Autor: Egurbide, Peru. 
 Disidencias en UCD. 
 Gonzalo Casado: La base, marginada     
 
 Diario 16.    20/02/1979.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

Gonzalo Casado: La base marginada

Perú Egurbide

MADRID, 20 (DÍ6).- Ex delegado de Súarez, ex miembro del consejo político y del comité ejecutivo

de-la UCD, Gonzalo ´Casado dimitió de todos estos cargos y abandonó el partido, dos años después de su

ingreso, cuando su nombre sonaba firme entre las candidaturas a la secretaría genera!, a la Alcaldía de

Madrid, e inclusc? a la cartera de Justicia.

«Puras razones éticas» justificaron aquella decisión, según explica eí interesado, que, «sin ni siquiera un

poso de amargura», sigue afirmando hoy que él «nunca confundiría socialdemocracia con

nacional-sindicalismo».

Este joven penalista madrileño, «profesional de la abogacía, que - no de la política» había jugado desde el

PSDI un papel importante en los intentos de consolidación de una corriente socialdemócrata, que se

produce en España a la muerte de Dionisio Ridruejo. La cosa no cuajó, y como Francisco Fernández

Ordóñez, Luis Gamir, Rafael Arias-Salgado, o el propio José Ramón Lasuen, por citar a algunos

partícipes en aquel proyecto, terminó por integrarse con su partido en la coalición de Suárez.

Una incorporación tardía, lo que explica que los doscientos militantes del PSDI, «todo un partido de

masas, en comparación con otros de los coaligados», no consiguieran situarse en las listas electorales.

«Pese a -todo —dice- trabajamos duro en la campaña». Luego comenzaría el proceso de su disidencia.

D16.- ¿Cómo fue tu salida de UCD?.

G. C.— Mi partido se había disuelto, en un congreso que se celebró con motivo del ultimátum dado por la

dirección, pero en el que quedó bien claro que • nuestra disolución no equivalía a un transvase de

militancia. Había un clima de desilusión en nuestro grupo, por falta de oportunidades de participación. En

consecuencia, nuestros militantes no se integraron en UCD, dónde, en la práctica, sólo quedamos el

escaso cinco por ciento que realmente participábamos en tareas de responsabilidad. Entendí que, por

puras razones éticas, hó podía seguir en esa situación que-comportaba la utilización de una base, que, tras

haber trabajado mucho, había quedado marginada.

DI6.— ¿Cómo explicas esa marginación, y que hiciste para combatirla?.

G. C.- Desde un principio, expuse el problema a la ejecutiva y, al propio Suárez, con el que siempre he

tenido relaciones muy cordiales. El presidente puso un gran interés en integrarnos y creo que sus intentos

fueron sinceros. Pero no lo consiguió por las presiones de los otros grupos, que se habían afianzado en. el

Parlamento. Opté por dimitir cuando comprobé que no "conseguiría colocar a nadie del grupo en la

ejecutiva, y que el camino para una nueva entrevista con Suárez parecía momentáneamente cerrado.

Alguien maniobró con habilidad

DI6.- Pero en el momento de tu retirada, se te consideraba candidato a toda una serie de puestos

importantes.

G. C.— Efectivamente, no se por qué misteriosas filtraciones, la prensa comenzó a difundir mi próximo

nombramiento para una serie de puestos, que, bien lo sabía yo, no podrían serme recidós inmediatamente.

La única´ oferta que me llegó fue la de la secretaría general, y la rechacé. Creo, por ello, que alguien tuvo

la habilidad de pintar la situación con unos colores, entre los que mi decisión de dimitir podía quedar

desprestigiada, al parecer motivada por puras frustraciones personales.

DI6.— Te retiraste antes de que se celebrara un congreso por el qué habías luchado, y en el que se

impusieron los socialdemócratas.

G. C.- E! cierto que fui el primero en pedir el congreso, pero también que yo consideró que la

clarificación ideológica del partido debió haber precedido a los trabajos constitucionales. En cuanto al

triunfo socialdemócrata, es evidente que lo ha habido si se considera que son socialdemócratas los que así

se etiquetan. Acepto que triunfó la línea más progresista, por decirlo de alguna forma. Pero la base dé

UCD sigue siendo mayoritaria-mente nacional-sindicalista.

DI6.— ¿Piensas, entonces, que la presentación de UCD como centro-izquierda no corresponde a lo que

es, en realidad, el partido del Gobierno?

UCD no ha sabido «vender» la democracia

G. C.— Paradójicamente, -siempre he pensado que, en consonancia con su electorado, UCD debería ser

un partido de centro-derecha, con un ala socialdemócrata minoritaria y crítica.

Pero, en cualquier caso, mi mayor reproche al partido de Suárez es que, tras conseguir lo mas difícil,

superar la etapa de tránsito, no ha sabido vender las virtudes de la democracia. Así la vieja práctica del

acaparamiento de cargos se mantiene, en algunos casos aumentada.

DI6.— ¿Has tenido ofertas para figurar en alguna lista?.

G. C.— He tenido ofertas, que agradezco, de la CD.

G.C.— Ha habido intentos personales de recuperación, aunque rio propuestas concretas de entrar en

listas. Pero sigo dispuesto a quedarme en casa. Los dos últimos años han deteriorado gravemente mi vida

privada.

 

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