Una fracción disidente de la oficial. 
 La Iglesia católica brasileña aprueba el divorcio     
 
 Diario 16.    05/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Una fracción disidente de la oficial

La Iglesia católica brasileña aprueba el divorcio

BIO DSJAiíKIRO, 5í,(Corresponsa D16). — La Iglesia Católica brasileña, una escisión producida de la

Iglesia Católica Apostólica Romana ha revolucionado el ambiente de1 país, sumergido en un debate sobre

la futura ley de Divorcio, que es estudiada por-el Congreso, al abrir sus templos a parejas separadas

legalmente que quieran contraer nuevas nupcias.

La Iglesia Católica Brasileña, fundada en 1945 por el obispo Carlos Duarte de Costa, cuenta con 500

padres y 35 obispos diseminados en otras tantas diócesis en todo el país. Solamente en San Pablo cuentan

con 20 templos, en uno de los cuales se efectuaron la semana pasada ocho casamientos de parejas

separadas de anteriores matrimonios.

Uno de los puntos básicos de la divergencia entre la Iglesia apostólica romana y la brasileña es

precisamente el de legalizar ante Dios esta clase de uniones.

"Si Dios ha dado a la Iglesia la oportunidad da unir, de bendecir una unión, es claro que también le da

poder para desunir cuando existe un motivo válido para la concesión de la separación en términos

legales."

El cardenal arzobispo de San Pablo de la Iglesia apostólica romana, monseñor Paulo Evaristo Arns,

reconoce que "los casamientos de separados realizados por la llamada Iglesia católica brasileña han

llenado de confusión al pueblo", al mismo tiempo que se ha pronunciado contra el proyecto de ley de

divorcio.

El Gobierno declaró el problema derivado del proyecto de ley de Divorcio "cuestión abierta" y el propio

partido socialista (ARENA)dejó en libertad a sus miembros para votarla conforme al dictado de su

conciencia", no mantiene con la iglesia tradicional buenas relaciones de un tiempo a esta parte.

Mientras la polémica se desarrolla en todos los niveles, los defensores del proyecto indican que en

Brasil existen tres millones de parejas separadas en forma ilegal,1 y otros dos millones que han cumplido

con los requisitos de división de bienes, manutención y tenencia de los lujos.

Una de las voces más fuertes escuchadas en contra del proyecto partió del arzobispo de San Luis,

monseñor José Mota, quien sostuvo que "el divorcio será una farsa social legalizada. Los factores sociales

de desintegración de la sociedad, son financieros, de educación, de corrupción, de tensiones, provocadas

por la falta de tiempo, el crecimiento del desempleo, los bajos salarios, la inflación desenfrenada, los

inhumanos desniveles sociales que marginan y oprimen a ´ los dos tercios de la población, todo lo cuál

repercute brutalmente en el seno de las familias".

 

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