Autor: Filgueira, J. B.. 
 Ante las próximas municipales y sindicales. 
 El voto de los españoles, más reflexivo y menos emocional  :   
 Entrevista con el director del Instituto de la Opinión Púiblica, Don Juan Díez Nicolás. 
 Ya.    23/10/1977.  Página: 25,27. Páginas: 2. Párrafos: 24. 

ANTE LAS PROXIMAS MUNICIPALES Y SINDICALES

EL VOTO DE LOS ESPAÑOLES, MAS REFLEXIVO Y MENOS EMOCIONAL

ENTREVISTA CON EL DIRECTOR DEL INSTITUTO DE LA OPINIÓN PUBLICA, DON JUAN

DIEZ NICOLÁS

Muchos personas no votarían hoy ya lo mismo que en las elecciones del pasado 15 de junio

La mayoría de la gente sólo sabe as una manera vaga dónde está: derecha, centro, marxismo...

A la hora de votar por un partido o por otro, ios posiciones no están todavía lo suficientemente decantadas

Nos falta el normal entrenamiento para la vida política que acabamos de estrenar

La publicación "a priori" de los resultados de los sondeos de opinión en las pasadas elecciones hubiera

sido un jarro de agua fría para muchos políticos

PARA el profesor Diez Nicolás, director del Instituto de la Opinión Pública, sociólogo y catedrático de

Ecología Humana, la opinión publica es un fenómeno difícil de precisar: r"Hay sobre esta cuestión

definiciones formales en los libros, pero realmente la opinión pública en el fondo no es la opinión pública,

sino el conjunto de opiniones públicas. En realidad son actitudes mantenidas por una población o por los

diferentes subgrupos dentro de una población sobre cuestiones que podríamos llamar públicas y que

tengan un interés más o menos general o particular para unos grupos, pero siempre que sean

suficientemente amplías como para interesar a grupos de personas más allá de lo que podríamos llamar un

grupo pequeño. Sus principales características son, en primer lugar, su pluralismo, ya que suele haber

diferentes opiniones y no una sola; en segundo lugar, que el tipo de cuestión sobre el que se quiere la

opinión tiene que. ser de un interés más o menos general lo suficiente amplio para un sector importante de

la población, y en tercer lugar, que son cuestiones solas que de alguna manera se entiende que puede o

debe haber también contraste o debate público."

Sondeos de opinión electorales

Debido a la actual dinámica del cambio político, los sondeos del Instituto de la Opinión Pública giran

fundamentalmente ahora «n torno a este campo. Preguntamos al profesor Diez Nicolás cuál ha sido la

reciente experiencia preelectoral del Instituto:

—Como experiencia, creo que ha sido sumamente interesante, teniendo en cuenta que partíamos de dos

posiciones previas: una, la Inexistencia de estudios electorales, ya que el precedente más próximo que

podríamos haber encontrado era de antes de la guerra civil y, por consiguiente, no había posibilidad de

deducir aquí cuál podría ser el comportamiento de los españoles a la hora de votar; la otra dificultad venia

un poco reflejada por la anterior, y era de alguna manera la falta de decisión de los españoles hasta el

último momento respecto de lo que Iban a votar.

—Teniendo en cuenta esas dificultades previas, ¿cuál ha sido el resultado de esa primera experiencia?

—El pronóstico, debido a esas dificultades, se presentaba relativamente difícil. Aun así, creo que

acertamos los resultados en cuanto a quiénes iban a salir en cada provincia, alrededor de cuarenta distritos

de los cincuenta y dos. En los otros hemos tenido algún error de atribuir a algún partido un escaño más o

menos de los que saldrían. Creo que en las provincias, donde el error se refiere a más de dos escaños,

fueron una o dos.

—¿Podría decirme por qué no publicaron los resultados de estos sondeos? ¿Quizás para que no influyesen

sobre el resultado de las elecciones ?

—Sí, esa posible influencia es una de las cuestiones que más preocupan a todo e! mundo, incluido en este

caso al propio Gobierno. Ahora, su publicación o no es una decisión que no me corresponde a mi, sino a

instancias superiores. Deseo decir, sin embargo, que puede haber razones que aconsejarán su plublicación

previa a los acontecimientos, pero entiendo perfectamente que puede haber razones que aconsejen su no

publicación. Y voy a explicarme: la publicación a priori podría de algún modo interpretarse como un

deseo del Gobierno de influir eii los electores; por otra parte, pienso que podría caer como un jarro de

agua fría para muchos políticos de todos los colores, no de un solo partido, sino de todo el amplio

espectro político, al saber que la gente les desconocía totalmente. Las primeras encuestas que hicimos

anteriormente, por ejemplo, sobre conocimiento de partidos, de líderes, etc., eran realmente

descorazonadoras en este sentido. Debo decir, sin embargo, que yo de alguna manera soy

partidario de la publicación de los resultados. Ahora, entiendo que puede haber razones políticas que

aconsejen su no publicación.

