Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 Elecciones gallegas/El líder de la Coalición Galega habló con D16. 
 Mariñas: "Fraga ha muerto como alternativa de gobierno en España"     
 
 Diario 16.    26/11/1985.  Páginas: 1. Párrafos: 30. 

26 noviembre-85/Diario 16

ELECCIONES GALLEGAS/EL LÍDER DE LA COALICIÓN GALEGA HABLO CON D16

Mariñas: Fraga ha muerto como alternativa de gobierno en España»

El «once a cero» (once, CG; cero, CDS) es espectacular y revelador del triunfo del proyecto del

liberalismo reformista y progresista del PRD. Esto tendría que hacer reflexionar a Suárez

El líder de Coalición Galega, Pablo González Marinas, declaró a Diario 16 en una entrevista que, tras los

resultados electorales, «Fraga ha muerto como alternativa de Gobierno en España, lo cual no quiere decir

que desde mi postura personal de partido quiera que AP desaparezca».

José Luis Gutiérrez/D-16 Enviado especial

SANTIAGO DE COMPOSTE-LA.—Pablo González Marinas, cuarenta y dos años, profesor de Derecho

Administrativo en la Universidad de Santiago de Compostela —uno de sus actos electorales consistió en

un desayuno con sus alumnos de la Facultad de Derecho—, se ha convertido, de la noche a la mañana, en

lo que Miguel Roca, líder de la operación reformista en la que participó Coalición Galega, en el «político

revelación» de la campaña de Galicia-85.

Alto, atlético, bien parecido, el «Kennedy gallego», como fue llamado por la Prensa regional, es hoy el

virtual vencedor de estas elecciones, merced a la sorpresa que supusieron esos 11 —por poco más de mil

votos no fueron 12— escaños en las elecciones autonómicas, tras una habilísima y eficaz campaña («Me

he recorrido cinco mil kilómetros por Galicia, y me he tirado casi un mes sin hacer el amor, José Luis»),

en la que la imaginación ha suplido al despilfarro económico de los otros dos grandes partidos, pero muy

especialmente de la Coalición Popular de Fraga-Albor.

Roto el bipartidismo

— Valoración general del resultado, Pablo...

—Muy positivo. Espectacular, diría yo. Hemos sido el pimpampum de las dos fuerzas, el PSOE y AP,

que han intentado imponer artificialmente, ya desde las elecciones municipales, el bipartidismo que ahora

ha quedado ya roto definitivamente. Los dos macropartidos estatales han insistido en que CG no sería

capaz de romper ese bipartidismo que ellos anunciaban y que, como se ve, hemos conseguido.

Coalición Galega inició su campaña desde una situación complicada, afectada por encuestas que, antes

que revelar la intención del voto de los gallegos, eran meras armas electorales de estos dos adversarios.

Recuérdese que las últimas encuestas, ya aparecidas en la última semana de campaña electoral, daban

cuatro diputados a CG. Sabíamos que esto no podía ser así. Iniciamos, pues, la campaña desde una cierta

inquietud, tratando de hacer una campaña pegada a los hechos, hablando de lo que preocupa a los

gallegos, los temas concretos de la calle.

En contra de lo que dicen los expertos, que señalan que una campaña no puede decidir más del cinco por

ciento de los votos, yo creo que en este caso la incidencia de la campaña ha sido muy grande, y frente a

otros partidos, hablando de cuestiones ajenas a las preocupaciones de los gallegos, y nuestra condición de

pimpampum de todos, hablando de los problemas reales de Galicia, ha funcionado, ha sido efectivo.

En La Coruña, por ejemplo, yo apostaba por los dos escaños y hemos quedado a muy pocos votos —algo

más de mil— para conseguir el tercero.

Hay otros dos factores muy importantes para nosotros. Primero, la urbanización del voto

de Coalición Galega, con una gran respuesta en las ciudades, cosa que nunca había ocurrido en CG.

