El Rey, a los líderes políticos en víspera de las pasadas elecciones. 
 "La trama golpista constituye un riesgo inadmisible de alarma constante"     
 
 Diario 16.    03/11/1982.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

NACIONAL

3 noviembre-82/Diario 16

El Rey, a los líderes políticos en la víspera de las pasadas elecciones

«LA TRAMA GOLPISTA CONSTITUYE UN RIESGO INADMISIBLE DE ALARMA CONSTANTE»

Los descubrimientos de una nueva trama de golpe militar, aunque afecte sólo a un reducidísimo número

de miembros de las Fuerzas Armadas, constituyen un riesgo inadmisible de alarma constante, dijo el Rey

Don Juan Carlos, a los líderes políticos hoy hace una semana, justamente la víspera de las pasadas

elecciones generales. El Soberano aprovechó la ocasión de encontrarse con los jefes de los partidos al

final de la campaña electoral para que, independientemente de quién ganara las elecciones, todos juntos

lucharan contra las dos amenazas importantes que intentan desestabilizar la democracia: el terrorismo y el

golpismo.

Madrid — El Rey Don Juan Carlos exhortó el pasado miércoles a los líderes de las siete principales

opciones políticas, que al día siguiente concurrían a las elecciones generales,´ a luchar juntos contra las

dos amenazas de la democracia: el terrorismo y el golpismo. De éste, concretamente, dijo que es un

«riesgo inadmisible de alarma constante», y señaló que «al nvolucionismo es preciso desactivarlo

decididamente con prudencia y serenidad, sin consentir su permanencia y sin incitarlo a nuevas

acciones». Este es el texto íntegro del mensaje, conocido ayer, y que Don Juan Carlos leyó el pasado

miércoles ante el presidente del. Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo y los líderes políticos Felipe

González, Manuel Fraga, Landelino Lavitla, Santiago Carrillo, Adolfo Suárez, Miguel Roca y Javier

Arzallus. «Agradezco mucho esta visita de los líderes políticos que acaban de terminar ¡a campaña

electoral, y me satisface profundamente que su presencia signifique una manifestación de confianza,

lealtad y adhesión hacia ¡a institución que represento. Y me satisface aún más esta ocasión de reunírme

hoy con ustedes a! tener tugar en la víspera de la fecha en que van a celebrarse en España elecciones

generales. Porque estimo muy oportuno, al establecer este contacto directo con los representantes de los

principales partidos políticos, transmitirles tanto mis inquietudes como mis esperanzas, y exhortarles a

que todos juntos miremos al futuro con la seguridad de superar aquéllas y conseguir que éstas se

confirmen, para bien de nuestra Patria. Como Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia,

arbitro y moderador del funcionamiento regular de las instituciones, fa misión que me corresponde ha de

considerarse por encima de las contiendas políticas que, naturalmente, tienen lugar durante las campañas

electorales y se prolongan a través de un régimen parlamentario.

Neutralidad

El papel que a la institución que represento asigna la Constitución, supone que se abstenga de intervenir

en esas lides y que muestre en todo momento la más absoluta neutralidad. Una neutralidad que he

observado y observaré siempre, con el más estricto respeto a los resultados que se deduzcan de la

voluntad de los ciudadanos, libre y legalmente «xpresada. Pero, precisamente, antes de que los resultados

se conozcan, para que no pueda interpretarse que mis reflexiones van dirigidas solamente a unos u otros

sectores, a los partidos ganadores o a los que no hayan conseguido el triunfo, a quienes hayan obtenido en

mayor o menor grado la confianza popular, quisiera manifestar a todos mis pensamientos y mis

sentimientos con objeto de que cada uno pongamos de nuestra parte cuanto sea posible, con entusiasmo y

buena voluntad, para que nuestro futuro pueda .desarrollarse en la paz y en la libertad.

