Autor: Pagés i Elies, Pere (VICTOR ALBA). 
   Carrillo o la plañidera sin memoria     
 
 Diario 16.    15/10/1982.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

VÍCTOR ALBA

Historiador y periodista

Canillo o la plañidera sin memoria

En esta campaña electoral, un candidato no juega a ganador, ni parece tener otra pretensión que la de

quejarse. Pero, según el autor, Carrillo no ha hecho, a lo largo de su dilatada historia, otra cosa que

intentar «triturar y destruir» al PSOE y otras fuerzas políticas.

Las campañas electorales son todas parecidas. Pero en ésta de ahora hay una novedad.

Los candidatos se presentan siempre seguros de su victoria. Sin- embargo, hay uno que, esta vez, hace el

papel de plañidera: Santiago Carrillo.

Con su gesto abacial y su voz de confesionario, no cesa de lamentarse de que los socialistas «quieren

mandamos a un rincón donde no se nos vea», «quieren destruirnos», «quieren deglutir, masticar y digerir

ai Partido Comunista».

Son frases de Carrillo, cosechadas en programas de televisión des de ellas y otra en una entrevista de

prensa.

Unos hablan de voto útil. Carrillo desea el voto de la lástima.

Cuenta, para inspirarla, con que los viejos no tienen memora y los jóvenes no saben historia del

movimiento obrero. Refrescar aquélla e informar de ésta será, pues, prestar un servicio al lector, para que

decida por su cuenta.

El enemigo principal

El movimiento comunista nació por una escisión en el movimiento socialista. Los bolcheviques fueron

«hermanos separados» de los soc¡aldemócratas rusos. Los partidos comunistas surgieron, después de la

revolución rusa, por escisiones en los partidos socialistas, (y en España, Portugal v Brasil, también en e!

movimiento anarcosindicalista). El PCE fue producto de la división del PSOE y de la CNT.

Desde que el segundo congreso de la Internacional Comunista aprobó las llamadas veintiuna condiciones

de Lenin, ios partidos comunistas se dedicaron a dividir a! movimiento socialista y el movimiento

sindical en todo ei mundo. En España fundaron una «Reconstructora de la CNT», que fracasó, y una

CGTU (Confederación General de! Trabajo Unitaria), oue finalmente se disolvió para que sus miembros

entraran en la UGT, con ánimo de conquistarla.

Hasta que en 1935 la Tercera Internacional lanzó la táctica del Frente Popular, los partidos comunistas

atacaron a fondo a los socialistas. En Alemania, votaron junto con ¡os nazis en e! referéndum contra el

Gobierno socialista de Prusia. En todas partes hablaban de «sociaifascismo», decían que los socialistas

eran «la antesala del fascismo»

Carrillo mismo, después de flirtear con ios trotskystas y con Largo Caballero, hizo un viaje a Moscú y al

volver de él se llevó a las Juventudes Socialistas, de las que era secretario general, al movimiento

comunista cuando las fusionó con las esqueléticas Juventudes Comunistas para formar la Juventud

Socialista Unificada.

Durante la guerra, la JSU sirvió a los comunistas. Apoyó a éstos cuando lanzaron su campaña contra el

jefe del Gobierno, el socialista Largo Caballero, y lo obligaron a dimitir. Colaboraron con la ÑKVD

soviética en la persecución contra los miembros del POUM, de la CNT y de la izquierda socialista. Y al

fina! de la guerra acusaron de «traidores» a los miembros de la Junta de Defensa, presidida por el

socialista Julián Besteiro.

La conquista de la oposición

En la primera etapa de la oposición al franquismo, la obrera, el PCE atacó a la Alianza Nacional de

Fuerzas Democráticas —de la que formaban parte los socialistas— hasta que, fracasada su política de

irvasiones y guerrillas, entró en era y luego entró en la CNS falangista (por orden expresa de Stalin).

Los comunistas, sin dejar de hablar de unidad, formaron siempre rancho aparte en la oposición al

franquismo. Incluso al final, constituyeron en París su Junta Democrática, con Calvo Serer, y Tierno

Galván, mientras que en España la oposición democrática se unia en la Plataforma Democrática.

En realidad, pues, quien ha tratado siempre de echar a un rincón, do deglutir, masticar y digerir a los

socialistas han sido los comunistas, en España como en el resto del mundo.

El hecho de que los socialistas se hayan dejado pillar tantas veces los dedos, se hayan olvidado de esta

historia (hasta el punto de que la Fundación Pablo Iglesias ha dado un premio a José Bergamín, constante

servidor del PCE en sus faenas más sucias), muestra que el PSOE debe esforzarse en aprender su propia

historia.

 

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