Autor: Mellado Fernández, Miguel Ángel. 
 Elecciones Gallegas. Barreiro afirma que ha habido confusión entre CP y CG. 
 El centro derecha supera las tres cuartas partes del nuevo parlamento     
 
 Ya.    26/11/1985.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ELECCIONES GALLEGAS BARREIRO AFIRMA QUE HA HABIDO CONFUSIÓN ENTRE CP Y

CG

El centro derecha supera las tres cuartas partes del nuevo Parlamento

Santiago • M. A. Mellado, enviado especial

Las tres fuerzas políticas más favorecidas el domingo en las urnas han valorado positivamente el

resultado de las elecciones. En Coalición Popular se «convencieron» ayer de que obtener 34 o 35 de los

71 escaños no es ninguna tontería y si bien han llegado ya a conclusiones sobre por qué no alcanzaron la

deseada mayoría absoluta. La ejecutiva regional del PSOE, reunida ayer por la tarde, se congratuló del

salto de 17 a los 22 escaños, y los dirigentes de Coalición Gallega —«ahora somos la fuerza decisiva»—

están tan satisfechos que, con sus familias, desaparecieron de sus domicilios por un día.

La jornada electoral del 24-N ha sido más esclarecedora que la del 20 de octubre de 1981, fecha en que

Galicia eligió su primer Parlamento autonómico. En aquella ocasión se produjo un empate entre dos

fuerzas, Alianza Popular, con 26 escaños, y UCD, partido en el Gobierno por aquellas fechas, con 24. En

esta ocasión, la fuerza triunfadora, Coalición Popular, ha sacado a sus inmediatos seguidores, el PSOE, 12

escaños y la friolera de más de 160.000 votos. Ha ganado al PSOE en seis de las siete ciudades más

importantes de Galicia —Santiago, Lugo, Orense, Pontevedra, Vigo y Ferrol— y sólo perdieron en La

Coruña, aunque ganaron en la provincia. Al igual que en 1981, Galicia ha demostrado que es de centro-

derecha, ya que la suma dé los diputados de Coalición Popular más los de Coalición Galega superan las

tres cuartas partes del nuevo Parlamento autonómico.

El día "D", por lo de después de las elecciones, como en la dirección de Coalición Popular denominaban

el 25 de noviembre, fue más que tranquilo, tranquilizador. Los 34 escaños que, al final, consiguieron —

pendiente el de Pontevedra—, supieron a poco en Alianza Popular, el partido que desde hacía meses, con

el reproche en privado de socios como el PDP, venía pregonando que obtendrían mayoría absoluta, es

decir, 36 o más diputados.

Por qué no conseguimos mayoría absoluta

José Luis Barreiro, secretario general de Alianza Popular de Galicia y vicepresidente de la Xunta, cuya

cabeza habría corrido peligro si la Coalición se hubiera quedado con los 32 escaños asignados inicial

mente, tiene las ideas claras de por qué no llegaron a la mayoría absoluta. Ha habido, según él, dos

factores principales: la confusión en muchos gallegos que ha provocado la similitud de nombre entre

Coalición Popular y Coalición Galega, y, segundo, que en la profusa campaña publicitaria no ha habido

un logotipo claro que destacara.

Esta segunda causa es, a todas luces, políticamente sabrosa. En AP, tras la no conseguir mayoría absoluta,

cobra fuerza te idea de que generosidad de Fraga al conceder unos importantes porcentajes de

participación en las listas a los otros partidos de la Coalición ha retraído a muchos aliancistas.

El caso de Victorino Núñez y de sus centristas de Galicia es diferente. Hay dos interpretaciones dispares:

Por un lado, hay aliancistas que entienden que si Coalición Popular se hubiera presentado sin el concurso

del «traidor», los populares habrían obtenido en Orense casi la misma representación, siete escaños, frente

a los cuatro del PSOE y de Coalición Galega. Sin embargo, lo cierto es que, si Coalición Galega no se

hubiera desmembrado en Orense, feudo de la familia Franqueira, que ha apostado claramente por los

«coagas», éstos habrían barrido en dicha provincia y Coalición Popular podría haberse quedado en total

con una treintena de escaños.

