Autor: Dávila, Carlos. 
 Elecciones 82. Veinte mil personas llenaron el estadio insular de Las Palmas. 
 Lavilla adopta un tono más agresivo en su campaña electoral     
 
 ABC.    13/10/1982.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Veirite mil personas llenaron el estadio Insular de Las Palmas

Lavilla adopta un tono más agresivo en su campaña electoral

Pero las cosas no suceden por casualidad. En esta primera fase se endurecen las posturas y

cada uno aprovecha para golpear los flancos que deja libre el contrario. El lunes, en la jornada

de reflexión contragolpísta, no hubo noticia sobre la involución, pero los partidos afilaron su

agudeza para rentabilizar las debilidades de los demás. El «no, no, pero...» que esgrimió Fraga

contra el golpismo ha parecido corto para las concepciones de Lande-lino Lavilla, que ha

asegurado con extrema entereza, en tres mítines sucesivos en Canarias, que el golpismo no

tiene justificación ni explicación alguna. Una postura coherente, oportuna y valiente. Al tiempo,

el presidente de UCD, que ha sufrido en el País Vasco la amarga experiencia de tener que

defender una coalición que no es ni te resulta nada agradable, se ha separado muy

gráficamente de su derecha y de su izquierda en el larguísimo y agotador periplo canario. En

un día electoral hemos pasado cinco horas en el aire: cuatro mítines y cuatro islas. Como

récord, no está nada maJ.

Tampoco lo está que a estas alturas de campaña los partidos distancien sus posiciones; de ello

sale ganando el confuso elector de otras convocatorias. Quien no haya visto a Landelino Lavilla

hablar bajo el sopor de 37 caliginosos y húmedos grados, en mangas de camisa, con el sudor y

la congestión estallándole en la cara y entre fervores constantes, no puede entender la nueva

imagen de este líder de UCD, que ya admite que lo es y que pretende arañar, a base de

dejarse las cuerdas vocales en comparecencias abiertas, votos por la derecha y la izquierda,

los votos, en definitiva, que en el 77 y en el 79 fueron de UCD, y que este partido ha perdido en

el camino por el desfavor que le han hecho personajes tan atrabiliarios como ese Fernández

Ordóñez, que se ha quejado en Vitoria de la «penosa herencia económica conservadora». Si

es que, como todos ustedes recordarán, el señor Ordóñez se ha pasado los cuatro últi-ríios

años en algún país oriental, en una ausencia reflexiva que le permite ahora el beneficio de la

crítica.

A pesar de estas intervenciones esperpén-ticas, la campaña del 82 está siendo bastante más

seria que las anteriores. Aun así, menudean los festivales folclóricos de cantantes, artistas y

actores, que prestan su apoyo al partido de sus amores... o de sus dineros. Nuria Espert, con

un clavel en las manos, ha dicho en Tenerife que ella apuesta por el cambio. No hace falta

decir qué partido. le paga el viaje. Para los cursilísimos Sergio y Estíbaliz y la cubana Elsa

Baeza {que sustituye con evidente ventaja a Lauren «Castigo» Postigo), la excursión festivalera

corre a cuenta de UCD, que ayer Heno el estadio Insular de Las Palmas. Veinte mil personas

en total. Todos, pues, a cantar antes de emitir e> voto.

> Otros folclóricos como Sagaseta apenas aparecen por ningún lado, pero sí lo ha techo en

estas islas el terrorista Antonio Cubillo, líder del extinto MPAIAC, que pertenece a la coalición

Pueblo Canario Unido.

UCD en Canarias Race cantar a sus artistas contratados mientras rifa videos y auto

Lanzó severas críticas a los intentos golpistas móviles. Para dentro de unos días anuncian una

sorpresa. ¿Será Julio Iglesias? Señoras de corta, media y ancha edad: permanezcan atentas a

la pantalla.

En los entreactos, nuestras ciudades se llenan de los sones pegadizos de las canciones

electorales, canciones que, como los partidos, buscan desesperadamente mover el voto del

centro. A estas fechas continúa estable la abstención, ese fatal 35 por 100 de ciudadanos que

no tienen por ahora (a menor intención de llegarse hasta las urnas el día 28. Espero que

algunos de los muchos debates que se pretenden celebrar les saque de su postración. El

presidente de UCD, según declaración propia, «no entra en la subasta». Pujol y Felipe

González —ya lo saben—, sí. Es de esperar que si, por fin, el presidente de la Generalidad y el

líder socialista comparecen ante las cámaras, tengan a bien hacerlo ante los ojos de todos los

españoles, que confían en encontrar luz sobre punto tan delicado como las concepciones

autonómicas de uno y otro personaje. Felipe González, al final, está dispuesto a ir a televisión

contra todos.

Los próximos días comenzará una nueva etapa de estas elecciones: la fase de las

descalificaciones de la denuncia de la contradicción. Hasta ahora, la situación, a mi juicio, es

aproximadamente ésta, de izquierda a derecha: los comunistas luchan por conseguir

representación parlamentaria propia (15 diputados) en el próximo Congreso de los Diputados.

El empeño ahora mismo —al menos eso dicen los sondeos— parece imposible. Los socialistas

están haciendo la campaña del «quietismo», para no caer en flagrantes errores, y se limitan a

exponer un programa que es, según ellos —yo lo dudo—, el único que puede sacar a este país

de la crisis galopante. UCD ha sido conducida hasta ayer mismo por la mano impecable, pero

timorata, de Landelino Lavilla, pero el rumbo ha cambiado y ahora quiere recoger algunos de

los votos que le hurtaron sus escandalosas querellas domésticas. El CDS de Adolfo Suárez

aprovecha cualquier viaje para alumbrar pactos e intentar un objetivo hace días casi imposible:

recuperar credibilidad. Y Fraga, por tierra, mar y aire, se repite: «La mayoría natural soy yo» y

«yo soy el único que puede ganar a los socialistas». No hay más cera que la que arde. Esto, a

quince días de las elecciones. Una hora más en Canarias.

 

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