Nuestro mensaje está calando en el mundo urbano, donde la penetración era más difícil. Y una segunda

cuestión: CG ya jamás podrá ser tildada de fuerza uniprovincial, diciendo que todo nuestro peso está en

Orense. Ahí están nuestros escaños en Lugo, Pontevedra y La Coruña. Esto, unido a la fuerza que

tenemos como segunda fuerza municipal, es la consolidación definitiva de CG, un gran proyecto

nacionalista moderado.

El patinazo Suárez

—González Marinas ha pasado de ser un desconocido a convertirse en una figura de la política nacional

y, desde luego, gallega...

—Yo he sido número dos de una candidatura centrista y portavoz del grupo parlamentario de CG durante

dos años, ejerciendo una actividad parlamentaria intensa. Aquí, en Galicia, hay una cierta

descompensación en la popularidad de los líderes regionales, que hace que un dirigente autonómico sea

menos conocido que el alcalde de una ciudad o un pueblo importante como Lalín. El Parlamento gallego

ha estado cerrado a los medios de comunicación y esto habrá que cambiarlo.

En cuanto a la otra cuestión, no dejo de ser consciente de que en Galicia han ocurrido cosas importantes

que mucha gente va a proyectar sobre el resto de España, como el enorme patinazo del señor Suárez, que

ha sido espectacular; el descenso tremendo del Bloque, hirsuto, radical, que se negó a votar la

Constitución; la desaparición del Partido Comunista. Estas cosas, indudablemente, tienen sus efectos

sobre el resto de España.

—¿ Cuál ha sido el efecto y la presencia de vuestros compañeros del PRD, intensa en esta campaña, y la

de su propio líder, Miguel Roca, del que se llegó a decir que su notoria participación acaso iba a

perjudicar a CG?

—Ya sabemos que nos llamaban en la campaña Coalición Catalana. Ayer noche, sin embargo, el señor

Fernández Albor decía que nosotros no teníamos nada que ver con el PRD. La política es algo mucho más

serio que todo eso. Nosotros tenemos muy claro el pacto con el PRD. Está suscrito a satisfacción de

todos; es un pacto fraterno desde la soberanía de las dos formaciones. La colaboración de Miguel Roca ha

sido ejemplar en ese sentido. Yo dije que la cara de Roca no se vería en los muros de Galicia y que sí, en

cambio, se verían las caras de otros «caras», y valga el juego de palabras al que yo no soy nada

aficionado.

La colaboración de Roca ha sido muy eficaz, pues ha dado a CG el refrendo de que no es una operación

política que se acaba en un nacionalismo gallego, sino que enlaza directamente con la «operación

reformista», de ese liberalismo progresista y moderno que funciona en Europa. Y desde aquí le quiero

manifestar mi agradecimiento al PRD y la solidaridad que ha demostrado. Y animarle y decirle que es

posible esa gran alternativa reformista en España frente al socialismo.

—Coalición Galega forma parte de los órganos de dirección del PRD. Tras su «victoria», ¿la «operación

reformista» se beneficia de un nuevo impulso?

—Creo que la operación reformista es la única operación imaginativa que entronca con la España

moderna de las autonomías, aunque sea difícil de entender por algunos. Es el proyecto mejor adaptado al

modelo constitucional. El resultado de CG no aporta nada nuevo a la filosofía de fondo del proyecto.

Sería lo que los gallegos llamamos un «resurgimiento» de España desde la vitalidad de las periferias,

distinta de esa otra, la centralista, la de la exhausta Castilla. Si aportamos algo en lo que es esa lucha por

el espacio de centro. Yo creo que en ese sentido, el «once a cero» de Galicia —once CG, cero CDS— es

espectacular y revelador del triunfo del proyecto del liberalismo centrista, reformista y progresista del

PRD. Tendrá que hacer reflexionar al señor Suárez.

Mucho que hacer

—¿Qué va a hacer CG en el Parlamento?

—Tenemos mucho que hacer. Pero si ni siquiera se saben redactar los proyectos de ley... Hay proyectos

de la Xunta que carecen de la forma imperativa que deben de tener las leyes, que comenzaban diciendo:

«Entendemos que la cultura gallega...», etcétera. Vamos a evitar estas atrocidades con la propuesta de

redacción de un consejo consultativo. Pero esto no es lo prioritario. La primera ley es la de Coordinación

de Diputaciones, para evitar lo que decía Murgía, que Galicia sea una túnica rasgada en cuatro pedazos,

para evitar lo que sucede ahora, que las Diputaciones sirvan como un instrumento caciquil de manejo de

voto.

