Autor: Baviano, José María. 
 Siete días de incertidumbre en los ayuntamientos. 
 La dimisión de alcaldes, prácticamente descartada     
 
 El País.    07/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL PAÍS, viernes 7 de octubre de 1977

MADRID

Siete días de incertídumbre en los ayuntamientos

La dimisión de alcaldes, prácticamente descartada

JOSE M.BAVIANO

El pasado viernes, día 30 de septiembre, EL PAÍS publico una información en la que, bajo el título de

Posible cadena de dimisiones en ios ayuntamientos de la provincia, se analizaba la eventualidad de que se

produjera en la provincia de Madrid un acuerdo entre alcaldes especialmente representativos, por la

entidad de sus poblaciones, para presentar su dimisión a la Administración, caso de que no se tomaran

medidas sobre lo que ellos consideraban una pérdida acelerada de autoridad municipal.En aquella

ocasión, al igual que en día sucesivos, fue consultado el Gobierno Civil, donde se desmintió este rumor y

se adujo la noticia a una mala interpretación de las reuniones que Juan José Rosón, con carácter de

protocolarias, debería mantener con la casi totalidad de los alcaldes de la provincia. El 13 de septiembre

dimitió Antonio Hernández de su cargo de presidente del distrito de Villaverde, por las agresiones

verbales y contra su vivienda que protagonizaron grupos de manifestantes. El 22, por motivos similares,

dimite el alcalde de Leganés, Manuel Mateos; con el que se solidarizó el resto de la Corporación. El 30

del mismo mes, José Báñales, presidente del distrito madrileño de Carabanchel-Latina, fue agredido por

un grupo de personas, y presenta su dimisión en el pleno del día siguiente, al tiempo que pide que hagan

lo mismo todos los alcaldes de Madrid y sus compañeros concejales. La petición fue muy aplaudida por la

Corporación, aunque no llegó a aprobarse. Las razones de José Báñales en aquella ocasión coinciden en

algunos puntos con lo que luego sería una carta de los alcaldes de la provincia: falta de autoridad

municipal, falta de respaldo administrativo y fuerte cerco crítico a su gestión por parte de entidades

políticas de oposición y ciudadanas. Las razones de Manuel Mateos antes habían sido muy similares,

aunque Con el agravante del déficit de noventa millones que arrastra el Ayuntamiento de Léganos.

Días después, Juan de Arespacochaga confirmaba su decisión de no dimitir, pese a las críticas y

peticiones recibidas en ese sentido. Sin embargo, íeste deseo de permanecer viene indicado más de altas

instancias políticas que del propio parecer del alcalde de Madrid.

Una carta, de pueblo en pueblo

La idea de redactar un documento en el que sé reflejasen las difíciles circunstancias por que atraviesan los

ayuntamientos surgió de unos pocos alcaldes de pueblos grandes de la provincia (Getafe, Alcalá,

Aranjuez), y el principal promotor del proyecto, al parecer, fue el alcalde de Getafe, Ángel Arroyo

Soberón. Esta tesis la confirma el hecho de que durante el pleno municipal de Getafe, celebrado ayer por

la tarde, se discutió sobre una propuesta de enviar una carta al Congreso, Senado, presidente del

Gobierno, etcétera, en la que se exponen prácticamen-te los mismos puntos ya descritos. Además de

exponer la necesidad urgente de convocar elecciones, municipales en el plazo más breve posible, como

única forma dé serenar una situación en la que los alcaldes se ven inmersos. El pasado martes aumentaron

los rumores de dimisión de alcaldes en bloque. Existía una carta, firmada´ por más de 150 miembros de

corporaciones locales, en la que se pedía apoyo administrativo, que se potenciase la autoridad municipal y

que los partidos políticos cesasen, o al menos remitiesen, en su ofensiva contra los alcaldes. Una nueva

carta, que sería entregada al gobernador civil, circuló después, a nivel privado de alcaldes, en la que se

atemperaban en parte los duros términos de la primera. Los promotores eran los mismos, pero dada la

dimensión que el tema había tomado, con amplió eco en los medios de difusión, comenzaron las

dificultades para obtener un asenso total de los alcaldes y, especialmente, en los partidos judiciales de San

Lorenzo del Escorial y Colmenar, numerosos alcaldes se negaban a plantearse la posibilidad de dimisión.

La comisión de alcaldes que debería entregar la carta al señor Rosón ayer por la mañana no estaba al

completo, ya qué dos de ellos se habían descolgado por razones familiares y de salud. La actitud del

Gobierno Civil, desde e! principio, fue negar la posibilidad de una dimisión de alcaldes en bloque aunque,

por los contactos de! señor Rosón con muchos de ellos, se sabía del malestar reinante en las

corporaciones locales, poco acostumbradas a la crítica de entidades vecinales y menos aún de partidos

políticos. La creación de una junta de control en los ayuntamientos, que se compondría de partidos

políticos y vecinos, sembró la inquietud entre los alcaldes. Tras la dimisión del alcalde de Leganés, aún

en suspenso porque el Gobierno Civil no se ha definido, se mantuvieron contactos en este organismo con

el PCE, PSP y PSOE para estudiar el problema creado con el vacío de poder municipal. Las autoridades

municipales de la provincia vieron en este hecho una amenaza a su independencia, integridad é

impunidad mantenidas durante años. Justamente cuando el Gobierno Civil se reunía con representantes de

la comarca de Alcalá y se desmentía la amenaza de dimisión colectiva, presentó su dimisión el alcalde de

San Fernando, Jesús Ambrós, alurdiendo a una serie de incompatibilidades entre su vida pública y su vida

privada y profesional. El señor Ambrós es maestro y falangista. Al final han sido las negativas de algunos

alcaldes a firmar, atemorizados por el alcance de su decisión, junto a la actitud tranquilizadora adoptada

por Juan José Rosón, que explicó a los alcaldes que la crítica es inherente a la democracia, quienes han

hecho remitir lo que pudo suponer un vacío total de poder en los ayuntamientos de provincia.

 

< Volver