Autor: Prieto, Joaquín. 
 Elecciones 1979. Los programas son más detallados que en 1977. 
 Moderación general en la oferta electoral ante el 1 de marzo     
 
 El País.    10/02/1979.  Página: 11-13. Páginas: 3. Párrafos: 13. 

EL PAÍS, sábado 10 de febrero de 1979

POLÍTICA

Elecciones 1979

Los programas son más detallados que en 1977

Moderación general en la oferta electoral ante el 1 de marzo

Presentamos en estas páginas un informe comparativo de programas electorales, referidos a nueve

opciones políticas. El cuerpo central del informe está constituido por diecinueve temas, distribuidos en

siete cuadros, en los que se intenta sintetizar la posición de cada partido y evitar todo aquello que pueda

recargar o dificultar una comprensión suficiente de los aspectos principales. Figuran en cursiva frases que

suponen un compromiso concreto de cara al electorado, un aspecto novedoso por la posición de quien lo

dice, o bien un rasgo muy definitorio del partido de que se trate. Sebastián García y Joaquín Prieto han

realizado este informe, sobre las versiones completas de los programas electorales.

La oferta electoral de los partidos y coaliciones de ámbito estatal aparece este año más completa y deta-

llada que en las elecciones del 15 de junio de 1977. Al mismo tiempo, los programas de las nueve opcio-

nes presentadas aquí —que ocupan más de doscientas páginas— están teñidos de un evidente aire de mo-

deración, con la única nota discordante de algunas propuestas de la extrema izquierda, en la cual se han

refugiado los restos de los viejos programas de la ruptura democrática.

Los textos más detallados son los de UCD, PSOE y PCE. Entre los dos primeros existen mayores dife-

rencias que entre los del PSOE y PCE; los dos partidos de la izquierda parlamentaria ofrecen soluciones

similares a la mayor parte de los problemas, y las diferencias —derechos de la mujer, programa

energético, concepción sindical, matices económicos— son menores que las coincidencias. Casi todos los

programas adolecen de ambigüedad y sus autores han colocado eslóganes o palabras clave cuando no han

desarrollado una oferta programática clara: por ejemplo, el programa socialista está lleno de referencias a

la firmeza, el comunista a la democracia y el centrista a la reforma y a las libertades.

El programa de Coalición Democrática ha sido presentado a la opinión pública como «un avance de los

principios de su programa de gobierno». Menciona los grandes temas y las ideas básicas de su posible

acción gubernamental, y desciende a detalles en pocas cuestiones. Su objetivo es obtener un desarrollo

constitucional «moderado y reformista, que favorezca la participación de los ciudadanos y no sólo de los

partidos».

El programa de Unión de Centro Democrático, mucho más extenso que el anterior, trata de presentar las

características y propósitos de su modelo de sociedad, que identifica con el de los países más avanzados

de Europa occidental, y afirma que esa opción «es la mejor para España, porque permite asegurar un

futuro de libertad y de progreso». No contiene ataques directos a otros partidos, pero sí advierte al posible

electorado de los partidos de clase que «nunca alcanzarán mayores cotas de bienestar y promoción que

bajo la vigencia e inspiración de los principios que UCD proclama».

Para el Partido Socialista Obrero Español, la cuestión se plantea en otros términos: la libertad ya está en

nuestras manos, asegura su programa, pero el país padece graves problemas sociales, económicos y

políticos, y al mismo tiempo hay que dar soluciones adecuadas a las exigencias de una sociedad de-

mocrática. Y como acontece que el Gobierno actual no ha gobernado porque, según el PSOE, carece de

ideología clara, de programa, de equipo cohesionado y de líder forjado en la democracia, el Partido

Socialista se considera el único capacitado para formar un Gobierno con amplio respaldo. De la parte

programática se desprende que el método a seguir para convertir en realidad sus propuestas es promulgar

leyes y otras disposiciones, y para hacerlas cumplir es necesario estar en el poder.

Por su parte, el Partido Comunista parte de la idea de que los progresos son el fruto de la política de

concentración democrática propugnada por los comunistas. Basado, sin duda, en esta concepción, el PCE

propugna la extensión de dicha política a gran número de problemas; y así, el programa del PCE prevé un

elevado número de consejos, comités y organismos democráticos de todo tipo, además de las asambleas

legislativas y Gobiernos autonómicos.