En último extremo, persiste la idea de que si en la publicidad electoral hubiera predominado el logotipo

de Alianza Popular de forma destacada, los resultados habrían sido más favorables. «El anagrama que

hemos presentado, con las siglas de AP-PDP-PL y Centristas de Galicia, tiraba hacia atrás por lo

confuso», manifestó ayer a YA un dirigente de Alianza Popular.

El diputado treinta y cinco

Otro factor que según los aliancistas ha influido negativamente en los resultados fue la prepotencia de

anunciar que conseguirían mayoría absoluta, de tal forma que votantes potenciales de Coalición Popular

pudieron retraerse, ante la victoria supuestamente asegurada. Pero en el proceso de «autoconvencimiento»

hay un aliciente real: se da por seguro que Coalición Popular llegará a los 35 diputados, porque en

Pontevedra sólo necesitan entre 50 y 100 votos más para quitarle un escaño a Esquerda Galega, y esperan

obtenerlos en el recuento de los miles de votos por correo de los emigrantes.

Con 34 o 35 escaños parece indiscutible que Coalición Popular gobernará con una minoría mayoritaria.

Seguramente Fernández Albor, defensor a ultranza de la unión de todas las fuerzas de centro-derecha, que

insiste siempre que puede en la necesidad de fusión «de todos los partidos de centro-derecha en uno

solo»; intentará llegar a un acuerdo posible con Coalición Galega.

YA pudo saber que Coalición Galega sólo habría estado dispuesta a pactar con Coalición Popular en el

caso de que éstos hubieran obtenido un resultado muy apretado con los socialistas. «Desde luego yo no

tengo nada de socialista, y menos del socialismo de los chicos del PSOE», manifestó a este periódico

Pablo González Marinas, el político más beneficiado el 24-N.

Desencanto socialista

Quizá los grandes desencantados sean los socialistas, cuya ejecutiva regional se reunió ayer por la tarde

para hacer una valoración «muy positiva» de estas elecciones. Al haber quedado clara la imposibilidad

del «pacto por el progreso» —tendría que aunar intereses dispares— el PSOE intentará desgastar todo lo

posible a los populares en su acción de Gobierno, a la espera, dicen, de batacazo que Coalición Popular

sufrirá en las legislativas próximas. González Laxe no podía disimular en la madrugada del domingo el

desengaño sufrido en las urnas. «Desde luego, los gallegos tenemos lo que nos merecemos», parece ser

que dijo al confirmarse la renovada supremacía de Coalición Popular. Y anoche en TVE, cuando Camilo

Nogueira le ofreció un pacto basado en ocho puntos, se echó inmediatamente para atrás.

Los perdedores

El gran perdedor ha sido el CDS, cuyo fracaso, además de por presentar unos candidatos novatos, se

explica porque carece de «intermediarios», o dicho de forma menos sutil, de caciques del voto. «Muchos

de los caciques del voto que tienen ahora Coalición Popular o Coalición Galega estuvieron con nosotros

en UCD», comentaba ayer un estrecho colaborador del duque.

El nacionalismo gallego tampoco ha salido bien parado en estas elecciones. Lo de los comunistas,

barridos del mapa, se esperaba.

Fernández Albor, sigue

El nuevo Parlamento autonómico quedará constituido el próximo 17 de diciembre. El 18 será nombrado

presidente de la Xunta el doctor Fernández Albor, cuya sencillez se ha demostrado que conecta cada día

mejor con el pueblo gallego. Tanto, que ha conseguido derrotar a los socialistas en su propio feudo, La

Coruña. Fernández Albor, con sesenta y ocho años, difícilmente volverá a presentarse a la reelección en

1989.

 

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