Autor: Aleixandre, José Javier. 
 Así es y así piensa. 
 José Luis Álvarez  :   
 Candidato al Congreso por Madrid. 
 Diario 16.    23/02/1979.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

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FALTAN

Así es y así piensa

JOSÉ LUIS ALVAREZ

Candidato al Congreso por Madrid

La vida sosegada, en el túnel del tiempo—Derecho, política y culturan Trabajo, trabajo, trabajo.— En las

mentes y en las manos de los españoles.—«Da rabia, no se puede discutir con él».—

Tranvías de ciencia-fícción.— JUno más dé Ja calle.

Hace unos quince años —poco más o menos los mismos que lleva casado— José Luis Alvarez se hizo

una pequeña casita en el pantano de San Juan. Amigo de las plantas, de.la vida al aire libre, él mismo se

ocupó del jardín. Y ahora le parece que tendría que meterse en el túnel del tiempo para llegar a esos

recuerdos que, realmente, están al alcance de la mano. Porque en esos quince años su vida se ha

convertido en un torbellino sin un minuto libre.

Sólo una tranquilidad le queda. Haber acertado plenamente en los dos asuntos que considera más

importantes: su profesión y su familia. Le gusta mucho el Derecho, y resuelto partidario del matrimonio,

porque cada uno habla de la feria según le ha ido en ella, está encantado con su mujer y con sus cinco

hijos estupendos, a los que únicamente les pone la pequeña pega dé que siempre tienen la música en el

tocadiscos a toda potencia: Pero ellos también tienen algo contra su padre. Apenas le ven y le echan

mucho de menos.

Mercedes, su mujer, enormemente trabajadora, como su marido, licenciada en Historia, después de casada

hizo Psicología y cumple una jornada laboral normal en el Museo del Prado, empleada en el

Departamento de Estudios e Investigaciones.

—Sí, somos una familia muy unida y nos queremos mucho. Y mi profesión me entusiasma.

—¿Y su vocación política?

—Yo no tengo vocación política. Mi vocación es el Derecho, la política mi preocupación y mi afición la

cultura. Lo que ocurre es que últimamente la política ha adquirido un papel relevante en mi actividad.

Pero no aspiro a hacer carrera política. En este aspecto únicamente pretendo cumplir con la sociedad y

después volver a mi trabajo.

Su trabajo es atender a su profesión de notario, que ahora tiene abandonada. A sus estudios sobre temas

urbanísticos. A sus libros, como el que tiene publicado sobre el aspecto jurídico de la defensa del

patrimonio cultural y artístico. Y a disquisiciones como la eliminación de las discriminaciones de la

mujer, tema en el que basó su tesis doctoral cuando aún no estaba tan de moda como ahora. Porque el

trabajo es la principal ¡obsesión de José Luis Álvarez.

—No nos engañemos. Los países se hacen con el trabajo de sus gentes. Para que España esté en el lugar

que le corresponde en el mundo tenemos que trabajar. Y trabajar juntos. Para que se pueda distribuir bien

la riqueza hay que crearla primero. Y como no nos puede venir del petróleo, tiene que nacer de las mentes

y de las manos de todos los españoles.

—¿Cuándo ha trabajado usted más?

—En dos épocas de mi vida. Cuando, siendo notario de Valencia hice las oposiciones a la notaría de

Madrid y los diez meses de paso por la Alcaldía madrileña. Mi jornada diaria en el Ayuntamiento

empezaba antes de las ocho de la mañana y terminaba a la una de la madrugada. Durante aquellos diez

meses, todas, absolutamente todas mis comidas y cenas fueron comidas y ceñas de trabajo. Para ver

a mi familia lo único que podía hacer era aprovechar los domingos y trabajar en casa en vez de trabajar en

la oficina.

José Luis Álvarez es un hombre de buen carácter. Poco partidario de polémicas, no es fácil meterle en una

discusión. Su mujer le. dice que da rabia, que nunca se puede discutir con él. Y él se ríe con una risa

abierta y sonora, satisfecho, porque cada día tiene más amigos.

Admira todo lo que sea creación. Lo mismo a la gente honrada que vive de su trabajo y se ocupa del

bienestar y el porvenir de los suyos, que a los artistas y a los escritores que con su creación construyen un

maravilloso mensaje para el mundo. La destrucción, en cambio, le hiere en lo más hondo. Sobre todo, la

destrucción de la vida. Pensar que _>- entre nosotros haya gente que atente contra la vida de \oá demás.

Si el trabajo es la principal obsesión dé José Luis Álvarez, Madrid es su gran pasión. Y quiere llegar al

Congreso para defender y ayudar a su ciudad.

—Mientras Madrid no tenga más autonomías, más competencias, más recursos, un sistema fiscal más

justo y una legislación municipal más efectiva que la de hoy, se podrán arreglar calles´o aumentar el

alumbrado. Pero sólo serán parches. Los problemas de Madrid sólo se pueden arreglar con una legislación

más adecuada a la realidad presente y eso donde se puede conseguir es desde las Cortes. Yo quiero

defender los intereses de Madrid y sus derechos, como diputado y, después, como alcalde.

José Luis Alvarez nació hace cuarenta y ocho años en el barrio dé Chamberí. Durante la guerra cicil —su

infancia desde los seis a los nueve años— vivió en la calle Cardenal Cisneros y recuerda que iba a jugar

con los chicos a la de Eloy Gonzalo, que tenía todos los adoquines levantados y estaba llena de zanjas,

donde se metían para ver pasar los tranvías por encima como auténticos monstruos de ciencia-fición. Para

dedicarse después al sencillo deporte de darse patadas con la excusa de dárselas a una pelota, si es que

aquel amasijo de trapos mal atados se podía llamar así.

—Efectivamente, yo me crié en la calle. Por eso me entiendo tan bien con la gente. Porque soy uno de

ellos.

Le tachan de Izquierdista por sus teorías urbanísticas y culturales o por sus aspiraciones al reparto de

recursos para que todos los hombres sean tratados cómo seres humanos. Y de derechista porque defiende

a la familia como institución fundamental. Pero él se declara centro, centro. Aunque ya hace mucho

tiempo que viene manteniendo la idea de que, por supuesto, el centro se nutre de lo mejor de la derecha y

lo mejor de la izquierda.

—Lo cierto es que el centro es lo que la mayoría de la gente quiere. La prueba es que todos, de un lado y

del otro, hacen declaraciones de moderación y de acercamiento al centro. ¿Será que la verdad está en

nosotros?

Y con una ruidosa carcajada más cierra nuestra conversación este hombre que tiene su origen en una

modesta familia madrileña y confiesa haber conseguido casi todo lo que ha intentado.

José Javier ALEIXANDRE

 

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