Autor: Sánchez Montero, Simón. 
 Elecciones. 
 Una política socialdemócrata y testimonial     
 
 Diario 16.    20/02/1979.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

los candidatos

Una política socialdemócrata y testimonial

Simón Sánchez Montero

Yo creo que la política del PSOE ha ´-partido, desde el 15 de junio de 1977, de una idea fundamental:

Somos —han pensado los compañeros socialistas— el segundo partido del país por el número dé votos

obtenidos; nada hace imposible que en unas próximas elecciones podamos ser el primero. Y en ese caso,

como estamos en un país democrático y debe gobernar quien más votos tenga, eí PSOE debe formar

Gobierno. Así sucede en cualquier país democrático europeo; así debe suceder también en España.

De ese planteamiento básico se derivan, de forma inevitable, unas conclusiones qué han determinado la

orientación global y la actuación concreta del PSOE. Para que gane las elecciones es preciso que UCD

muestre su incapacidad para resolver los problemas del país para gobernar. Por tanto, ninguna

colaboración con UCD, pues, mancharía y perjudicaría al PSOE. Este tiene que mantener su «pureza», su

imagen de oposición, de izquierda intacta. De esa forma podrá recoger, encarnar y protagonizar el deseo

que tienen los trabajadores y las masas populares de que se produzca un cambio profundo de las

estructuras económicas, sociales y políticas de nuestro país después de cuarenta años de dictadura.

Pero el PSOE puede estar mal visto por los «poderes fácticos» de dentro y de fuera de España. Por tanto,

hay que calmarles. Es preciso tener aliados, mejor, patrocinadores de toda confianza para esos «poderes

fácticos». La Internacional Socialista y, sobre todo, la socialdemocracia alemana de Willy Brandt, se han

volcado política y económicamente en el cumplimiento de esa tarea. Por otro lado, hay que realizar, de

hecho, una política muy moderada, tanto o más moderada, en todo, que la UCD. Y, sobre todo, nada con

los comunistas, «ni un paso con ellos».

Sólo así seria posible un Gobierno socialista. Claro que eso presenta numerosos problemas de cara a la

base del partido y al electorado, en su mayoría trabajadores.

Esa política básica, bipartidista y socialdemócrata parece coherente, parece bien pensada. Pero tiene un

fallo: No está pensada para España, no está de acuerdo con la situación y los problemas reales de España.

Por eso, la política del PSOE, al chocar con la realidad, ha sido desde el 15 de junio una sucesión de

incoherencias, de actitudes falsas y contradictorias.

La primera fue la firma del pacto de la Moncloa. ¿Por qué lo firman, si es lo contrario de su política?

Porque es uria exigencia de la situación económica y política de España. Porque es necesario «para salvar

la democracia, superar la crisis económica y liquidar el aparato de la dictadura».

La segunda incoherencia es la negativa a formar parte del órgano de seguimiento que controle la

realización de lo acordado en el pacto. Si lo han firmado porque es necesario y bueno, ¿por qué se niegan

a exigir su cumplimiento? Porque siguen pensando en que son «la alternativa», en que no deben

mancharse con UCD, en que es conveniente que ésta se desprestigie. Y él pacto no se cumple y Felipe

acusa en la TVE a UCD de no haberlo cumplido. Es culpa de UCD pero también lo es del PSOE. Y quien´

paga las consecuencias es>el pueblo y la democracia. Pues ¿no habíamos quedado en que el pacto era

bueno para los trabajadores, para el pueblo y para la democracia?

Pese a todo, la política de consenso continuó: no había otra solución. Y gracias a ella fue posible la

Constitución. Pero aprobada la Constitución por las Cortes, antes del referéndum, el PSOE dice: Una vez

promulgada la Constitución se acabó el consenso —es decir, la política de cooperción democrática: Pero

vino «Galaxia» y otras muchas cosas. Y Felipe González tiene que decir, primero en Londres y en España

después, que pasadas las elecciones tendrá que haber un Gobierno de coalición, de amplia mayoría

parlamentaria, con un programa elaborado de antemano.

Si el PSOE hubiera comprendido eso, como lo comprendió el PCE, al día siguiente del 15 de junio, si

hubiera empleado la fuerza que el pueblo le dio en lograrlo, ese Gobierno de concentración o cooperación

democrática habría sido una realidad. Y habría cumplido íntegramente el pacto de la Moncloa, o el

programa que hubiera elaborado. Y estaríamos en condiciones mucho mejores que las actuales. La

responsabilidad por la situación que tenemos hoy la comparten la UCD y el PSOE.

El voto comunista ha sido, por -la influencia que ha ejercido a partir del 15 , de junio, el voto más útil, a

pesar de ser minoritario. En las Cortes futuras, con! más diputados y senadores, el voto comunista será

todavía más útil y benefi-ciso para los trabajadores y para todo el pueblo.

(*) Del comité ejecutivo del Partido Comunista de España y candidato al Congreso por Madrid.

 

< Volver