Autor: Tuya, Carlos. 
 Elecciones 1979. 
 Medidas radicales para una crisis radical     
 
 El País.    09/02/1979.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Medidas radicales para una crisis radical

CARLOS TUYA

Secretario político del Comité Central del PCT

No son pocos los sufridos ciudadanos de este país que se habrán preguntado por las verdaderas razones

que han obligado al presidente Suárez a convocar el frenesí electoral de marzo-abril. Resulta, mando

menos, sospechoso que el prolongado «idilio» que ha supuesto la política de «consenso», eolítica

caracterizada precisamente por la marginación popular de as tareas legislativas —margina-ión que

afectaba no sólo a su participación, sino al mero conocimiento de lo que entre los dirígenos políticos se

cocía—, se haya roto bruscamente y se reclame ahora con urgencia la opinión, a través el voto, de ese

mismo pueblo que a sabido pagar marginación con indiferencia.

Como el propio Suárez ha tenido la gentileza de decirnos, la política e «consenso», tan útil al Gobierno

ista ahora, ya no le sirve. La derecha y el gran capital se despren- ;n, sin más, de sus antiguos vale- >res.

¿Por qué? Sencillamente, rque, superada la etapa en que lo proritario para las clases dominantes era

transformar su dominio tatorial en otro democrático, se :e urgente y necesario para el n capital afrontar la

grave crisis • padece el país, y que puede dar raste con tan delicada y mila- ;a operación. Así lo

demuestran :scontento popular y la latente ;sta obrera, mal que bien con- la gracias al vergonzoso «pac-

cial de la Moncloa», y que, nente, ha estallado potente en timas semanas.

que la naturaleza, la profun- y extensión de la crisis es tal que ya no caben componendas. Y esto el gran

capital lo ha comprendido muy bien. Una política de medias tintas —y todo pacto lo es necesariamente—

no sólo no conseguirá acabar con la crisis, sino que la prolongará peligrosamente. La aplicación de una

política drástica y necesariamente autoritaria y antiobrera con la que el gran capital quiere afrontar la

crisis era, por otra parte, inviable desde el asediado poder dictatorial franquista. A su vez, la exigua

mayoría parlamentaria de UCD representa una base de apoyo muy débil para tal política agresiva. De ahí

que, conseguida la transformación democrática del poder oligárquico, éste busque ahora ensanchar esa

base como condición necesaria para poder aplicar eficazmente su política autoritaria y antiobrera. Política

que ha tenido la gentileza de adelantarnos con dos suj estivos botones de muestra: el decreto-ley de

congelación salarial y el decreto-ley de «protección» ciudadana.

¿Qué puede esperarse de un futuro Gobierno UCD (con el apoyo o participación de Convergencia

Democrática) en materia de desarrollo orgánico de la Constitución, si ya el Gabinete de Suárez se dedica

a promulgar decretos-ley claramente anticonstitucionales? No creo que sea exagerado afirmar que un

futuro Gobierno del gran capital va a significar, en la práctica, la eliminación de las parcelas progresistas

de nuestra Carta Magna. Las cañas del «consenso» de ayer pueden convertirse mañana en lanzas contra

los trabajadores.

Debe ser, por tanto, objetivo prioritario de la izquierda el evitar que los intentos autoritarios y antiobreros

del gran capital triunfen. Es necesario que la izquierda, de una vez por todas, superando complejos de

inferioridad, deje de sentirse tolerada para empezar a ser protagonista. Protagonismo que en política

significa atreverse a dar una respuesta clara y contundente a la crisis que padecemos. Una respuesta tan

clara, tan radical, tan nítidamente basada en los intereses de los trabajadores como lo es la que trata de

imponer la derecha.

Una auténtica alternativa de izquierda que, tal como ofrece la Candidatura de Unidad Comunista, formada

por el Partido Comunista de los Trabajadores, el Partido Comunista de España (VIII y IX Congresos) y

comunistas independientes, se fundamenta en los siguientes presupuestos.

1. Un Gobierno de izquierda, basado en una mayoría de izquierdas, que con el apoyo legitimador del

Parlamento, se extienda a todo el cuerpo social, lo que exige un acuerdo global entre todos los partidos

obreros y populares, los sindicatos de clase, las asociaciones ciudadanas, profesionales, etcétera.

2. Un programa económico antimonopolista que, con el objetivo prioritario de acabar con el paro,

permita desarrollar la producción, reducir la inflación, proteger los salarios, aumentar dignamente las

pensiones. Programa que exige una profundización de la reforma fiscal, el control de la banca y las

necesarias nacionalizaciones, así como una seria y eficaz reforma agraria.

3. Una reforma constitucional que permita ampliar el marco de las libertades, fundamentalmente en lo

que se refiere a los derechos sindicales, las autonomías, la mujer y la juventud. Y un desarrollo

progresista de la Constitución a través de las leyes orgánicas.

4. Un plan de defensa de la democracia y lucha contra el terrorismo que tome como base la urgente y

radical democratización del Estado.

5. Una auténtica política sanitaria al servicio del pueblo, con la participación y control de los pro-

fesionales y sindicatos de clase.

6. Un plan de educación popular que garantice el pleno y gratuito acceso a la enseñanza a los sectores

más necesitados de la sociedad.

7. Una política exterior de paz y no alineación, basada en la cooperación con todos los pueblos, la de-

nuncia de los tratados militares, el desmantelamiento de las bases americanas y la no integración en

ninguno de los bloques.

Los comunistas de la Candidatura de Unidad somos conscientes de que un programa así, único que puede

sacar al país de la crisis, sólo es posible en la Unidad de la Izquierda, por la que luchamos como objetivo

fundamental. Desgraciadamente, esta unidad no ha sido posible, en gran parte porque los partidos de

izquierda van a estas elecciones más compitiendo entre sí que enfrentándose al peligro que supone un

triunfo de la derecha y el gran capital. Por eso hemos decidido predicar con el ejemplo. De ahí que

ofrezcamos, modestamente, pero con la certeza de estar en el camino correcto, este primer paso unitario

entre comunistas. Tenemos la seguridad de que con nuestra acción contribuimos a la gran tarea histórica

de la Unidad de la Izquierda, único camino al socialismo en nuestro país.

 

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