Autor: Dorronsoro, Javier A.. 
 Elecciones. 
 El consenso o la ley del silencio     
 
 Diario 16.    14/02/1979.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

los candidatos

El consenso o la ley det silencio

Javier A. Dorronsoro

Mi idea inicial era la de aprovechar estas líneas para exponer algunos puntos del programa electoral de

MC-OIC. Pero he aquí que recorriendo ios espacios informativos de la prensa de estos días encontré algo

que me llamó poderosamente la atención. Eran las noticias que trataban los conflictos laborales y en

particular la lucha obrera de FAS A en Vailadolid.

Los titulares de prensa y las opiniones de los comentaristas que informaban sobre ella me hicieron creer

por momentos que no habíamos superado aún la Sarga noche de los años franquistas: «anarquistas

llegados de Barcelona participan en los disturbios dentro y fuera de la fábrica», «la Policía cargó varias

veces contra los obreros entre los que se detectaban personas no pertenecientes a la plantilla de FASA».

Sin embargo, un ligero, matiz en las noticias me ayudaron a situarme en febrero del 79, a tres años deja

muerte del dictador: entre ios agitadores y causantes de los desórdenes —se decía— también había,

ultraderechistas.

Me resistí a creerlo, interrogándome: ¿Cómo es posible que 20,000 obreros vayan a la huelga espoleados

por ultrade-re chistas?

.

Indagué sobre estos hechos. Pregunté a mis camaradas de FASA qué estaba ocurriendo. Me dijeron que

los dirigentes de las centrales habían pactado por su cuenta con la empresa, sin tomar en consideración las

decisiones de la mayoría de los obreros tomadas en asamblea. Los mencionados dirigentes estaban, al

parecer, decididos a paralizar la lucha. Sus opiniones no encontraron eco en el resto de los trabajadores.

Después vino la manipulación en la versión de los hechos y se comenzó a hablar chistas. Mis sospechas

se confirmaron.

Y he aquí que en estas condiciones, en medio de esta lucha, mis compañeros de FASA que, como todas y

todos los camaradas obreros de nuestro partido militan en CC OO, se ven amenazados de expulsión por

los dirigentes locales de esta central sindical. ¿Qué delito cometieron para merecer tal castigo? Quizá

podría resumirse en su resistencia a aceptar el intento del PSÓE y el PCE de sacar el «consenso» de los

muros *9e las Cortes ´ para extenderlo hasta las fábricas, hasta la Renault eri este caso. En su negativa a

secundar la carrera que estos partidos parecen llevar con UCD para, en las vísperas electorales, disputarse

el voto de los temerosos del «desorden laboral». He aquí una de las consecuencias de esta política/

Siempre he creído que si el Gobierno ha podido poner en práctica una nefasta política represiva,

sobrepasándose ampliamente con el último decreto-iey sobre «medidas de protección de los ciudadanos»,

ha sido porque la izquierda le firmó un cheque en blanco en materia de orden público, al reclamar

represión y más represión sobre todo aquello que, según estas fuerzas, ponía en peligro él orden

«constitucional». Esto permitió al Gobierno meter a los piquetes de huelga en el «cajón de sastre» del

«terrorismo». Pues bien, ¿no están estas mismas fuerzas suministrando una nueva coartada al Gobierno

para justificar este último decreto y otros de su especie al tildar de provocadores profesionales, «venidos

desde fuera», a los compañeros que se están dejando el corazón y las uñas por sacar adelante la huelga y

defender los intereses -de sus hermanos de clase? Yo pienso que sí. Lo malo es que este «consenso» de

las vísperas electorales comportan también silencio. Silencio compartido por aqueljos profesionales de los

medios de comunicación que no cumplen, al menos, con su deber de observadores imparciales de la

realidad.

Cuando alguno se pregunte —y quizá lo haga más de uno- de qué sirve votar a un partido como el nuestro

que, a lo más, puede llevar unos pocos parlamentarios a las Cortes, tal vez, en el examen de estos hechos

encuentre una respuesta. Posiblemente llegue a la conclusión de que lo más útil en estas elecciones sea

dar el voto a un partido que no se va a callar ante hechos como éste que comento. De seguir así las cosas

en este país, creo que el hacer oír la voz de la disidencia lo más alto posible puede llegar a convertirse en

el primer objetivo para los trabajadores y la izquierda de verdad.

(*) Primer candidato al Congreso por Madrid de la coalición MC-OIC.

 

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