Autor: Marín Chicano, Fernando. 
   Sobre el adulterio     
 
 Pueblo.    04/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

SOBRE EL ADULTERIO

Señor director:

Leí en la prensa, con verdadera perplejidad, la manifestación pro divorcio habida en Tenerife, en apoyo

de un» condena por adulterio. Los promotores de esta manifestación, pedían, entre otras cosas; «Una justa

ley del divorcio», «disolución de los tribunales eclesiásticos», «igualdad ante la ley», «Iglesia y Estado

separado», «los hijos con su madre», etcétera.

Pero, mire usted, señor director, que somos estúpidos a más no poder. ¿Por qué? hemos de mezclarla la

Iglesia de Dios, en estas nuestras calamidades de cada día? ¿Cómo es posible tanta ignorancia e incultura?

Rápidamente la emprendemos con la Iglesia como si ésta fuera la causante de todas nuestras desdichas,

¡sin darnos cuenta que el mal radica en nosotros mismos, tan propensos siempre a enredar y complicar las

cosas! La Iglesia se limita, sencillamente, a cumplir las normas prescritas en los Evangelios, y así tiene

que ser, nos guste o no.

El adulterio es censurable en todo el sentido de la palabra, tanto sí lo origina el hombre como la mujer. Es

detestable, feo, perjudicial y escándalos). Veo lógico que los hijos le sean arrebatados, en este caso que

nos atañe, A la adúltera, y entregados a una persona que se: ocupe de ellos ya que el padre, por su

condición de feriante, no puede hacerlo. Lo misino digo con respecto al hombre, sí éste fuera el causante.

Así, pues, veo con tristeza esta clase de manifestaciones y, sobre todo, que se mezcle en ellas a la Iglesia

—¡ah, nuestro recalcitrante anticlericalismo!—, que es, de todas las instituciones de la Tierra, la más

noble, la más santa y la más indefensa.

Afectuosamente,

Fernando MARÍN CHICANO Madrid

 

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