—Esto ha sido un fracaso de Coalición Popular, aunque los observadores aseguran que aún mayor ha sido

el fracaso de Fraga. ¿Espera usted que las crisis internas de CP salten a la superficie ahora? ¿Habrá más

«cacharrazos» como el de Lugo?

—Esto me preocupa mucho, porque ahora se carga la responsabilidad de la gobernabilidad de Galicia

sobre nosotros. Es lamentable que el «número uno» de una provincia —Rosón en Lugo— no trabaje

electoralmente por la Coalición. Es lamentable que los del PDP se alegren incluso de que las cosas de

Fraga no vayan bien. Es lamentable que el alcalde de Verín (Orense) y la senadora Lovelle se pidan

pública y recíprocamente la expulsión de su partido. Es lamentable que un partido ofrezca este panorama.

Hay un aglutinante en CP que son los intereses. Para mí, CP tiene muy poco de grupo político, es una

simple trenza de intereses. Ojalá les vayan bien las cosas, pero yo creo que cuando esa trenza carece de

mayoría absoluta es como una bomba con espoleta retardada. Y a no mucho tiempo.

—Fraga ha fracasado espectacularmente, según muchos observadores, y me temo que el mundo del

dinero está ahora utilizando las calculadoras, tras demostrarse que apostaban a un «caballo cojo». Si

donde su implantación es óptima no obtiene la mayoría, apaga y vamonos...

—Yo creo que aquí se ha tratado de fomentar la confusión. Se nos ha dicho que por qué no formábamos

la «gran derecha» con Fraga. Pues porque nosotros no somos de derechas. Pero, además, sí se trata de

recuperar esos votos que tiene el PSOE, obtenidos de un electorado que no es socialista, eso no lo podría

hacer nunca Fraga. En Galicia se ha demostrado que CP ha subido respecto de los anteriores comicios

autonómicos, pero la contención que ha sufrido el PSOE no ha sido por la subida de los populares, sino

por el crecimiento de CG.

Para mí, aunque no quiero ser tan catastrofista como habitualmente es él, Fraga ha muerto como

alternativa de Gobierno en España, lo cual no quiere decir que yo, desde mi postura personal y de

político, desee que AP desaparezca. Entiendo que Fraga y AP deben ser esa derecha clara, dura, a veces

de pantalón ancho, que funciona en España, necesaria para equilibrar un sistema político democrático,

pero entiendo que el señor Fraga no puede jugar a ser alternativa al socialismo.

—¿ Y cree que a pesar de la victoria puede serlo Miguel Roca y su proyecto reformista?

—Esta situación abre enormes perspectivas para el proyecto de Miguel Roca, en cuanto a hacer un

proyecto de centro liberal progresista —no el liberalismo Segurado, no—, conectado con lo que está

«pitando» actualmente en Europa. Pero entiendo que hay dos personajes que han sufrido el revolcón de su

vida política reciente, que son Manuel Fraga y Adolfo Suárez.

—Pero dicen que Coalición Galega es Coalición Catalana y, además, que el triunfo de CG no se puede

extrapolar sobre el resto de España...

—Son simplezas políticas. No tienen sentido. Llamarnos Coalición Catalana no es de recibo, cuando la

acusación procede de los dos grandes sucursalizadores de Galicia, que son el PSOE y Coalición Popular,

empeñados en hacer un pulso a ver quién es más fuerte en Madrid, y demostrar quién tenía más

posibilidades de gobernar en la Moncloa. Eso sí que es sucursalizar este país, tomarse Galicia como un

trampolín, lo que han hecho el señor Fraga y el señor Guerra. La leal colaboración política con el PRD,

formados públicamente, entiendo que entra dentro de lo que se conoce como relaciones políticas

civilizadas, y no las acusaciones de las que ellos, ahora, se arrepienten.

 

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