La absoluta indisolubilidad del matrimonio es una exigencia nacida de la voluntad positiva de Cristo     
 
 Ya.    13/02/1977.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

INFORMACIÓN RELIGIOSA

La absoluta indisolubilidad del matrimonio es ana exigencia nacida de la voluntad positiva de Cristo"

• «El matrimonio cristiano ha de configurarse con un mínimo de institución eclesial y un máximo de

mística»

• Urge construir una auténtica teología del noviazgo

• Proposiciones de la I Semana sobre Matrimonio Civil y Canónico

Se ha clausurado en Madrid la semana de estudio y orientación pastoral sobre matrimonio civil y

canónico que, organizada por la Archidiocesis de Madrid, se ha desarrollado entre los días 7 y 11 de

obrero. Ofrecemos aquí las conclusiones de los últimos días de trabajo. Del resto ya dimos información a

nuestros lectores.

El matrimonio como opción fundamental cristiana y eclesial

Para el cristiano el matrimonio no es una realidad simple, sino compleja; dicha complejidad puede

traducirse en que la pareja es para el creyente al. mismo tiempo una -realidad terrena y un misterio de

salvación.

Por lo que respecta a la realidad terrena del matrimonio, la opción cristiana no propone positivamente

ningún proyecto´ concreto de Institución intramundana; sin embargo, por su fuerza crítica y utópica, la fe

puede descalificar como inauténticos proyectos humanos de matrimonio.

Aunque la fe cristiana no tenga como propia y específica una forma concreta de entender y de vivir la

realidad terrena del matrimonio, la fe reorienta a la comunidad cristiana para discernir los valores

fundamentales de la institución matrimonial.

La específica aportación - de la opción cristiana en relación con el matrimonio se sitúa en el orden de la

cosroovisión o de la intencionalidad fundamental. Esta redimensión de la fe cristiana se expresa en

lenguaje teológico afirmando la sacramentalidad del matrimonio entre cristianos.

La dimensión cristiana del matrimonio ha de configurarse en la comunidad cristiana con un mínimo de

institución eclesial y un máximo de mística.

Aunque para el no creyente la realidad terrena del matrimonio tiene consistencia por ella misma, en" la

opción cristiana no puede haber separación, sino integración entre la realidad terrena y la ´dimensión de fe

en la manera de comprender y de vivir el matrimonio.

La opción prioritaria de la Iglesia debe ser en favor del matrimonio y la familia de "los pobres",

entendiendo esta pobreza en el sentido más amplio y abarcador de la palabra,como lo hizo antaño la

Iglesia, por ejemplo, haciendo posible el matrimonio de los esclavos.

Ante todo es necesario un buen planteamiento doctrinal de ambas cuestiones; edlo as! es posible un

discernimiento para la práctica y la superación de las ambigüedades existentes entre ambas cuestiones.

Ya desde las instancias de la ley natural se puede y debe decir que el matrimonio es indisoluble aunque no

absolutamente Indisoluble.

La absoluta Indisolubilidad del matrimonio es una exigencia ético-cristiana, nacida desde la voluntad

positiva de Cristo por el especial significado que cobra el matrimonio sacramento cuando es consumado.

151 posible y eventual ordenamiento del Estado sobre divorcio jurídico es problema de prudencia

política, basada en el bien común, que no siempre exige penalizar toaos -los males (el divorcio es

Ciertamente un mal).

Ia misión de los matrimonios cristianos es, ante todo, dar ejemplo y testimonio del matrimonio unido e

indisoluble en el amor; ante un posible referéndum o consulta sobre el divorcio jurídico, se encuentran en

.la misma condición jurídica que los demás ciudadanos.

Misión y morcr/idacf del "matrimonio cr/sfícfíto en ¡a Iglesia y en el momio de hoy

La moral cristiana no es sólo sometimiento a la norma, sino visión y aceptación de los valores internos á

la misma. Entendida de esta manera, la moral no es frustrante, sino verdadera realización de las personas

y del matrimonio mismo como tal. Tampoco es buen enfoque de la moral cristiana "hacer rebajas" en ella

para que la acepte el mundo actual.

La moral auténtica nos lleva hacia la verdadera liberación del sexo, asumiéndolo libremente *n nuestra

vocación humana y eclesial.

Hace falta una espiritualidad matrimonial superando las reticencias y dualismos anteriores, si los cuales

parecía antinómico el amor a Dios con el amor a otra persona, incluso en el matrimonio. La castidad

cristiana no es Tina represión del sexo. La liberación del sexo no consiste en dejarse llevar del instinto

como una manera superficial de divertirse.

La sexualidad, entendida cristianamente, puede y debe estar transida de mensaje, que se vive y se expresa

a través del cuerpo humano. Así la sexualidad se hace palabra reveladora; lo que pasa es que muchas

parejas no han sido preparadas para dialogar.

Tres dimensiones del sexo: vivirlo en el contexto interpersonal del matrimonio; estar atentos a su

significado; el amor es lo que da significado al placer; el sexo tiene una dimensión vertical d« infinitud.

El cristiano debe" armonizar ambas dimensiones: !a aceptación de la doctrina moral de la Iglesia y su

aplicación responsable a la conciencia de ambos, sobre todo, en situaciones de conflicto.

Pastoral del noviazgo y matrimonio

El derecho de la Iglesia debe estar siempre en función y al servicio de una auténtica pastoral. En este

sentido resulta inadecuada e inepta la actual rej-iilación canónica del período prematrimonial.

Es urgente construir una auténtica teología del noviazgo en la que puedan apoyarse con solidez y

equilibrio las exigencias sobre el comportamiento moral de la pareja.

En la admisión al matrimonio cristiano es necesario recuperar ´el sentido de corresponsabilidad de las

comunidades cristianas.

En los casos conflictuales que se refieren a la relación fe sacramento hay que buscar soluciones que

salven la dignidad de las personas y la dignidad del sacramento. En éste aspecto se impone una nueva

valoración de los matrimonios meramente civiles de aquellos católicos que han perdido la fe o no aceptan

el compromiso sacramental.

Es una tarea Ineludible en la actual misión evangelizadora de la Iglesia potenciar al máximo los grupos de

matrimonios cristianos y la formación permanente de responsables seglares y sería deseable una mayor

amplitud en cuanto a la celebración de eucaristías domésticas.

 

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