Autor: Diego, Enrique de. 
   Los resultados de las elecciones gallegas confirman la necesidad de una coordinación del centro y la derecha  :   
 La práctica desaparición del PCE no consigue parar el descenso del PSOE. La mayoría de los partidos de centro y derecha resulta muy amplia. Especialmente significativa la derrota socialista en La Coruña. 
 ABC.    25/11/1985.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Los resultados de las elecciones gallegas confirman la necesidad de una coordinación del centro y la

derecha

La práctica desaparición del PCE no consigue parar el descenso del PSOE

La mayoría de los partidos de centro y derecha resulta muy amplia

Especialmente significativa la derrota socialista en La Coruña

Madrid. Enrique de Diego

Los datos de las elecciones gallegas confirman la necesidad de una coordinación de las fuerzas del centro

y la derecha, y la viabilidad que una alternativa de este tipo tendría para acceder al Gobierno. El hecho de

que Coalición Popular roce prácticamente la mayoría absoluta, con posibilidad de llegar a ella en los

últimos momentos, y a través del voto por correo, puede llevar a la conveniencia de un pacto con

Coalición Gallega. De hecho esta formación política ha insistido en su ofrecimiento para favorecer la

«gobernabilidad de Galicia», mientras Gerardo Fernández Albor siempre se ha mostrado partidario de

llegar a una coordinación con los afines lo más amplia posible. En cuanto a extrapolaciones nacionales,

resulta obvio el descenso de los socialistas, el tercero desde las elecciones generales, y se confirma que la

alternativa válida contra el PSOE sería la coordinación de las fuerzas de centro y derecha.

El nuevo Gabinete a formar por Gerardo Fernández Albor iniciará, probablemente, un proceso de

acercamiento a Coalición Gallega. El vicepresidente de la Junta, José Luis Barreiro, ya indicó ayer que

este partido es el que más se acerca a las ideas de Coalición Popular y el que tienen programas más

parecidos. Coalición Popular tendría también posibilidades de establecer un pacto con Esquerda Galega,

con la que existen puntos de coincidencia en lo que podría denominarse «nacionalismo gallego», en

cuestiones como cultura, idioma y televisión autonómica. E, incluso, la ausencia de las instituciones del

diputado del bloque nacionalista serviría también para la gobernabilidad.

Los datos gallegos apuntan hacia un bipartidismo fuertemente corregido. Pero igualmente señalan que la

coordinación de Coalición Popular y Coalición Galega -partidos que tienen escasas diferencias- hubiera

representado una mayoría absoluta de alto calado. El centro y derecha, con los datos en la mano, es

ampliamente hegemónico en Galicia.

Los resultados son, sin duda, buenos para Coalición Gallega. El socio de la «operación reformista»

afronta el futuro con tranquilidad. Los mismos ataques cruzados de la última semana de campaña al

«catalanismo» de Coalición Gallega daba a entender que existía un enemigo a batir. El centro escorado a

la derecha, occidentalista, liberal, pro OTAN y partidario de la economía de mercado saca buenos

resultados. El «bisagrismo» escorado a la izquierda del CDS, «estamos más a la izquierda que el PSOE»,

fracasa y no obtiene representación.

Para el futuro, se confirma que la alternativa con capacidad para bajar al PSOE del poder es la

coordinación de las fuerzas de centro y derecha, no su asimilación, ni la consolidación estricta del

bipartidismo, pero sí la necesidad de atender al marco de juego que establece la ley electoral, y que

favorece la existencia de pactos, con toda la autonomía que sea necesaria.

Una duda queda en esta noche electoral: qué hubiera pasado si hubiera concurrido unido el centro y la

derecha. Los datos dan una victoria abrumadora, y esta lectura sí parece claramente extrapolable para el

conjunto de la nación. Como lo fue ya en las elecciones catalanas y lo fue en las vascas.

Si en este campo nos movemos en el campo de la hipótesis, lo cierto es que hay un hecho incuestionable:

el PSOE recibe un importante voto de castigo, que confirma los reveses de Cataluña y País Vasco. El

PSOE baja cuatro puntos respecto a las elecciones generales de 1982. Después del «plebiscito» de las

últimas elecciones generales, con la UCD destruyéndose completamente, lo cierto es que el pueblo

español opta una y otra vez, en tres importantes comunidades históricas, por el centro y la derecha, bajo

diversas siglas y opciones. En el País Vasco el descenso fue de seis puntos, en Cataluña de nueve y ahora

en Galicia de cuatro.

El vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, hizo ayer

piruetas para justificar este desencanto electoral hacia la labor del Gobierno. Para Guerra, simplemente se

confirma el bipartidismo, cuando Coalición Gallega obtiene buenos resultados. Para Guerra sube la

izquierda, porque para él Coalición Gallega es de izquierdas. Nunca se vio una interpretación tan

partidista, dicha con tono más moderado y convincente.

A pesar de esa interpretación, el Gobierno tiene que hacer un esfuerzo para no ocultarse a la realidad de

un descenso sostenido. Es probable que, en el momento actual, no se pueda hablar todavía de una

alternativa capaz de realizar el asalto al Palacio de Invierno, pero es obvio que el PSOE se encuentra

atrincherado. Le favorece la ruptura del PCE y la destrucción de los radicalismos de la izquierda, pero

estos datos, en otro momento de vital importancia, no consiguen mantener al PSOE en sus posiciones.

Por delante queda, además, el difícil escollo de la Alianza Atlántica. Queda, igualmente, la posibilidad de

que el PCE abandone su camino seguro hacia el suicidio. Quedan, también, los primeros sacrificios que

traerá consigo la incorporación al Mercado Común.

El gran derrotado de ayer es, sin duda, el Partido Socialista. Si Alfonso Guerra no lo quiere ver así, será

peor para sus posibilidades futuras, pero las explicaciones no pueden ocultar los datos. Ahora queda por

ver la posibilidad y los esfuerzos a realizar para configurar una alternativa seria de Gobierno, entre

partidos que mantienen postulados casi idénticos y programas muy similares, pero a los que

personalismos y diferencias de estrategia alejan, sin que esa situación sea entendida por la opinión

pública.

 

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