios Ayuntamientos ett: las peer es condiciones: sin fondos, con una ley superada, sin

haberse cambiado la estructura .ae .autonomía o centralización, obligados a una . política, de-austeridad.

—Entonces, no hay ninguna escapatoria al problema deficitario

—La única «escapatoria», pienso, es que el Ministerio de Hacienda, en lugar de llevar una política de

subvenciones y transferencias de sus fondos públicos hacia los Ayuntamientos, les dé una capacidad

fiscal amplia.. T con esa capacidad fiscal´, los Ayuntamientos reordenen su estructura de gastos públicos

en unas prioridades adoptadas democráticamente. Hasta ahora, las prioridades de tipo colectivo han

venido señaladas desde arriba. —Si un municipio se halla enclavado en un área económicamente

subdesarrollada, .por mucha autonomía que tenga, ¿podrá.salir al paso de sus dificultades financieras?

—Un municipio no puede ser un islote. Los municipios deben entrar en una dinámica federativa. Ya las

leyes, sin darse demasiada cuenta de lo que hacían, montaron entidades intermedias, que al ser entidades

administrativas —que venían de arriba abajo— no tenían credibilidad, ni prestigio, ni popularidad, .i eso

mismo se hace de abajo arriba, se pueda ir montando un mecanismo de solidaridad y de compensación

entre municipios, zonas desarrolladas y subdesarrolla-´ das. La coníarca sería el mecanismo

compensatorio del municipio; después, la provincia, la región, la mancomunidad.

—La opinión pública tiene.´inte-rés por saber si las asociaciones de vecinos van a presentar candidatos a

las elecciones. Algunos partidos, como P.S.O.E. y P.C.E., han declarado que no. Asimismo, Fraga y

algunos senadores de U.C.D. afirman que la labor de las asociaciones debe.- circunscribirse a causas sólo

ciudadanas.

—Esto va implícito en la filosofía de las asociaciones de vecinos, y las mismas asociaciones lo van

entendiendo. Hace años había grupos que desde la clandestinidad hacían una labor similar, y ya entonces

la administración municipal pretendía absorberlos e integrarlos como «distritos», «circunscripciones

administrativas del Ayuntamiento» o «entidades colaboradoras», perdiendo de ese modo su función

crítica. Las asociaciones hacen bien en querer ser lo que son: entidades contra el Ayuntamiento, no desde

el Ayuntamiento. Si las asociaciones presentan candidatos y salen concejales, no podrán evitar ser

integrados dentro del aparato burocrático municipal. El concejal se-Tía, por un lado, concejal, y por otro,

miembro prepotente de la asociación de vecinos.

—El objetivo de las asociaciones de vecinos —por ahora— es puramente reivindieativo. La asociación es

la conciencia crítica de los vecinos frente al Ayuntamiento, que —lógicamente— deberá sentirse

controlado por los administrados, no por los administradores. Alberto Martínez también comenta otras

fórmulas en la organización de ,1a administración municipal.

—Algunos proyectos prevén , que las asociaciones de vecinos sean verdaderamente unidades vecinales,

que recauden y tengan capacidad fiscal. Entonces el Ayuntamiento quedaría como una mera federación de

las asociaciones de vecinos para los asuntos que qu.dasen un. poco «colgados».

—El alcalde, ¿debe ser elegido por los conocejales o la elección de ambos por sufragio debe corresponder

a los vecinos? P.S.O.E. y P.C.E. defienden la elección por los concejales, para evitar posibles vicios de

«presidencialismos» o de «alcaldada». A.P. también, porque es la tradición de la mayoría de los países

europeos. P.S.P. sostiene la elección de ambos por su^ fragio. También U.C.D. se inclina por esta

fórmala.

--La adopción de cualquier sistema tiene ventajas e inconvenientes; la cuestión es pesarlo. La elección del

alcalde por los concejales trae consigo el que la situación se estabiliza mucho más, hay menos riesgos de

detonación. Cualquier partido político, del color que sea, está interesado en una cierta ´estabilidad y

control de la situación. A los partidos políticos les da miedo las salidas a la calle del pueblo. Un alcalde

diréctamente salido del pueblo es como el pueblo en la calle.

—¿Hacia qué tipo- de candidato se inclinaría el vecino de la gran ciudad?

—El vecino de la gran ciudad se enamora de las cosas más in-sospech a d a s. Se enamora de ¿a simpatía

de un hombre,-tanto más cuanto ofrece una faceta de incorrupto y enemigo de la corrupc>n, para lo cual -

es muy sensible el ciudadano, porque sospecha que en los Ayuntamientos debe haber un cúmulo de

corrupciones impresionante üa verdad es que esas corrupciones no son las que el pueblo se sospecha, sino

otras mucho mayores). Un hombre incorrupto, honesto a carta, cabal,- dotado de simpatía, capaz de tirar

por la calle de enmedio y llevarse por delante intereses creados, puede ganar unas elecciones fuera del

control de todos los partidos políticos, incluso en una ciudad.

—Comentamos las carencias de sanidad, transporte, equipamientos, viviendas... Los vecinos están

descontentos de los ´servicios que presta la administración municipal. ¿Por qué?

—La mayoría estári mal planteados. Deberían plantearse a nivel de barrios. Que los barrios se

identifiquen a sí mismos y asuman los servicios que esto traiga consigo, Así se ganaría en. personalidad

de los barrios y no vivirían pendientes de un «padre» Ayuntamiento que tiene que proveer.

—Una pregunta final. Organizaciones como COPLACO (Comisión de Planeamiento y Coordinación, del

Área Metropolitana de Madrid) son objeto de viva polémica. ¿Cómo, enjuiciaría su labor?

—El plantamiento urbanístico en toda España ha estado tocado de ala desde el principio. Un urbanismo se

debe ordenar desde abajo, como un asunto de cultura, popular. Al margen de que COPLACO lo haga

mejor o peor, yo creo que no debería haberse creado. Ni siquiera el Ayuntamiento debe ser el planificador

de las ciudades, sino el policía urbanístico. Las ciudades deben configurarse a sí mismas.

22 de octubre de 1977

 

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