Autor: Uruñuela, Luis. 
   De quién es Blas Infante     
 
 El País.    24/02/1979.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

TRIBUNA ELECTORAL

De quién es Blas Infante

LUISURUÑUELA Candidato del Partido Socialista A ndaluz al Congreso por Sevilla

Hace años que los hombres y mujeres andalucistas del PSA rescatamos del olvido la entrañable bandera

verde, blanca y verde de nuestro pueblo andaluz. Desde aquel entonces, y durante mucho tiempo todos los

partidos políticos centralistas miraban nuestra actitud no sólo con indiferencia, sino a veces con sorna; y

no faltó algún político «andaluz» que llegó a calificar de «trapo» a la bandera de Andalucía. El tiempo

anduvo, y con el esfuerzo y el tesón del PSA, el pueblo andaluz fue cobrando más y más conciencia del

valor del símbolo de su tierra y aceptándola como enseña de nuestro suelo andaluz.

Pero un día los partidos centralistas comenzaron a darse cuenta de su error y, de la noche a la mañana, no

sólo empezaron a usar la verde, blanca y verde, como algo que comienza a tener «mercado» para la

captación de votos, sino que aparecieron las denuncias a «cierto partido» que quería monopolizar la

bandera, que era de todos los andaluces. Ni siquiera tenían la delicadeza de citarnos por nuestro nombre;

ni querían reconocer que si el pueblo andaluz identificaba la bandera de nuestra tierra, con el Partido.

Andaluz no era porque así ñqsptrps Ib hubiésemos querido, sino porque habíamos sido los primeros y los

únicos que, durante años, habíamos conseguido que ondeara nuevamente como signo de esa Andalucía

viva, próspera y culta, de esa Andalucía libre que el pueblo andaluz merece.

Hoy, de cara a unas nuevas elecciones, se está volviendo a repetir el mismo fenómeno, referido ahora a

la figura de ese gran hombre que fue Blas Infante y que el Partido Andaluz, en nuestro reciente II

Congreso, hemos reconocido como padre de la patria andaluza. Hoy también comienzan a oírse las voces

que quieren recordarnos —como si acaso el PSA lo necesitara— que Blas Infante «es de todos los

andaluces».

Yo podría terminar este artículo reconociendo que, efectivamente, Blas Infante fue y es de todos los

andaluces, pero tendría que añadir que, por desgracia, no todos los andaluces son de Blas Infante. Y, por

si esto pudiera resultar un simple juego ´de palabras, parece conveniente dar alguna explicación.

Blas Infante es de todos los andaluces

Sí, esto es cierto. Cuando Blas Infante, en el Congreso Internacional Fisiócrata de Ronda de 1913,

hablaba de redimir al pueblo de Andalucía de la postergación en que otros lo tenían sumido, sé dirigía a,

todos los andaluces. Y no sólo a los andaluces; porque Blas Infante, como su pueblo andaluz, no entendía

de razas, ni siquiera de partidas de nacimiento, y consideraba llamados a levantar nuestra tierra a todos

aquéllos que en ella vivían y para ella trabajaban. Y así lo expresó claramente en el manifiesto de su

campaña electoral de 1919, cuando, después de exhortar a los andaluces a ponerse en marcha para la

reconstrucción de Andalucía, ayudadnos a levantar vosotros, los hombres nacidos en cualquier país y que

viváis en An-dalucía, ayudarnos a levantar nuestro pueblo. Si sois españoles, por España, y si sois

extranjeros, por la Humanidad. En Andalucía no hay extranjeros.».

Pero ser andalucista no era para Blas Infante, como tampoco lo es para el PSA, haber nacido en

Andalucía. Ser andalucista es creer en su pueblo, amar a su pueblo y trabajar por su pueblo. Entonces y

sólo entonces se tiene el derecho adquirido a enarbolar la bandera verde, blanca y verde y sólo entonces

se tiene derecho a reivindicar el legado histórico que Blas Infante dejara al pueblo andaluz.

Legado que, por cierto, dejó muy claro, tanto en su significación como en sus objetivos. Porque para

considerarse andalucista y heredero de Blas Infante, hay que ser capaz de afirmar con él que «no hay

orden social permanente y verdadero si, previamente, no se establece el orden económico, que no es otra

cosa que el derecho igual de todos al uso de los elementos naturales y al disfrute exclusivo por cada cual

de los productos de su trabajo». Y hay que estar de acuerdo con él en que «ha llegado la hora de que el

privilegio muera y de que el hombre se emancipe del yugo del hombre».

Sólo aquél que sea capaz de poner su firma debajo de esas palabras, y sólo aquel que ponga todos sus

esfuerzos al servicio de la tarea de liberar del yugo a los hombres y mujeres de Andalucía, tendrá derecho

a llamarse andalucista.

Y eso es lo que venimos haciendo desde hace años y seguiremos haciendo los hombres y mujeres del

Partido Andaluz. Y por eso nos sentimos orgullosos de llamarnos andalucistas y herederos de Blas

Infante. Porque su herencia, incluso, nos ha sido formalmente transmitida, desde que, en mayo de 1978; la

Junta Liberaíista de Andalucía, creada por Blas Infante,-se integró en el PSA, y desde que, de la mano de

su presidente, Juan Álvarez-OSsorio, hoy candidato al Senado por el Partido Andaluz, recibimos la

bandera, el escudo y el himno de Andalucía, obra amorosa del propio Blas Infante, y recibimos el legado

de su quehacer histórico.

Sin embargo, el PSA, el Partido Andaluz, sabe que ni la bandera, ni el escudo, ni el himno de Andalucía

pueden ser patrimonio exclusivo de ningún partido político, sino que éstos, lo mismo que el legado del

padre de nuestra patria andaluza, petertecen a todos los andaluces. Pero a todos los andaluces que de

verdad amen a su tierra y luchen por ella, con o sin elecciones a la vista.

 

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