Autor: Roldán, Gregorio. 
 Las elecciones de 1979. 
 Celaya: El Parlamento es cosa de "abogaos"     
 
 Diario 16.    23/02/1979.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

desde la barrera

Celaya: «El Parlamento es cosa de Gregorio Roldan

MADRID, 23 (D16).- ¿Cómo puede un redactor meter a Gabriel Celaya en folio y medio? La jerarquía ha

dicho que son 45 líneas mecanografiadas de las que dispone. Ya acabo de robarle alguna. Bueno,

estábamos Amparitxu, Gabriel y yo. También había una botella de vino y un tarro de aceitunas. El dijo

todo lo que ahora transcribo y mucho más:

—No, no, yo en el Parlamento no. Me habría ido corriendo. Mira, el Parlamento es cosa de abogados. Yo

no habría encajado, no creo. En las elecciones del setenta y siete pedí que me retratasen, por si acaso

salgo. Yo habría sido un diputado fatal, tan malo como Alberti (¡ja, ja, ja!).

El temblor

«El temblor mío es que Suárez se vuelque hacia la derecha. Que pueda encontrar un apoyo en la derecha

que le dé mayoría absoluta sobre los socialistas. Y los socialistas ¿eh? Es muy curiosa esa terrible

hostilidad suya hacia el Partido Comunista. No comprendo esta agresividad última, cuando debiera ser al

contrario, (¡ vaya, ya estoy hablando de política y no quería y a lo mejor estoy diciendo

unas tonterías terribles!)... El «partido» ha tenido razón al pensar que sobrábamos nosotros, los

«intelectuales», y haber dado la opción á los técnicos y también a los obreros. En eso sí que estoy de

acuerdo con el partido. En otras cosas, no tanto. Discrepo, sobre todo, en que yo jamás he creído en la

democracia burguesa, y él, según parece, sí. Pero, en fin, yo sólo soy un militante de la base «¡Ah!

aquellos años de clandestinidad. Entonces cierto tipo de poesía si que tenía un gran sentido. Pero ahora...

tenemos mítines, tenemos parlamentarios gente que habla... Siempre he distinguido entre poesía social y

política. Esta es una derivación de la social, que es más importante, profunda y duradera. Algo así como

una anticipación de lo que podría ocurrir en una sociedad comunista (tú dices lo qué yo diría y yo digo lo

que dirías tú). Esta especie de identifica´ahogaos"

ción a la que aspira, según creo, la poesía social, está mucho más allá de la poesía política y creo que está

caducada. Para darse cuenta de ello, sólo basta escuchar las canciones que cantan todos los partidos en sus

propagandas. La poesía propiamente política se ha convertido en una poesía al servicio de los partidos. Es

una poesía vendida, ¡vendida! Surgió como reacción a la década 60 el retorno a las vanguardias

(estructuralistas, experimentalistas...) y ahora ¿qué? Ya se ha muerto Franco y ¿qué pasa? ¿Qué tienen

que hacer ahora los poetas? Ese es el problena ¿no? Bueno, pues yo creo que no tienen que hacer slogans,

como están haciendo algunos, y no voy a dar nombres. Eso es triste. Muy triste. Si yo tuviera cuarenta

años..., pero a mis sesenta y ocho no puedo —no debo— dictar caminos. En aquella época sí. Hice lo que

creí que debí hacer. ~No estoy arrepentido. Descubrí a Sartre y por el existencialismo, por el desánimo

me hice comunista, del Partido Comunista de España, para ser más exacto... Pero vengo notando, desde

hace un par de años, que he llegado a esa cosa de vejez en que uno siente la necesidad de recordar, el

contar, él recapitular, el excusarte, disculparte, incluso, de porqué hiciste aquello... ¿metí la pata? ¿No la

metí...?»

 

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