Autor: Aradillas, Antonio. 
   Dos opciones ante el divorcio     
 
 Pueblo.    11/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

DOS OPCIONES ANTE EL DIVORCIO

ACERCA del tema del divorcio, «hay qué tener en cuenta que en las Leyes Fundamentales y en el Fuero

de los Españoles se contempla la indisolubilidad del matrimonio. Por tanto, sería necesario un referéndum

o un cambio de Constitución», El subsecretario de Justicia, don Rafael Mendizábal, acaba de hacer unas

declaraciones en las que expresa así su pensamiento en relación con uno de los temas que ;en la

actualidad concitan en más alto grado la preocupación, el interés y, según parece, hasta el apasionamiento

por parte de grandes sectores de la población española.

Técnicamente la doble opción —referéndum o cambio de Constitución— es la fórmula correcta para

afrontar un problema, que no puede ser aplazado ya, nada más que el tiempo exacto para que su

planteamiento resulte justo y adecuado. Desde un punto de vista técnico, el referéndum o el cambio de la

Constitución son los cauces que han de recorrer civilizadamente los clamores que, sin manipulación de

ninguna clase, están surgiendo con claridad e insistencia en nuestro país, aun sin que todavía haya sido

blandida la bandera divorcista, por grupos o partidos, con la consiguiente capacidad revanchística de

quienes han tenido y tienen que padecer una situación ,que les perjudica a ellos solos y no le beneficia a

nadie, mientras que en la hipótesis del divorcio, éstos, por definición, habrían de ser respetuosos con

quienes no quisieran divorciarse, porque les fuere bien su matrimonio o por otras razones..., entre las que

tendrían consistencia, por ejemplo, la convicción religiosa.

A Pero siendo aceptables los dos cauces —-el referéndum y el cambio de Constitución—, al Estado le

corresponderá siempre decidir cuál de los dos resulta ser el más adecuado, teniendo en cuenta el bien dela

colectividad en las circunstancias. concretas de lugar y de tiempo, y sin perder de vista todos los datos

que determinan prácticamente la vida de los ciudadanos en ciertas épocas de su historia.

A Personalmente pienso, después dé madura reflexión y sirviéndome de la experiencia vivida por otros

países, que la opción del referéndum comportaría riesgos más graves para la convivencia española, que la

del cambio de Constitución. El elemento religioso —tanto o más sociológico que religioso— suele

alcanzar con facilidad en nuestro país una; temperatura auténticamente febril y las guerras de religión aún

no han pasado de moda por los pagos nuestros. Exponer la convivencia cívica y .religiosa a las agresiones

mutuas que comportaría el planteamiento de un referéndum a favor o m contra del divorcio, en e1 que, en

definitiva, lo estrictamente político no es cuestionable, supondría correr riesgos serios que se añadirían

inútilmente a los que estamos corriendo en base a la dinámica del cambio a que estamos sometidos en la

actualidad.

Convencidos de que la Constitución por la que se gobierna nuestro país necesita, con urgencia y en

profundidad, un cambio para acomodarse, a los nuevos tiempos y a sus nuevas exigencias, y convencidos

de que su puesta al día no podrá ya demorarse, el del matrimonio no dejará de ser un capítulo más, como

tantos otros, sometidos a la consiguiente revisión, ahorrándonos sobresaltos y en e1 contexto normal de la

puesta al día de. todos aquellos temas que lo necesitan.

Por Antonio ARADILLAS

 

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