Autor: Campo, José L. Del. 
   ¿Qué significa votar república ahora?     
 
 El País.    24/02/1979.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

¿Qué significa votar república ahora?

JOSÉ L. DEL CAMPO Candidato de Izquierda Republicana al Congreso por Madrid

El 1 de marzo próximo, a diferencia de las elecciones de 1977, nuestro pueblo podrá votar en republicano.

La presentación de candidaturas unitarias de Izquierda Republicana en la casi totalidad de las

circunscripciones electorales del país es quizá la gran novedad en las elecciones que ahora se desarrollan.

Si en el 77 el voto de la izquierda democrática y progresista se vio obligado a perderse en las manos de

los partidos de la oposición conocidos como mayoritarios y disolverse en el consenso, esta vez podrán

encontrar su verdadero sentido.

La cuestión de la República será, por tanto, un punto de referencia obligado y esperado por muchos, pese

a quienes por su acción u omisión han pretendido reducir el republicanismo de los pueblos de España a la

arbitraria ilegalidad o al testimonialismo histórico.

Es así que hoy, en la actual situación política, confusa y decepcionante para muchos, nuestras

candidaturas significan poder llevar una luz de honradez, sinceridad y compromiso con los intereses

populares al Congreso y al Senado. Pero, además, República es futuro. República es avanzar en la

reconstrucción de ese movimiento democrático y de oposición, unitario, que bajo nuevas premisas

dictadas por la nueva situación concrete organizativamente la necesidad de la Unidad Popular y alcance

nuevas cotas de libertad y democracia. Votar las candidaturas unitarias de Izquierda Republicana

significa, ahora, desbrozar el camino de la libertad, y limpiarlo de oportunismo, partidismo sin principios

y mezquindad electorera.

Pocas candidaturas pueden presentarse con un atractivo.semejan-te. Sobre la base de un programa

electoral unitario y popular que elude todo planteamiento demagógico y evita cualquier oportunismo al

uso del «yo puedo prometer y prometo», las listas de Izquierda Republicana reúnen, aparte de sus propios

miembros, desde significadas representaciones del republicanismo democráti-co-liberal provenientes de

diversas organizaciones hasta el republicanismo avanzado de la Convención Republicana de los Pueblos

de España. Desde cualificados miembros de las corrientes disidentes de la política «consensual» del

PSOE, PCE, PSUC, etcétera, hasta militantes del Partido Comunista de España (m-1). Desde sindicalistas

revolucionarios de la AOA hasta líderes honrados y combativos de CCOO, UGT, USO, etcétera. Desde

jornaleros andaluces hasta cumbres de la intelectualidad progresista como José Bergamín...

Hay quienes insisten en presentar la cuestión republicana como algo sentimental y abstracto. Esas

manifestaciones parten en exclusiva de los que desde posturas reaccionarias continúan intentando

desprestigiar la República. Pero la República no es sólo un problema de colores en la bandera. Su

significado es algo mucho más concreto. Es la garantía de la aplicación efectiva de los derechos y

libertades democráticos y es la reforma agraria desde el punto de vista de la repartición de los grandes

latifundios y tierras sin explotar entre los jornaleros, entre quienes trabajan la tierra. Las transformaciones

económicas y sociales que la clase obrera y los trabajadores necesitan, la recuperación de la

independencia nacional frente a las injerencias extranjeras, principalmente norteamericanas y las

reivindicaciones específicas de la mujer y la juventud, encuentran su marcó adecuado únicamente en la

República.

Votar republicano significa, además, conseguir unas voces libres de compromisos con el Poder, en el

Parlamento, facilitar el progresivo reforzamiento del campo popular y republicano como única alternativa

válida para cerrar el paso al falaz reagrupamiento de las fuerzas reaccionarias neofranquistas y la

creciente fascistización del régimen. Porque nuesfra obligación es, además de ofrecer unas cosas, acabar

con otras. Hay que acabar Con esos criterios y estilos antidemocráticos que emanan constantemente de

los poderes actuales. Hay que lograr la legalización de todas las organizaciones democráticas de quienes,

como el PCE (m-1), CRPE, HASI, LAIA, la francmasonería y otras, tienen todos los derechos a actuar

libremente. Hay que acabar con esos artilugios que bajo nombres tan europeizados como la ley de

Seguridad Ciudadana esconden estados de excepción solapados pero constantes en nuestro país en los

últimos años.

En las candidaturas unitarias de Izquierda Republicana no hay el menor protagonismo personal, porque es

el hecho, la alternativa republicana, la que se .impone por´ sí sola. Por eso, aquellos que somos o nos

sentimos republicanos, aquellos que concedemos importancia a la libertad, la democracia y a la

República, votaremos Izquierda Republicana.

 

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