Autor: Sentís, José A.. 
   El reparto de los antiguos votos de UCD recompuso el mapa político gallego  :   
 Tres partidos para dos grandes opciones en esa Comunidad. 
 ABC.    26/11/1986.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

El reparto de los antiguos votos de UCD recompuso el mapa político gallego

Tres partidos para dos grandes opciones en esa Comunidad

Madrid. J. A. Sentís

El reparto de los antiguos votos de Unión de Centro Democrático, cuya mínima derrota en Galicia a

manos de AP fue el comienzo de su final, ha recompuesto el mapa político gallego, con tres partidos

como probables beneficiarios de los antiguos sufragios centristas: Coalición Popular, que gana un mínimo

de ocho escaños; el PSOE, que logra seis y once para Coalición Gallega, en su primera presencia electoral

en la Comunidad.

La suma de estos escaños, que han supuesto el incremento neto de las tres fuerzas políticas significativas

tras las elecciones, es de veinticinco escaños. Los que UCD ponía en juego por incomparecencia eran

exactamente veinticuatro, en una relación más que coincidente. Por ello, sin hacer extrapolaciones

exageradas, se puede aventurar una relación entre ambos supuestos, ya que el propio voto centrista, como

la formación que lo recogía, era heterogéneo en su composición en el espectro amplio de centro derecha y

centro izquierda.

El mismo reparto sugiere que es en torno a estas dos grandes opciones donde se juega el futuro político de

Galicia (y tal vez de la propia sociedad española). Una «bipolarización» izquierda-derecha con el centro

como eje, pero que se ha traducido en tres ofertas políticas.

La lectura de Alfonso Guerra («el bipartidismo se ha confirmado en Galicia») parece así tan inexacta

como interesada para el PSOE, porque si no, el estratega socialista no !a haría. Unos resultados como los

del domingo revelan que hay tres partidos en liza, aunque sea difícil encontrar diferencias entre el modelo

de sociedad teórico de Coalición Popular y de Coalición Gallega.

La otra lectura, procedente de Coalición Popular, («el centro derecha se ha impuesto al PSOE y ha

demostrado que puede ganar las elecciones generales»), es cierta por las reglas de la aritmética, si

sumamos los votos de las dos coaliciones frente al improbable «pacto de progreso» que plantea el PSOE

hacia su izquierda, pero requiere determinados condicionantes políticos.

El primero de ellos es el de la unidad de estas fuerzas de centro derecha, ante lo que Miguel Roca, ahora

eufórico, se muestra refractario. Con las opciones políticas agrupadas en Coalición Popular, ese voto

centro derecha reformista no parece asegurado, y la mecánica electoral en España prima las ofertas

conjuntas y no las separadas aunque recorran la misma órbita.

El segundo es que la sociedad española discurra efectivamente por la adhesión a ese centro derecha, pues,

de acuerdo con los últimos resultados de elecciones generales, el PSOE tuvo la mayoría absoluta, y todo

relevo pasaría por la resta de parte de esos millones de votos. Es el margen de sufragios no ideológicos

que votaron la noción vaga del «cambio» y de la estabilidad, como rechazo a la incertidumbre ofrecida

por UCD.

El ejemplo gallego es ahora el punto de referencia, corno fue el País Vasco y Cataluña en sus respectivas

elecciones. Pero la capacidad de que este resultado esté distorsionado es muy grande a la vista de los

datos: el aparentemente triunfante reformismo no ha calado tanto en los electorados «progresistas» de La

Coruña y Pontevedra como en los reductos más conservadores de Lugo y Orense. En este último caso, la

relación entre los resultados de UCD bajo el patrocinio de Franqueira, y de Coalición Gallega con

idéntico padrino sugieren una evidente relación. La pregunta es, por tanto, si la influencia de Miguel Roca

ha variado en algo el resultado posible de este centro nacionalista, o si se ha traducido en Galicia el

mismo efecto que cosechan otros partidos nacionalistas en las comunidades «históricas».

La última lectura es que Coalición Popular resta terreno al PSOE, y que ha triunfado con holgura en

Galicia, como mantiene su ventaja en otras comunidades. La incógnita es saber si los seis meses próximos

son suficientes para dar el vuelco a la mayoría.

 

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