Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
   El hombre que siguió trabajando     
 
 Diario 16.    15/09/1983.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Fernando Reinlein

El hombre que siguió trabajando

Fernando Soteras Casamayor, un aragonés ,de sesenta y tres años de edad, es hombre de gran carácter.

Sus afirmaciones, normalmente, no suelen estar adornadas de circunloquios y es tajante en sus juicios.

Cuando quiere decir una cosa la suelta sin ambages. Tai vez por esa razón, cuando el entrevistador le

llamó por teléfono para señalarle que sus declaraciones a la revista eran muy fuertes, le respondió en

seco: «Eso es exactamente lo que yo quiero decir.» Soteras proviene de los alféreces provisionales que se

hicieron durante la guerra civil, a la que llegó con dieciséis años para terminarla con el grado de teniente

del Arma de Artillería. En 1941 marchó a Rusia con la División Azul y en 1942 accede al grado de

capitán, en el 46 a comandante, en el 59 a teniente coronel, en 1970 a coronel y en 1976 a general de

brigada: Fue agregado militar de la Embajada española en Bonn y prestó sus servicios en el SECED, el

servicio secreto del almirante Carrero Blanco, por él que pasaron tantos jefes del Ejército que hoy ocupan

cargos de responsabilidad o bien están condenados por su participación en el 23-F, como el coronel

Ignacio San Martín. Sus declaraciones a la revista «Interviú» han sorprendido a muchos que siguieron con

atención, pero también quizá con cierta candidez, otras que hiciera cuando accedió a los altos puestos en

la milicia. Así, Femando Soteras, el 12 de agosto de 1982 aseguró tajantemente: «No existe un poder

militar y un poder civil, sino un único poder que reside en te Asamblea legislativa y en ei Gobierno.» En

cuanto a ¡a enseñanza militar que calificaba de «modélica», sólo le encontraba un fallo y daba la solución:

«Lo que hay que hacer, —decía es reforzar los conocimientos de la Constitución.» -El mismo hombre que

ahora ha valorado —y en algunos aspectos críticamente—la gestión del Gobierno, señalaba el 5 dé mayo

de 1982, cuando tomó posesión de la Capitanía General de Vallado-lid que «cada uno es libre de tener sus

ideas, pero no deben incidir en nuestra lealtad - y disciplina. El que sea afícionado a la política, que se

dedique a .ella, pero fuera del –Ejército. Fernando Soteras fue subdirector de la Escuela Superior del

Ejército —es diplomado en Estado Mayor y en Estados Mayores Conjuntos— .para ^más tarde acceder a

la Dirección Genera! dé Enseñanza.De ahi su conocimiento sobre «I carácter «modélico» de la enseñanza

militar. Cuando en 1982 ascendió a teniente general fue destinado a la Capitanía General de Va-lladolid.

Próximas a celebrarse las elecciones generales del 28 de octubre, el teniente general Fernando Boteras

declaraba a la Prensa: «Si gana el PSOE, los militares seguiremos trabajando.» Y, efectivamente, eso

ha.sido lo que ei capitán general ha seguido haciendo desde que los socialistas llegaron al poder: trabajar,

precisamente en Valladolid, uno de los focos más reaccionarios en el ámbito militar. Su familia es muy

conocida en Zaragoza, c udad de la que son originarios. Una calle del centro de la ciudad del Pilar lleva el

nombre de su padre, y su hermano, Rafael Soferas Casamayor, es titular del Juzgado de Instrucción

número 1 de Zaragoza. .Llevó el sumario del -incendio del hotel Corona de Aragón y en su informe

consideraba que se podía tratar de un atentado terrorista, hipótesis que la Audiencia Nacional desestimó.

 

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