Autor: Leal, Julián. 
 Elecciones 1979. Con intención de que sea más radical e izquierdista que el integrado. 
 Disidentes del PSOE formarán un nuevo Partido Socialista en Extremadura     
 
 El País.    09/02/1979.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Con intención de que sea más radical e izquierdista que el integrado

Disidentes del PSOE formarán un nuevo Partido Socialista en Extremadura

JULIÁN LEAL, Badajoz

De cara a las elecciones, el Partido Socialista Obrero Español ha sufrido un duro revés en Extremadura

ante la división que acaba de producirse en el seno del mismo, que originará un nuevo partido socialista

más radical e izquierdista que el integrado.

La mayoría de los componentes de la ejecutiva regional y algunas agrupaciones locales han mantenido en

los últimos días contactos con el secretario general regional, Alfonso González Bermejo, a quien

expusieron su postura derivada de los últimos hechos ocurridos dentro del partido. La escisión contó

entonces con el apoyo y solidaridad del secretario general, que se unió a la iniciativa.

Esto no ha sido más que la explosión de un cúmulo de tensiones internas surgidas a raíz del congreso,

que, por primera vez, el partido celebró en Extremadura, del que salieron nuevos estatutos y fue elegido

un secretario general, Alfonso González Bermejo, quien no contaba con el apoyo mayoritario de los

miembros ni de la ejecutiva federal, por su tendencia más izquierdista y radical y el calificativo de

hombre duro del socialismo. «Nuestro único pecado —dice González Bermejo— ha sido no aceptar ser

sumisos y si ser honrados militantes socialistas que trabajan por el socialismo, incluso por encima de

nuestras posibilidades.»

La decisión tomada no ha sido precipitada, sino que responde a criterios analizados y valorados a lo largo

de un proceso en el que se ha comprobado cómo se dificultaba, e incluso se imposibilitaba, su actuación

cada vez que trataban de adecuar la línea política del partido surgida de sus congresos (el 27 confederal y

el primero regional) a la realidad de la región extremeña, según ha manifestado el señor González

Bermejo.

De hecho, el secretario general y otros miembros del partido fueron excluidos de las listas al Congreso a

pesar de que su inclusión obedecía a criterios e incluso a votaciones que así lo decidieron, aunque luego la

ejecutiva federal pondría su reparo y su veto.

Uno de los libros más interesantes publicados en Inglaterra en los últimos tiempos es Giro a la derecha

(Righi turn). Se trata de una colección de ensayos debidos a la pluma de ocho personalidades importantes

de la vida británica, que en los últimos años han pasado de diversos sectores de la izquierda al Partido

Conservador.

Reg Prentice procede del Partido Laborista: fue con los socialistas miembro delParlamento y ministro de

Educación; en 1977 pasó al conservatismo. Entiende que el laborismo británico está alejándose de la

socialdemocracia y acercándose peligrosamente al marxismo; los moderados del partido están perdiendo

la batalla y aceptando que los sindicatos no respeten la ley. De veintiocho puestos en el comité ejecutivo

del Partido Laborista, los marxistas controlan ya diecisiete; la infiltración trotskista de varios sindicatos es

ya muy fuerte. Ernest Bevin y Hugh Gaitskell no hubieran tolerado el actual estado de cosas; si se quiere

salvar la democracia parlamentaria, hay que irse al Partido Conservador.

Graham Hough es un universitario importante. Viene también del laborismo. Estima que éste tuvo un

gran momento, la reforma social; y que hasta 1950, la mezcla de generosidad y de resentimiento que

animaba a sus hombres estaba justificada por las injusticias y desigualdades de la sociedad inglesa. Pero,

hechas la reforma fiscal, educativa y de los servicios sociales, carece de sentido el seguir agitando la

lucha de clases. Wilson lo intentó, cuando planteó (en su primer Gobierno) la sustitución de las huelgas

destructivas por la negociación, el arbitraje y el pacto social. Pero el intento de 1969 fracasó; y es curioso

que fue Callag-han el que decidió en contra de las propuestas de los moderados, para encontrarse ahora,

como primer ministro, con la terrible ola de huelgas que está arruinando a Inglaterra ya su propia gestión.

Max Beloff es uno de los nombres más conocidos de Oxford, donde ha enseñado ciencia política durante

muchos años. Ha pertenecido de modo destacado al Partido Liberal, pero ha decidido también que la

evolución de su partido hacia la izquierda, y su coalición con el socialismo, le obliga a ser conservador.

Inglaterra necesita, a su juicio (sobre todo en política exterior), un sentido de seriedad y de decisión,

ausente hoy. Fue de los primeros en defender que Inglaterra no tenía alternativa a su

 

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