—¿Pero no cree que el ciudadano necesita estar informado de lo que está ocurriendo ante unas elecciones

y no solo el Gobierno?

—Bueno, el ciudadano sí tenía cierta información de lo que estaba ocurriendo en las pasadas elecciones

de junio. Como se sabe, el Gobierno no ha señalado ningún tipo de cortapisas, ningún tipo de prohibición,

ni de regulación sobre la existencia de empresas privadas que se dediquen a esté tipo de cuestiones, ni

sobre su publicación, salvo en los últimos momentos en lo» medios oficiales, para evitar que se pensase

que se intentaba manipular las elecciones. Si, por otra parte, el instituto publicase los resultados de su

encuesta, los partidos que hubieran salido peor favorecidos siempre hubieran podido decir que aquello era

una maniobra en contra de ellos. Los resultados se publicarán ahora a posteriori, y yo creo que son

válidos a efecto dé estudio, de investigación e incluso a efectos de utilización política como experiencia

pasada. Ese decir que el Instituto, en la medida que es de todos, puede y debe proporcionarle la informa-

ción a todos. Pero yo diría que el Gobierno también es de todos en la medida que ha sido votado, en fin,

que representa la mayoría del país y, por lo tanto, se entiende que el Instituto, como todos los servicios de

la Administración Pública, seguirá trabajando para el Gobierno, ya que está trabajando no para una socie-

dad secreta, sino para el Gobierno que ahora sí ya se puede decir que fue elegido por los españoles.

Presiones y coacciones a la hora de votar

—Centrándonos ya en las pasadas elecciones. Se habló mucho de presiones y coacciones a la hora de

votar. ¿Qué puede decirnos a este respeto ?

—Sí, sobre esto se habla siempre mucho. Pero yo creo que el español medio no es tonto. Porque una cosa

son las promesas que uno haga de lo que va a votar y otra cosa es que cuando llega a la mesa con una

papeleta que no conoce nadie. Cualquier ciudadano puede estar haciendo grandes promesas y luego hacer

justo lo contrario de lo que ha prometido. A mí me parece que el voto secreto es una de las grandes

garantías de la democracia y además tengo una gran confianza, como digo, que el español medio no es

tonto. Por lo tanto, todo lo que no sea obligar realmente a una persona a llevar el voto, enseñándolo a los

miembros de la mesa, mientras el Individuo esté garantizado de llevar su voto bien dobladl-to, el voto que

vaya a meter en la urna puede ser cualquier voto y, por consiguiente, las influencias que se puedan ejercer

sobre el electorado son nulas, salvo que le lleven a uno a votar encañonado entre dos personas. La gente

puede votar lo que quiera votar. Otra cosa es que luego descubra que le hubiera gastado votar otra cosa.

Pero no creo que las coacciones puedan realmente ser importantes. Es una opinión. Pero evidentemente

me puedo equivocar.

Para el Instituto de la Opinión Pública, los sondeos en el campo político son de los más difíciles, porque

son los menos estudiados. Y siguen siéndolo. En otros campos que sus sociólogos estudian, los estudios

son ya más abundantes, es decir, que hay acumulación de datos que permiten una mayor capacidad de

interpretación y de producción de cantidad y calidad. Por ejemplo, los estudios que existen sobre es-

tructura social, actitudes religiosas ante la familia, ante el fenómeno educativo, empieza a haber relativa-

mente un conocimiento concienzudo que han llevado a cabo diversos grupos de investigación, sociólogos,

psicosociólogos, a partir de los últimos años, especialmente a partir del año 1960. Por eso preguntamos al

profesor Diez Nicolás en qué estriban concretamente1 esas dificultades a la hora dé abordar el campo

político.

