Autor: Dávila, Carlos. 
 Tertulia electoral en ABC. 
 Relaciones no exteriorizadas     
 
 ABC.    16/02/1979.  Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

RELACIONES NO «EXTERIORIZADAS»

AREILZA —el conde te llaman amigos y enemigos— parece aún ministro de Asuntos

Exteriores. Lleva similar hábito cruzado al que usaba cuando era Inquilino del Palacio de Santa

Cruz. Se adorna con una corbata «gris cóctel» y se matiza el pelo como entonces: azul añil. Su

brillantez dialéctica es la misma, aunque mi vecino diga que «le ha enfriado la retórica

diplomática», y despliega el mismo talante libera! que propicia la propia coalición con Fraga y

Osorlo.

El señor Yáñez, don Luis. parece, sin embargo, poco diplomático y menos tolerante. Por lo

pronto, su alzada es de capitán Inglés destinado en la India (pelo rubiaco, bigote que termina

en escorzo daliniano y chaqueta de «cheviot» con codera*). El «ministro de Asuntos

Exteriores» del PSOE, de profesión ginecólogo —aquí un farmacéutico llegó a ministro de

Marina—, tiene, a pesar de sus aires británicos, escasa la correa y el sentido del humor.

Talante de acritud que comparte con su correligionario don Txiki Benegas, el experto en Interior

del PSOE, que en las tertulias de ABC fracasó reiteradamente, como dicen que lo hace Perico

Fernández, y que se enfadó tanto «a posterior!» como es historia que pasó con el Irascible

«Cagancho» tras la bronca de estrépito en Cartagena.

Por primera vez que yo recuerde, y lo recuerdo casi todo, hubo en la Mesa discrepancias

sonoras. Como tema de fondo se planteó el ingreso de España en la OTAN. Areiiza, en

ministro ya digo, naturalmente •e pronunció a favor. Rupérez en «preministro» —también

digo— fue de la misma opinión. Yáñez, no. Yáñez y Felipe González tienen, al parecer, la

recomendación de algunos colegas europeos para que se opongan si pueden —de los

electores depende— a que definitivamente este país milite en sentido más estricto del término

en el club bélico occidental. Yáñez, por tanto, no quiere oír hablar de tal cosa. Dice que no y

basta. Le apoya en el Intento César Esquivias, al que ayer casi nadie preguntó y se quedó

Inédito. Esquivias, que nos informará de •u opinión en los periódicos que le son propicios,

aseguró que él no estaba por la labor de «combatir con Gran Bretaña, mientras no nos

devuelvan Gibraltar». Está en su derecho «4 señor Esquivias y tampoco vamos a entrar en

discusión para una cosa que tuvo oportunidad de señalar.

Me queda, no en el tintero, que el mío no es ro)o, el señor Pía. Su tipo es franciscano, no en

vano es comunista, y sus exposiciones son más de profesor de Instituto que de político

profesional. De la OTAN, claro está, no quiere saber nada. Su política es la del señor Carrillo:

neutralidad (algún día nos explicará en qué consiste) y buenas relaciones. Algo así como un

matrimonio moderno con derecho a divorcio. En cualquier caso, el señor- Pía, que niega

financiación soviética para sus programas, es definitivamente moderado, lo que no tiene ningún

mérito en su calidad de miembro del Partido Comunista.

Las relaciones exteriores, de todos modos, no son tan aburridas como nos hicieron ver los

candidatos. Alguna vez se animan. Pero como f"o\ ninguno puede revelar sus secretos, lo«

spañoles tendremos otra vez que votar de oídas. Asi que a conformarse.—Carlos DAVILA.

 

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