Autor: Domingo, Xavier. 
   La U.R.S.S. y el 28-O     
 
 Diario 16.    14/10/1982.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

La U.R.S.S. y el 28-O

Las próximas elecciones no son sólo una gran ocasión para escoger el rumbo político nacional, sino

también una opción estratégica internacional. La clave está en la promesa del PSOE de hacer un

referéndum para sacar a España de la OTAN.

El señor Felipe González ha dicho y repetido que si su partido gana las elecciones del 28-0, organizará un

referéndum para preguntar a los ciudadanos de la nación si quieren que España permanezca o se retire de

la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Esta promesa da a las elecciones del 23 de octubre y a la posible victoria socialista grave trascendencia

internacional y debiera ser uno de los más senos motivos de reflexión de los electores antes de depositar

el voto en la urna.

Muchos piensan que e! señor González está engañando a sus electores y que jamás llevará a cabo ese

referéndum. Al fin y al cabo, el correligionario griego del señor González, el señor Papandreu, también

prometió que sacaría a Grecia de la OTAN y luego no lo cumplió ni lo cumplirá jamás.

Carrillo

Pero el señor Carrillo ya amenaza con crear problemas al eventual futuro Gobierno del PSOE si éste no

monta la consulta en los seis meses que sigan a la llegada del señor González a la Moncloa. Es muy

posible también que el señor Carrillo se tranquilice a cambio de cualquier tipo de embrión de Frente

Popular, maniaca obsesión de la vieja momia staliniana, que hoy toma la forma de «pacto antiterrorista o

antigolpista» al que quiere sumar al «progresista» señor Suárez.

Entre tanto, el señor Carrillo olvida con inaudita celeridad su eurocomunismo y se hace de nuevo boca de

Moscú, que a su vez interpreta ¡a entrada de España en el Pacto Atlántico como una intolerable agresión

al Pacto de Varsovia.

Lo que, indiscutiblemente, indica que la entrada de España en la OTAN constituye un debilitamiento del

pacto de los comunistas y una dificultad más para los proyectos imperialistas de la U.R.S.S. en Europa.

De lo cual, me parece, nos congratulamos la mayoría de los españoles. La dictadura y el militarismo rusos

han sido perfectamente desenmascarados en España, sobre todo desde que hay democracia y,

precisamente, el desmoronamiento del PCE es un efecto directo, más del desprestigio de la U.R.S.S., que

de las propias y singulares piruetas del anciano señor Carrillo, uno de los más curiosos residuos del

pasado.

Si el señor González cumple la palabra dada a sus electores y organiza el referéndum, es posible que lo

gane porque el poder no suele perder ese tipo de plebiscitos bonapartistas, que, recordémoslo, sirvieron a

Napoleón III, a Franco y a Charles de Gau-lle para dar una suerte de permanente legitimidad a sus

autoritarismos. Para de Gaulle eran tan importantes, que cuando perdió uno de ellos, y el menos

importante, se fue.

Pero quiérase o no, y mírese por donde se mire, esa victoria del señor González sería una victoria del

señor Carrillo y, sobre todo, una victoria política y militar de la U.R.S.S., con lo cual los socialistas

habrían cumplido una vez más su papel histórico de tontos de la comedia. Tragedia, en este caso.

Las cuestiones de política internacional y en especial las referentes a las relaciones Este-Oeste están lejos

de constituir una preocupación importante para el electorado español, a pesar de que algunos de los

grandes problemas de la política interior de la nación estén muy interactivados por la política exterior,

como el terrorismo y el golpismo.

Pero hoy en día es inconcebible pensar a España fuera del contexto internacional, en el que la cuestión de

los pactos políticos y militares, el occidental y el oriental, domina la realidad.

La OTAN

Tanto para Washington como para Moscú, el interés supremo de las elecciones del 28-0 es esa promesa

socialista de referéndum sobre la OTAN, y quien tiene la esperanza de que la promesa se cumpla y ganen

los partidarios de la opción anti-OTAN no son los norteamericanos, sino los soviéticos. Esos tienen la

esperanza y también los medios de presión. Aun a costa de la involución hasta la caída de la democracia.

Mientras tanto, crece de día en día el peligro de conflicto militar en Europa y hay que estar muy ciego

para no comprender, en tal perspectiva, lo que acaba de pasar en el Mediterráneo oriental cuando el fuego

de la mecha está peligrosamente cerca del barril de pólvora en Polonia.

 

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