Elecciones 79, Por falta de cultura histórica y de experiencia. 
 Se ha caído en la trampa de la izquierda (José María de Areilza)     
 
 ABC.    27/02/1979.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

POR FALTA DE CULTURA HISTÓRICA Y DE EXPERIENCIA

"SE HA CAÍDO EN LA TRAMPA DE LA IZQUIERDA" José M.a de Areilza)

MADRID. (De nuestra Redacción.) José María de Areilza, líder de Coalición Democrática, una de las

cuatro más importantes opciones que se ofrecen al electorado español ante los comicios del 1 de marzo,

ha concedido a ABC las declaraciones que ofrecemos a continuación a nuestros lectores. José María de

Areilza resume la oferta de CD y el papel que puede jugar en el futuro Parlamento, analiza los posibles

resultados y consecuencias de las elecciones generales y expone las bases para una necesaria y realista

renovación de nuestra política exterior.

—¿Qué opción concreta ofrece Coalición Democrática, de cara a los próximos comicios?

—Coalición Democrática quiere sanear la política española por el centro-derecha. Para ello ofrece lo

primero que se exige a un partido político, si se quiere creer en él o darle sus votos: la coherencia.

Nosotros hemos discrepado de la trayectoria del partido del Gobierno en los últimos dos años; política

que ha sido llamada del «consenso», que no es sino una mala traducción del «compromiso histórico» a la

italiana. En Italia no se ha logrado todavía ese compromiso, por la lúcida resistencia de algunos sectores

de la Democracia Cristiana a caer en la trampa. Aquí, alegremente, por ausencia de cultura histórica y de

experiencia política, se ha caído de lleno en el cepo de la izquierda, lo que tiene desconcertado a medio

país.

—¿Cuáles son, a su juicio, las posibilidades que tiene UCD de seguir en el Poder?

—Cuando no hay ideología se entra, inevitablemente, en el oportunismo. Lo que sostiene la cohesión del

centrismo gubernamental es, precisamente, el detentar el poder y los abusivos privilegios que se atribuye

el poder. ¿Qué sería del centrismo oficial sin el manejo excluyente de la televisión; sin el apoyo de ciertos

gobernadores; sin el instrumento de los viejos Ayuntamientos? Apenas quedaría nada del formidable

aparato. Con dinero «a. manta», como lo ha definido uno de sus líderes, y poder coercitivo se pueden

quizá ganar elecciones, pero no construir un gran partido político moderno. Ni. por supuesto, sentar las

bases de una vida pública democrática en España.

—Entonces, ¿qué puede ocurrir tras las elecciones? ¿La formación de un Gobierno de coalición?

—No creo que ninguno de los partidos importantes consiga más de ciento setenta y cinco escaños. No

habrá, pues, sino dos salidas parlamentarias, un Gobierno minoritario monocolor o un Gobierno de

coalición. UCD puede pactar con el PSOE —si no lo ha hecho ya— y formar un Gabinete de

centro-izquierda, con amplia mayoría parlamentaria. Sería la continuación del «compromiso histórico» y

una nueva burla al electorado de centro-derecha que les vote esta vez. Coalición Democrática pasaría

entonces a ser el único grupo de oposición del futuro Congreso, que fiscalizaría la trayectoria peligrosa y

equivocada del consenso. Nuestra economía se vería gravemente afectada por esa perspectiva y el país no

saldría adelante, sino que se precipitaría en su descenso hacia la pobreza y el desorden.

¿Y cuál sería, en ese caso, el papel de Coalición Democrática en el nuevo Parlamento?

—Si CD obtiene un gran número de votos y un número suficiente de escaños puede evitar ese

nuevo error y rectificar el rumbo. Nuestra opción es concreta y definida y no está teñida de

personalismos, sino lo contrario. De lo que se trata es de establecer o de pactar un programa de

Gobierno, no de que éste o el otro sean ministros o compartan el poder. Lo que deseamos es compartir la

responsabilidad del programa común del centroderecha en el Gobierno, sin desviaciones ni extravíos. CD

representa el contrapeso definitivo que evite la continuación del «compromiso histórico» en momentos

tan grave* como los que vivimos.

—¿Es, en su opinión, necesario Intensificar nuestras relaciones exteriores y, especialmente, con los países

de Occidente?

—Sí; en efecto. El panorama internacional se ensombrece por momentos y la tensión se extiende por todo

el mundo. Parece como si el dinamismo del proceso del cambio histórico se pusiera en marcha de nuevo

en forma acelerada. El acercamiento de la China Popular a los países de Occidente, en demanda de apoyo

a su trans

 

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