Por sectores, puede destacarse la importancia que las diversas opciones conceden a los temas de te-

rrorismo y seguridad, derechos cívicos y familia, y la cuestión económica, todos ellos problemas

de candente actualidad o próximos a dar lugar a batallas importantes en el seno de la sociedad española,

como puede ser la reforma de la legislación familiar, el divorcio y el aborto.

En cambio, llama la atención el escaso detalle que se da en los programas a la regulación de las auto-

nomías. Todos los programas hablan de la descentralización, aplicación de las autonomías, solidaridad

interregional, etcétera, pero casi no aparecen medidas concretas. Ello parece reflejo de la prudencia con

que los partidos estatales abordan estos problemas.

Por el contrario, es evidente la preocupación que se muestra por resolver el problema terrorista, si bien

más en cuanto elemento desestabilizador del conjunto político que como problema que, al menos en lo

que toca a su causa próxima más importante, esto es, ETA, hunde profundamente sus raíces en el tema

autonómico.

Asimismo, es evidente también la preocupación por la problemática económica, en sus dos vertientes

principales de crisis del sistema y paro. Es necesario/ observar que los programas de la derecha, y en

particular el de UCD, hacen hincapié antes en la inflación, como manifestación de la crisis, para desde su

consideración atacar el problema paro. «No puede resolverse el paro sin resolver la inflación», dice

concretamente UCD.

Por el contrario, la izquierda insiste ante todo en resolver el paro. Así, el PSOE pone como objetivo

prioritario un programa de empleo y protección contra el paro, mientras el PCE propone directamente la

creación de 300.000 puestos de trabajo al año por medio de la ampliación del sector público.

Finalmente, se observa una gran atención a la política familiar y la legislación en este campo. Todos los

partidos, con pocas excepciones, proponen medidas y reformas. Entre estas destacan las dedicadas a la

mujer casada, sector al que todas las opciones dirigen ofertas y promesas.

Dentro de este apartado, también, se presta atención especial al divorcio y al aborto. En general, la

derecha se opone radicalmente al aborto y al divorcio, aunque este último tema UCD —precisamente en

línea con la opinión de la jerarquía católica— no parece rechazarlo, sino en todo caso no está dispuesto a

admitir su regulación por mutuo acuerdo. El PSOE pide el divorcio, pero no especifica su carácter, y el

PCE y la mayoría de los grupos a su izquierda propugnan el sistema del mutuo acuerdo.

En la primera columna de este cuadro, bajo la expresión «Papel del partido desde el 15-J», hemos •

resumido en pocas líneas la propia valoración que hacen los partidos de su tarea pasada, generalmente

como introducción al programa, que naturalmente suele ser mucho más amplia que la idea-resumen que

recogemos de cada opción. A continuación se exponen las medidas generales sobre el desarrollo

constitucional y reforma de la Administración, para terminar con el tema del orden público y política ,

antiterrorista. En este apartado, las grandes opciones coinciden en la necesidad de reforma y mejora de las

fuerzas de orden público

El planteamiento autonómico es, en general, muy prudente en la mayor parte de las opciones políticas

estudiadas en estas páginas, al igual que el tema de la Defensa cuestión esta última en que el programa

más detallado es el de UCD.

Contiene, entre otras, la previsión de que el Ejército de Tierra corrija la actual dispersión de su

despliegue, tendiendo a concentrar las grandes unidades fuera de los núcleos Urbanos; se potencia la

defensa de las zonas del estrecho de Gibraltar y archipiélago canario; se remita a las Cortes, dentro de

1979, un proyecto legislativo de ascensos y escalas; se integre a la mujer en cuerpos no armados y se

continúe el plan de viviendas para profesionales en activo ya iniciado y dotado con 2.000 millones de

pesetas para 1979, prometiendo que el problema quedará resuelto en cuatro años. El PSOE menciona, por

su parte, la elaboración de una ley de defensa civil, además de algunos otros temas comunes con UCD.

Ninguno de los principales partidos de izquierda —PSOE, PCE—se opone a la industria de fabricación de

armamento; es más, ambos partidos alientan tal industria y plantean la necesidad de la investigación

científica en ese terreno. Por supuesto, también es tema de UCD.

