Autor: Pastor Verdú, Jaime. 
 Elecciones. 
 Una política para vencer a la derecha     
 
 Diario 16.    23/02/1979.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Una política para vencer a la derecha

Jaime Pastor (*)

Para hacer un balance del último año y medio es preciso partir de lo que ha significado el Gobierno

Suárez. Este ha demostrado ampliamente que ni sirve para combatir los. intentos golpistas, ni,

lógicamente, para hacer frente a un crisis económica de la que es responsable el gran capital. Y, lo que es

más grave, la promulgación del decreto-ley de «seguridad ciudadana», bajo el pretexto de «lucha

antiterrorista», que le sirve para detener trabajadores en huelga, es un ejemplo claro de cómo este

Gobierno es capaz de saltarse se propia Constitución. Muchos nos tememos, a la vista de todo esto, que

en el futuro, si UCD siguiera en el Gobierno, tendríamos ejemplos diarios de esa particular concepción de

la «democracia».

Pero en este balance no podemos pasar por alto la gran parte de responsabilidad que recae- en las

direcciones del PSOE y del PCE. Desde la firma del pacto de la Moncloa, y, luego, con la búsqueda

sistemática del consenso con la UCD, han dejado en manos de Suárez una capacidad de iniciativa

creciente mientras se dividían entre ellos y provocaban el desánimo entre amplios sectores y de la

juventud. Sólo ahora ha podido observarse, frente al giro a la derecha de. UCD y a decretos como el de

topes salariales, un relativo endurecimiento de las direcciones sindicales, siempre limK tado por el

fantasma de la «desestabilización».

Pero esto no quiere decir que hayan cambiado de actitud. Ante la actual campaña electoral, vemos que

tanto el PSOE como el PCE defienden unos programas moderados que tienen como único objetivo el de

responder á la necesidad de una nueva mayoría parlamentaria, pero siempre con la disposición a gobernar

con UCD. Sólo un sector, minoritario pero creciente, de trabajadores afiliados a los sindicatos, de

mujeres, de jóvenes, de miembros del movimiento ciudadano y campesino, está sacando las elecciones

sobre la inutilidad de la política de consenso que, bajo una u otra forma, quieren proseguir PSOE y PCE

después de las elecciones. LCR ha estado presente en los sindicatos, en los distintos movimientos, bus-

cando aplicar una política alternativa, de izquierdas. Y esto lo hemos hecho intentando al mismo tiempo

llegar a acuerdos con miembros de otros partidos y trabajadores independientes. Los frutos de esta

actividad se pueden observar en las listas de nuestros candidatos al Congreso y al Senado, entre los que se

encuentran miembros de instancias dirigentes de distintas ramas, regiones e incluso a escala estatal, de

CC OO y UGT. Y esto también se puede observar en el movimiento de mujeres o en nuestro esfuerzo por

dirigirnos a la juventud. Ño es casualidad que seamos el único partido que ha impulsado la presentación

de candidaturas autónomas de una organización juvenil, las Juventudes Comunistas Revolucionarias, para

las elecciones al Senado.

La alternativa de la LCR no es, sin embargo, la de una simplista denuncia de lo que han hecho otros

partidos. Ofrecemos respuestas concretas a los problemas del paro, del terrorismo o de las nacionalidades,

y estamos convencidos de que es posible una vía distinta a la seguida hasta ahora: la de la unidad de los

partidos y sindicatos obreros,, la de su oposición activa frente a UCD y a la reacción; lo que sí ayudaría a

cambiar de una vez la relación de fuerzas, llevando así a los partidos mayoritarios de izquierda a

representar su candidatura a formar un Gobierno sin representantes de UCD o de la CEOE. Ese sí sería un

Gobierno «fuerte».

Votar a la LCR supondría un estímulo para cambiar de política, para que haya otra izquierda en el

Parlamento, dispuesta a se,r portavoz e impulsora de lo que se exige en la calle o en los centros de trabajo.

(*) Del comité ejecutivo de la Liga Comunista Revolucionaria y candidato al Congreso en Madrid.

 

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