Elecciones y paro     
 
 ABC.    21/02/1979.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ELECCIONES Y PARO

Más de un millón de españoles —el 7,7 por 100 de la población activa— se encuentran en

paro. La ciíra es harto elocuente. Y su distribución resulta también alarmante. Según datos del

Instituto Nacional de Estadística, casi el 60 por .100 —unos 600.000— están comprendidos

entre los catorce y los veinticuatro años. Por otra parte, el desempleo creció sensiblemente en

1978. No pueden calificarse de brillantes los resultados de la campaña de promoción de

empleo acordada por el Gobierno, aunque en enero pasado se consiguió ocupación para unos

11.000 jóvenes y para 3.800 personas perceptoras de1! seguro.

En estas circunstancias no extraña que el desempleo se conviejjta hoy en preocupación

prioritaria para todos, a nivel de calle, a nivel de Gobierno, a nivel general. Los partidos

políticos, en sus programas electorales, no pueden desoír esta voz y, en consecuencia,

dedican al tema una singular atención,. Todos tratan de resolverlo, pero lo cierto es que la

cuantificación o estimación de los resultados de tas diferentes iniciativas no se hace pública,

por lo que hemos de pensar que detrás de las proclamas existen mejores deseos que

racionales y objetivas formulaciones. En torno al problema puede hacerse mucha demagogia;

entre los aproximadamente trescientos mil parados jóvenes, por encima de los dieciocho años,

pueden captarse muchos votos.

Por razones obvias podemos áejar al margen del análisis las intenciones de UCD. A lo largo de

año y medio, desde el Poder, ha tratado de mejorar la situación de empleo, pero no creemos

que su política haya sido acertada por cuanto los resultados distan mucho de ser me-

dianamente satisfactorios.

«Desarrollar un programa de empleo y protección contra el paro» es objetivo prioritario del

PSOE. Pero sus recomendaciones, excesivamente genéricas, pueden provocar nuevos

aumentos en los costes, pueden generar nuevas tensiones ¡nflacionistas. Con lo que se incurre

en contradicción, ya que la inflación es una, y la principal, causa de desempleó. En efecto,

hablan los socialistas de reducción del pluriempleo, de encarecimiento de Ias horas

extraordinarias, de jubilaciones anticipadas, de mayores prestaciones a los desempleados,

etcétera. Por supuesto se omite toda referencia numérica a tos puestos de trabajo creados o a

la disminución del paro.

Por su parte, el Partido Comunista habla, nada menos, que de «transformar la estructura

productiva española de forma que se elimine el problema del paro». Tarea, sin duda, muy

ambiciosa que «debe ser protagonizada por el Estado, es decir, por la inversión pública». Se

trata, pues, en opinión del PCE de fortalecer la acción estatal, aunque curiosamente se ataque

al mismo tiempo al «modelo económico franquista», caracterizado por el fuerte

intervencionismo en materia económica.

En cuanto al planteamiento de Coalición Democrática no sale de los límites de la pura

abstracción. Y así se habla, sin más, de «fomento del empleo», de garantizar a los jóveries «un

puesto de trabajo adecuado a su formación», de «aplicación Inmediata de una política

energética, de obras públicas y de -vivienda al servicio de la disminución del paro». Son frases

elegidas al azar.

Llegamos a una conclusión muy simple: en relación con el problema del desempleo creciente,

la lectura de los programas económicos electorales dista mucho de ser reconfortante.

 

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