Autor: Díaz Moreno, José María. 
   La indisolubilidad del matrimonio     
 
 Ya.    31/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

La indisolubilidad del matrimonio

LA nota de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española

admite diversas lecturas. La prensa diaria, como es lógico, ha leído este documento de cara "al gran

público". Por ello.´ ha recogido en BUS titulares y en BUS comentarios editoriales aquellos aspectos de

interés más inmediato y más general: la ratificación de la indisolubilidad fundamental de todo matrimonio

válido, la absoluta indisolubilidad del matrimonio sacramental consumado, la postura cristiana en:

relación con las leyes civiles divorcistas .la preparación al matrimonio ´cristiano, etc. Y en esta

presentación, de cara a la generalidad de sus lectores, han : destacado aquellos as p e c t "o s que, desde

sus respectivas posturas ideológicas, han creído que son o .más interesantes o más llamativos.

Pero creemos ,que el documento puede, o mejor, debe ser leído también desde el ángulo propio del

estudioso del derecho y de la teología matrimonial. Pensamos que esta lectura aporta interesantes

perspectivas aun para los no especialistas en estas materias. De entre ellas vamos a señalar, sólo a señalar,

cuatro que nos parecen de mayor actualidad y alcance.

La afirmación del fundamento de la estabilidad matrimonial como propiedad esencial que brota

necesariamente del auténtico amor conyugal. La nota se sitúa así en la línea .del Concilio Vaticano II

(Gaudium et Spes, n.48) abandonando cualquier género de extrinsecismo jurídico-moral. El matrimonio

es indisoluble porque la fidelidad para siempre, al menos ´como proyecto de vida, es una cualidad esencial

del auténtico amor conyugal. Y la indisolubilidad no es otra cosa que la garantía Jurídica de esta fidelidad

perpetua y exclusiva. Como se ha dicho acertadamente si la ley exige la índisolubilidad, es el amor el que

hace al matrimonio indisoluble". Es este amor genuina-mente conyugal el que no puede limitarse a un

determinado lapso de tiempo porque la "donación que hacen de sí mismos «1 varón´ y la ´mujer, al dar

uno y ´Otro su consentimiento mutuo para «establecer entre ellos una comunión de vida y de amor" es

necesariamente un compromiso público que sobre pasa la misma voluntad de los contrayentes (n.4).

2* La distinción de los diversos grados o clases de indisolubilidad:. Porque si no se quiere hablar con

"medias verdades" en la doctrina canónico-rnoral sobre la indisolubilidad matrimonial, todo matrimonio

válido es intrínsecamente indisoluble en cuanto que la ruptura vincular´ queda substraída a la voluntad

privada de los cónyuges. Pero sólo el matrimonio sacramental, y. en cuanto sacramental consumado, es

además extrínseca y absolutamente indisoluble, ya que en la doctrina y praxis de la Iglesia se afirma Que

no hay poder para disolverlo, es decir, para concederle él divorcio vincular, ni siquiera: en los casos de

extrema e irreversible conflictividad (n.6-13).

¿Ja La formulación de la cualificación teologica.de esta doctrina de la que se afirma que constituye "un

punto de necesaria convergencia de todos los católicos que" quieran seguir siendo fieles a la doctrina y a

la práctica de la Iglesia" (n.í2). Se trata, así lo creemos, de una formulación hábilmente inteligente y que

difícilmente podrá ser cuestionada ni por los teólogos, que no creen esté definida dogmáticamente esta

doctrina, ni por aquellos que afirman se trata de una definición dogmática. Los más recientes y serios

estudios sobre este puntó especifico de la historia de la teología y del derecho matrimonial canónico dejan

ciertamente muchos interrogantes abiertos y sugieren múltiples . interpretaciones posibles de las

afirmaciones conciliares y del magisterio, dentro dé la mejor ortodoxia católica. La nota de la Comisión

ni parece ´desconocer estos estudios ni tampoco asume sus conclusiones. Ha buscado una formulación

equidistante de ambas posturas. Porque nos parece que afirmar que se trata de un punto de "necesaria

convergencia" de todos los católicos lo único que implícitamente declara es que nuestra fe no consta sólo

de dogmas definidos.

Esta postura que algunos pueden calificar -de ambigua, en un documentó de esta naturaleza, donde la

presentación objetiva de la doctrina deberá ser siempre una intención prevalente, entendemos que es la

única postura posible y realista. Y por ello la juzgamos un acierto.

^J8 La deducción de las tres-posturas posibles del derecho matrimonial canónico ante un matrimonio""

fracasado, con fracaso irreversible. Generalmente—quizás por una excesiva simplificación—se suele

decir que en el ámbito del derecho dé la Iglesia, sólo caben dos posturas posibles: primera: analizar la

causa del fracaso y tratar de encontrar un ´punto de apoyo para entablar una causa de nulidad; y segunda:

si esto no es posible, establecer la separación—temporal p perpetua—-sin ruptura del vínculo.

PERO en estricto lenguaje jurídico, creemos que las posturas son propiamente tres. Porque, además de las

dos que acabamos de señalar, el derecho canónico, ante el hecho irreversible de un fracaso matrimonial

intenta solucionar el conflicto disolviendo, siempre" que sea posible y se dé una causa proporcionada) el

mismo vínculo matrimonial; Es decir, concediéndoles un auténtico, divorcio, que no es otra cosa que la

ruptura de un vínculo válido que deja en libertad para poder contraer nuevo matrimonio. La nota de la

Comisión señala expresamente, esta postura cuando dice que "en la práctica jurídica -dé la Iglesia, cuándo

un matrimonio no es sacramento o siendo sacramento no ha sido consumado, el Papa puede conceder y de

hecho concede la disolución del vínculo, si el bien de las personas o el bien de la fe y, en definitiva, el

bien religioso comunitario o personal lo piden" (n.13). Sólo hay una excepción en esta posibilidad: el

matrimonio sacramental y en cuanto sacramental consumado, porqué como s« afirma en. la nota, la

Iglesia no se reconoce competente para disolverlos ^.por más graves y conflictivas que sean las

situaciones a que dé lugar.

Él que entre nosotros los matrimonios canónicos que no sean sacramentales o que siendo sacramentales

no sean consumados existan sólo en un exiguo número, al menos comparativamente, no quiere decir que

ésta «sea la situación en el resto de la Iglesia, y—sobre todo—no oscurece la profunda significación que

esté práctica y ésta doctrina, antiquísima en la Iglesia, lleva: consigo en. el campo de la teología, del

derecho y de la pastoral.

Hemos señalado estos cuatro aspectos doctrinales que creemos tienen un señalado interés. Cabría señalar

otros en el terreno del derecho púb1ico eclesiástico, que aportan también una realista y equilibrada

novedad. Pero queda el comentarlos para otra ocasión.

José María DÍAZ MORENO, S. J.

Profesor de DerechonCanónico. ICADE. Universidad Pontificia Comillas

 

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