Autor: Marín López, Carmen (KARMENTXU). 
 Reforma del Código Civil en materia de matrimonio. 
 La ponencia admite la separación por mutuo acuerdo de los cónyuges     
 
 El País.    16/10/1980.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Reforma del Código Civil en materia de matrimonio

La ponencia admite la separación por mutuo acuerdo de los cónyuges

KARMENTXU MARÍN

La ponencia que estudia el proyecto de reforma del Código Civil en materia de matrimonio y divorcio

admitirá hoy la separación por mutuo acuerdo de los cónyuges, esbozada ayer a raíz de una propuesta

centrista, y suprimirá de! artículo 81 del proyecto la necesidad de demostrarle al juez la existencia de

«quiebra profunda y difícilmente superable de la convivencia conyugal». Aunque, a juicio del diputado

socialista Antonio Sotillo, «UCD reconoce la separación por mutuo acuerdo, aunque no lo quiere decir»,

su compañero catalán Verde i Aldea no debió ver la cuestión tan encubierta cuando expresó su

convencimiento de que «ésto será una nueva fuente de pastorales».

Los casos en que se decretará judicialmente la separación —y no «podrá decretarse», como decía el

proyecto— serán: a petición de uno de los cónyuges, cuando el otro esté incurso en causa legal dé

separación, y a petición de ambos o de uno con el consentimiento del otro, transcurrido un año de

matrimonio. La ponencia aceptó la propuesta centrista de que los cónyuges que soliciten la separación

conjuntamente presenten al juez, como condición indispensable, una propuesta de convenio para la

regulación de la separación y de sus medidas provisionales. Los socialistas criticaron la necesidad del

transcurso de un año de matrimonio para poder pedir la separación. «Si ésta va a ser por mutuo acuerdo»,

dijo Sotillo, nos parece que este plazo debe acortarse o suprimirse».

El texto de la ponencia añadirá a la frase «se decretará judicialmente la separación» la precisión

«cualquiera que sea la fórmula del matrimonio», que aparecerá también en la nulidad y el divorcio.

Junto a la admisión de la separación por mutuo acuerdo de los cónyuges, el tema más importante de la

reunión de la ponencia de ayer fue la supresión de la simulación como causa de nulidad del matrimonio,

decisión que, según el centrista José Antonio Escartín, se tomó por unanimidad, El mantenimiento de la

simulación se consideraba por la izquierda como un resquicio del Derecho canónico, ya que tanto la

simulación parcial (intención de exclusión de la prole, de la fidelidad o de la sacramentalidad del

matrimonio) corrió la total (exclusión de los tres factores al contraer) constituían el principal cajón de

sastre en el que se basaban las nulidades eclesiásticas.

La nulidad (artículos 73 al 80 del proyecto) fue, por lo demás, el capítulo estudiado ayer por los ponentes.

En concordancia con la supresión de la simulación como causa de nulidad del matrimonio (puntó quinto

del artículo 73) se eliminó el 77, que explicaba quiénes estaban legitimados para utilizar esta vía.. En el

primero dé los artículos del capítulo VI del proyecto, el 73, se introdujo como punto primero de redacción

del artículo 45 la afirmación de que «no hay matrimonio sin consentimiento matrimonial». En el punto,

referente al error se admitió una enmienda comunista para cambiar «error en las cualidades esenciales»

por «error en las cualidades personales».

Los socialistas consideraron positiva la elevación de seis meses a un año del plazo para convalidar los

matrimonios nulos por error, falta de edad, coacción o miedo (artículos 75 y 76), «porque en un año está

más garantizada la información y la libertad de los cónyuges».

En el artículo 80, sobre los efectos civiles de las nulidades eclesiásticas,o las decisiones sobre

matrimonio rato y no consumado, la ponencia opinó que tendrán eficacia civil si se declaran ajustadas al

Derecho del Estado «por el tribunal civil competente» (matiz de Coalición Democrática, que se aceptó) y

«conforme a lo previsto en el artículo 954 de la ley de Enjuiciamiento Civil», adición socialista aprobada

también. Se suprimió el segundó párrafo del artículo, «qué era una fórmula encubierta del divorcio

canónico y suponía extender la jurisdicción eclesiástica», según el socialista Antonio Sotillo. La ponencia

seguirá estudiando la homologación de las sentencias de nulidad canónica en lo civil,porque de quedar en

su redacción actual podría darse el caso de que un juez civil tuviera que enfrentarse a una sentencia

canónica de nulidad por error en el sacramento, causa no prevista en la legislación del Estado.

Dos formas de entender el divorcio. El ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez (derecha), y el

director general de Asuntos Religiosos, Luis Apostua; han hablado insistentemente estos días en los

pasillos del Congreso, como si les faltara tiempo para hacerlo en el ministerio. Cualquiera que sean los

temas que les ocupan, ministro y director general tienen posiciones dispares sobre el tema del divorcio,

cuyo proyecto estudia actualmente la ponencia. Fernández Ordóñez dice ser partidario de un divorcio

abierto y moderadamente rápido. Quizá a Ápostua, hombre de La Editorial Católica, le preocupe la

amplitud de criterios de su jefe político.

 

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