Tercera derrota del PSOE     
 
 ABC.    25/11/1985.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

TERCERA DERROTA DEL PSOE

Lo incuestionable es esto: el PSOE obtuvo en Galicia en las elecciones generales de 1982 el 32,08 por

100 de los votos. Tres años después ha perdido aproximadamente el 3,87 por 1OO de los votos.

Coalición Popular, que en los comicios generales de 1982 obtuvo el 37,9 por 10O de los votos en Galicia,

en las elecciones de ayer obtenía aproximadamente el 41,7 por 1OO, lo que supone un aumento del 3,8.

Esta es la única comparación razonable. La desaparición de UCD y la victoria del PSOE en 1982

distorsionan cualquier otra comparación con las elecciones autonómicas gallegas de 1981.

Si los votos gallegos fueran extrapolables a toda España, Coalición Popular habría acortado distancias del

PSOE aproximadamente en un 7,98 por 1OO.

La victoria del centro y de la derecha en las elecciones de Galicia debe ser considerada ya, a todos los

efectos, como un «test» de cualificadísima valía ante las elecciones generales de 1986. Si tanto en Galicia,

como en Vascongadas y como en Cataluña, la izquierda ha sido electoral-mente derrotada, el fracaso del

PSOE en Galicia presenta unas características diferenciales que deben ser muy tenidas en cuenta. Vistos,

en efecto, los escaños conseguidos por las primeras fuerzas se advierte, con toda claridad, que los partidos

de la moderación, uniendo sus efectivos para una concurrencia concertada en las próximas elecciones

generales, son capaces de vencer en toda línea al socialismo. ABC, que ha venido defendiendo

reiteradamente la coordinación de todas las fuerzas de centro derecha, ve respaldada ahora su posición

con la elocuencia definitiva de las urnas.

Gerardo Fernández Albor seguirá al frente del Gobierno de la Xunta, con la misma ecuanimidad y buen

sentido con que ha gobernado hasta ahora su región y en la misma línea en que se desenvuelven las otras

fuerzas políticas moderadas que conducen las autonomías vasca y catalana. Y esta continuidad adquiere

significaciones especialmente valiosas cuando se advierte la formidable tasa de participación habida en

estas elecciones. No debe olvidarse, en este sentido, que la tasa de abstención técnica es en Galicia casi el

doble que en cualquier otra parte de España, por causa de sus condiciones orográficas y climáticas, pero,

sobre todo, por razón de su alto número de emigrantes y por la forma dispersa en que se asienta su

población y se reparten los colegios electorales. La alta participación observada supone un balance

institucional muy estimable, en tanto que parece significar una muestra muy clara de consolidación de la

democracia en un ámbito donde, insistimos, las condiciones naturales no propician el ejercicio suficiente

del sufragio.

De todos modos, los resultados ofrecidos ayer por las elecciones autonómicas de Galicia están llenos de

factores de la más plural e interesante condición. No sólo merece un más detenido análisis el hecho de

cómo se han repartido los votos que fueron de UCD, sino también las proyecciones sobre los comicios

generales de 1986 que tienen estos resultados y las conclusiones que de los mismos se derivan para la

concertación de las fuerzas políticas del centro y de la derecha. Sobre todo esto volveremos en los

próximos días, porque tan importante como el descalabro electoral del PSOE, en Galicia ha sido la propia

presentación del voto en las opciones, mayoritarias para los gallegos, situadas a la derecha del socialismo

gobernante.

 

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