UCD y el derecho de familia     
 
 Diario 16.    17/02/1979.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

«UCD y el derecho de familia»

UCD pretende una reforma en profundidad del derecho de familia vigente para adaptarlo a la

realidad social de la familia española de nuestros días. Esta reforma, ya iniciada por el

Gobierno de UCD, supondrá:

— La patria potestad sobre los hijos se otorgará, como regla general, al padre y a la madre,

a diferencia de la situación actual en que la madre sólo tiene la patria potestad en

defecto del padre.

— Sé actualizará el régimen económico del matrimonio. En cuanto a la administración,

gestión y disposición de

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monio en la sociedad de gananciales, será conjunta para, ambos cónyuges.

— Se introducirán las oportunas reformas en el Código "Civil a fin de mejorar los derechos

sucesorios del cónyuge viudo.

— ,Se modificará el régimen de filiación inspirándose en principios de responsabilidad de

los progenitores de respeto a la verdad biológica y de protección a los intereses de los hijos y

de la familia. Los hijos habidos fuera del matrimonio no serán discriminados en sus derechos

por razón de la conducta de sus padres.

— El Ordenamiento civil salvaguardará la estabilidad del matrimonio y la familia. El

matrimonio canónico tendrá plenos efectos civiles, tal como lo reconoce y regula el

derecho común del Estado.

El principio de la libertad religiosa y el pluralismo democrático proclamados por el Concilio

Vaticano II y poí la nueva Constitución española implican que no siempre es posible ser

elevado a categoría de norma legal lo que constituye una exigencia ético-religiosa, cuya

plenitud de efectos debe promoverse y lograrse en el ámbito de esa libertad religiosa

garantizada por el Estado.

La Ley civil que tutela esa conciencia religiosa no puede, sin embargo, imponer hasta el límite

las consecuencias de ese ideal religioso sin discriminar a los ciudadanos.

Los tribunales del Estado tendrán la competencia exclusiva en lo que se refiere a la separación

de los cónyuges, a la disolución del vínculo civil y a la posibilidad de reconocer la sentencia de

nulidad sacramental, siempre, que se ajuste al derecho del Estado.

No se admitirá el divorcio por mero acuerdo de los cónyuges. Las causas de separación y

disolución a efectos civiles han de ser tasadas y graves para los supuestos en que los

matrimonios estén definitivamente rotos, y en todo caso se protegerán especialmente los

intereses de los hijos.

 

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