Autor: Aradillas, Antonio. 
   Divorcio para pocos     
 
 Pueblo.    19/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

DIVORCIO PARA POCOS

ES necesaria y urgente ya la promulgación de ana ley de divorcio en España con la que se le ayude a

nuestro país a configurarse democráticamente. Pero sería injusto que llegara a alcanzar consistencia, y a

tomar cuerpo Legal, la proposición de algunos en orden a la concesión del divorcio sólo para los

matrimonios que lo sean civil y no canónicamente, la historia, la sociologia, la política nacional - católica,

los condicionamientos, familiares y hasta determinadas normas con carácter de ley han exigido en estos

últimos años que prácticamente todos los matrimonios hayan sido canónicos, resultando impensables, por

lo arriesgados en todo orden de cosas, los matrimonios civiles. Dificilmente se decidían las pareias a

matrimonias su amor al margen de la ceremonia y el rito litúrgicos, lo que les hubiera supuesto, para ellas

y los suyos, la marginación y descalificación mas crueles.

Propiciar ahora la posibilidad del divorcio en nuestro país solo para los héroes que optaron porel

matrimonio civil, condenando a la indisolubididad legal a los matrimonios contraídos por,y en la Iglesia,

equivaldría, a desconocer la historia, a negar la evidencia o a refugiarse en el imposible reducto

institucional de la defensa «manu militan» de unos valores patrióticos y pseudorreligiosos que no aceptan

más apoyo y protección que la que les confieran las convicciones, la formación y la gracia de Dios.

Ante la promulgación de una ley de Divorcio, a la Iglesia en España no le competerá utilizar el poder

social-politico-familiar que detenta en la actualidad para imponer la concepción cristiana en relación con

el matrimonio. Aun más, desde el clamor de la legitima libertad de conciencia y del realismo de la

moderna sociedad pluralista, la Iglesia y sus miembros distinguirán claramente entre la licitud jurídica y

la licitud moral, sin más imposiciones civiles que las supuestas por el procedimiento democrático más

limpio. La Iglesia habrá de inspirar respetuosamente que el nuevo ordenamiento Jurídico resulte lo más

justo posible, así como las interpretaciones del mismo. La estabilidad de los matrimonios y sus

consecuentes valores, que son de verdad in-discutibles, tendrán, que basarse de aquí en adelante y aun

dentro de la Iglesia española, más que en. la legislación ci-vil, en la educación de la fe de quienes optan

por el matrimonio - sacramento y de quiénes viven en él. Eso sí, con-vencidos de que una de las funciones

irrenunciables de la Iglesia es la de ejercer de conciencia critica de la humanidad en sus diversas

situaciones, la estabilidad matrimonial deberá ser siempre proclamada por ella y ejemplarmente vivida

por sus miembros. Desde esa misma conciencia crítica y preocupación por el pobre, la Iglesia habrá de

comprometerse más que en proteger los derechos de la institución y de las instituciones, en proteger los

derechos de la persona.

• A la Iglesia le reserva la historia en España un papel de singular importancia en relación con la

resolución del grave problema de la incoincidencia matrimonial de tantas parejas. Las soluciones

ofrecidas hasta el presente no eran evangélicas y, ni siquiera,justas. Dado el pluralismo existente en

nuestro país o encontrásdonos ya en visperas del mismo, la actitud de la Iglesia no se, justificaría sólo con

no oponerse sistemáticamente a una ley de divorcio, esgrimiendo las fuerzas con que cuenta, sino que,

además, debería facilitar esa ley, teniendo en cuenta cómo sólo con ella podrán conseguir la dignidad y

felicidad a la que tienen pleno derecho aquellas parejas en conflicto y que, además, su convicción

cristiana no es tan consistente como para exigirles la indisolubilidad por imperativo de la fe, que. más que

religiosa. es no infrecuentemente, sociológica.

Antonio ARADILLAS

 

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