—Sí, porque además* de lo dicho, la realidad política en España es en estos momentos una realidad muy

cambiante. No estamos en una situación de estabilidad política, como la que existe en otros países donde

de alguna forma las opiniones políticas están ya muy cristalizadas. Por ejemplo: un conservador en

Inglaterra lleva ya muchos anos votando en conservador. El campo de los móviles, es decir, de los que

van a Irse de los conservadores a los laboristas, o viceversa, es un planteamiento pequeño. Esto no se

podría aplicar en España en estos momentos. Yo creo que la mayoría de la gente sólo sabe de una manera

vaga más o menos donde está: si está en la derecha, si en el centro, si es marxista, es decir, que cada uno

se mueve por grandes cuestiones divisorias. ´Pero a la hora de votar por un partido o por otro, las cosas no

están, ni mucho menos, tan cristalizadas como Inglaterra o Francia, por ejemplo, países ya con una larga

tradición en elecciones y partidos políticos. Nuestros partidos políticos se están reestructurando—no es

cuestión de referirse a ninguno de ellos—, pero no hay más que leer la prensa para darse cuenta cómo en

todos ellos hay tensiones, hay más o menos divisiones; es decir, que son realidades que están cuajando

todavía, que no son realidades ya cristalizadas. Por todo ello, las mismas opiniones ni los estudios en este

campo son, y probablemente lo serán durante algún tiempo, más difíciles. La realidad es todavía muy

cambiante. No hay anas estructuras ya relativamente estables.

Hacia una votación más reflexiva

A este tenor, el profesor Diez Nicolás afirma que en estos momentos se está jugando mucho con lo que se

podría llamar las actitudes que uno tiene y las que cree que debe tener «n función del entorno. Estamos

todos muy sometidos a una especie de continuo reflejarnos en los demás y, de alguna manera, de tratar de

acomodarnos a lo que creemos que los demás quieren que hagamos o que pensemos. Todo el inundo anda

como un poco demasiado influido todavía por lo exterior. Es decir, que hay personas que, a lo mejor,

sienten de una manera, pero que no se atreven a decirlo porque creen que eso es ir contra los tiempos. O

personas que piensan de otra manera y tampoco se atreven a decir-lo porque piensan que todavía puede

ser arriesgado. Por lo tanto, hay todavía demasiados factores que están influyendo en que, posiblemente,

no haya una correlación muy exacta entre las actitudes de los individuos y su voto.

—Entonces, aunque esto es así en todas partes, es decir, que los comportamientos no siempre responden

de una manera necesa-saria y absoluta a las actitudes que hay tras esos comportamientos, en un caso

como éste yo diría que todavía más; es decir, que de alguna forma hay individuos que ni siquiera quieren

aceptar que tienen determinadas actitudes, quieren demostrar que tienen unas actitudes que no son las que

realmente tienen. No sé si me explico; que hay como nna especie de .necesidad de ajustarse a ciertas

imágenes públicas de lo que pueda ser un estándar o norma social de «Amo debiera uno ser o cómo

debiera uno pensar. Y esta falta de coherencia es lo que lleva a ciertas Incongruencias, evidentemente, a

la hora de votar. Pero que, poco a poco, a medida de que el hecho de votar se vaya haciendo mas habitual

en la vida española, cada cual irá poco a poco acomodando su comportameinto a lo que realmente piensa.

Sin estar tan pendiente de la galería, de lo que pudieran ser esas imágenes externas, sino de votar con

arreglo a sus propios convencimientos.

—Por último, profesor: ante este panorama, ¿cómo cree se presentan las próximas «lecciones municipales

y qué va a hacer, si no está haciendo ya, a este respecto el Instituto de la Opinión pública?

—De. cara a las elecciones municipales, no estamos haciendo sondeos, porque todavía es demasiado

prematuro. Yo diría que, probablemente, hasta que no se convoquen las eleciones no empezaremos

realmente el trabajo de estudio de lo que pueda suceder en las municipales. Ahora, si, tenemos

datos que puedan ser tenidos en cuenta. Pero no lo que son los estudios preelectorales propiamente

dichos. En cuanto a 10 que ocurrirá entonces, pues yo creo que estos últimos años van, poco a poco,

llevando a la gente al convencimiento de que, efectivamente, sobre las cuestiones políticas, en la medida

que ahora tenemos mas posibilidades de actuar sobre ellas y más participación ciudadana en las

decisiones públicas, yo creo, repito, que eso lleva a una mayor responsabilidad y que la gente está

aceptando ese reto y tomándose las cosas bastante en serio. Por consiguiente, cuando lleguen las

municipales la gente votará, probablemente, con mas sentido y con más reflexión que lo hizo el quince de

junio. Lo cual no quiere decir que las votaciones del quince de junto no fuesen válidas. En absoluto. Es

decir, significa que se votó, probablemente, más sujeto a ciertas emociones. Pero poco a poco, vuelvo a

repetir, el voto irá más regido por la reflexión que por la emoción o el sentimiento.

J. B. Filgueira

 

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