Terrorismo

Con este fin, deseo exponerles lo siguiente: En ei proceso de consolidación de la democracia en nuestro

país, estamos viviendo momentos en los cuales tropezamos con dos importantes amenazas que intentan

desestabilizar una situación que en algunos aspectos constituye un reflejo de los males y complicaciones

que afectan al mundo entero. Estas dos amenazas son el terrorismo y el golpismo. No es necesario

recordar, porque está en la mente de. todos, esa sangría constante que el terrorismo significa y el

sufrimiento permanente que origina en todos los españoles. Por otra parte, ios recientes descubrimientos

efectuados en cuanto a unos hechos que indican una nueva trama de golpe militar, aunque afecte tan sólo

a un reducidísimo número de miembros de las Fuerzas Armadas, constituyen también un riesgo

inadmisible de alarma constante.

Luchar juntos

Es ineludible luchar juntos contra esos dos enemigos comunes. Al terrorismo hay que oponerle, con

decisión, toda la energía necesaria para desarraigar una plaga intolerable. Al involucionismo es preciso

desactivarlo también decididamente. con prudencia y serenidad, sin consentir su permanencia y sin

incitarlo a nuevas acciones. Absteniéndonos de considerar con un criterio de generalización. Injusto y

arriesgado, lo que sólo es imputable a una parte limitada y poco numerosa, que necesariamente ha de

llegar a convencerse que no-puede la voluntad de una minoría imponerse por la violencia a los deseos

mayoritarios de sus compatriotas.

Normalidad

En estas circunstancias, con los dos males reseñados y todos los que se derivan de una situación mundial

que origina también entre nosotros problemas diversos, es necesario un esfuerzo común, que con unas

miras mucho más elevadas que el interés personal o el de los grupos políticos, aspire a solucionar los

graves problemas existentes, sin que ello suponga fusión de los distintos pareceres, sino colaboración

eficaz desde la independencia de criterios. Para conseguir el funcionamiento regular de las instituciones,

es importante tener presente que los trámites del proceso electoral, desde la celebración de los comicios

hasta la constitución del nuevo Gobierno, suponen un periodo de tiempo bastante prolongado.

Durante él, aparte de ia posibilidad de que se intenten producir alteraciones por los dos sectores a que

antes he hecho referencia, habrá ya un conocimiento de los ganadores, pero sin que todavía se hayan

constituido las Cámaras, designado jefe del Ejecutivo a través de una sesión de investidura y formado el

nuevo Gobierno. Por eso pido a cuantos han participado en la contienda electoral que velen porque ese

periodo intermedio entre las elecciones y el comienzo de la actuación del.nuevo Gobierno

transcurra con la mayor normalidad, sin facilitar pretextos para alarmas, manifestaciones de cualquier

signo o acciones violentas de distinta procedencia. El Gobierno en funciones, a quien corresponde actuar

en este periodo, tendrá ocasión, de prestar un destacado servicio en favor del orden, la confianza y la

tranquilidad. Con prudencia y serenidad, con el pensamiento puesto en el porvenir de España, no sólo en

estos momentos, sino en un plazo infinitamente más prolongado, como garantiza la continuidad de la

institución que encarno, pido a todos el mayor esfuerzo para que unidos podamos vencer las dificultades

que amenazan la consolidación en nuestro país del sistema democrático, en la libertad y en la paz,

superando diferencias partidistas limitadas para sentirnos solidarios en el esfuerzo y en el trabajo que nos

lleve a resultados de una prosperidad sin límites.

Constitución

Estoy seguro de que a nadie se le ocurre pensar que al efectuar, como Rey de todos los españoles y como

jefe supremo de las Fuerzas Armadas, estas reflexiones sinceras en momentos que no quiero considerar

graves, pero que sí presentan matices delicados, pretendo inmiscuirme en actividades que no me

corresponde o impartir directrices que escapan de mis funciones constitucionales. Por eso, reitero mi

afirmación rotunda de que mi determinación es mantenerme siempre dentro de la Constitución con el

mayor respeto a su espíritu y a sus preceptos, y prestar todo mi apoyo a quienes sean designados por e!

pueblo como sus legítimos representantes. Pienso que desde el momento en que fui elevado a la Jefatura

del Estado, mi conducta ha sido demostración evidente de este criterio firmísimo. Por ello, no dudo de

que en estos momentos sabrán ustedes comprender mis consejos y mis peticiones como signos de mi

preocupación y mis desvelos por España y por ´os españoles.»

 

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