En cuestiones sociales y educativas se hace evidente la moderación de los diversos programas, a la hora

de plantear medidas concretas. Todos, en cambio, insisten en la necesidad de igualar en la legalidad y en

la práctica la situación de la mujer a la del hombre, o en hacer realidad las libertades consagradas en la

Constitución.

La moderación se hace evidente en las propuestas sobre divorcio aborto, donde los partidos se quedan

generalmente más cortos en sus formulaciones programáticas para las elecciones que en anteriores

resoluciones o declaraciones. Ello ocurre también en lo referido a la enseñanza, donde los programas

más completos son los del PSOE y PCE. El programa de enseñanza del PSOE llega a afirmar que «la

educación es para los socialistas la base fundamental sobre la que se debe construir una sociedad de

hombres libres». Los partidos más importantes propugnan también, de una u otra forma, una política de

autonomía universitaria, aunque no concretan demasiado cuál sería su contenido.

Los planteamientos de política cultural son amplios en los tres principales partidos (UCD, PSOE, PCE),

aunque las medidas concretas anunciadas son menores que los principios y declaraciones generales

contenidos en los programas. Por supuesto, todos anuncian políticas de expansión cultural, de extensión o

regulación del cine y del teatro, de apoyo a zonas discriminadas, etcétera. Los programas de los partidos

incluyen también menciones a la juventud, los minusválidos, la tercera edad y otras minorías, en el

sentido de promocionar medidas de ayuda en varios aspectos. Por razones de espacio ha sido necesario

seleccionar en los cuadros sólo aquellas medidas que puedan dar una idea más clara de las posiciones más

concretas.

Las diferencias en la concepción sindical de los dos partidos principales de la izquierda, en el contexto de

un tema que tanto PSOE como PCE parecen defender a fondo —derechos sindicales de los trabajadores—

constituye la parte principal del programa dedicado a estos temas, que en el caso de UCD se orienta

hacia otras vías, mientras CD no menciona estos temas en su programa. Las previsiones sobre la

emigración son numerosas en todos los partidos, aunque su concreción programática no pasa de una

declaración de intenciones, en la mayoría de los casos. Respecto a los distintos sectores económicos, se

hace especial hincapié en la agricultura y la pesca como elementos diferenciados del resto de los sectores

económicos y cuestiones de necesaria atención.

Se sintetiza al máximo en este cuadro algo tan complejo como el programa económico de cada partido,

Puesto que se trata de ofertas a un electorado compuesto por personas en general no expertas en la

materia, el criterio de realización del cuadro ha sido eliminar al máximo tecnicismos y centrarse en

aquellas cuestiones que puedan interesar prioritariamente a un público no especializado. El programa

económico más detallado es el de UCD —dentro de un contexto general de amplitud de tratamiento en

todas las opciones, como ya hemos dicho—, y se observa la diferencia de concepciones entre la derecha y

la izquierda respecto al problema paro-inflación. Coalición Democrática plantea, ante todo, la defensa del

sistema de economía libre de mercado; Unión de Centro Democrático hace también hincapié en este

modelo, así como en la lucha contra la inflación como elemento prioritario; el Partido Socialista Obrero

Español defiende la coexistencia de la empresa pública y la privada; y el Partido Comunista de España

hace algo más de hincapié en la empresa pública, y, desde luego, ambos partidos de izquierda centran su

concepción en la lucha contra el paro. En la extrema izquierda, las negativas a la política de austeridad

son completas, incluyendo la petición de responsabilidades de la Organización Revolucionaria de

Trabajadores para los firmantes del pacto de la Moncloa.

Las cuestiones relativas al sistema financiero, así como las medidas fiscales, son contempladas con

especial prudencia. Destacan en la derecha los propósitos de salvaguardia del ahorro y el sistema bancario

privado; mientras la izquierda mayoritaria propone medidas moderadas de reforma. Sólo un partido, la

LCR, propone sin ambages la nacionalización de la banca. En el sector primario se encuentran medidas

poco concretas sobre la agricultura, mientras es evidente la pobreza de previsiones en el campo

energético, si se exceptúa el PSOE. En general, no se hacen propuestas muy concretas sobre las centrales

nucleares, en espera seguramente de un mayor debate ciudadano. Las cuestiones relacionadas con las

relaciones laborales son presentadas, en algunos programas, como desarrollo concreto de la Constitución,

y en otros como el marco en que deben entenderse los temas del mundo del trabajo.

 

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