Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
 Escenas políticas. 
 El voto tonto     
 
 Diario 16.    17/10/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

DOMINGO l7-10-82

Escenas políticas

El voto tonto

Pues, sí, señores. No sólo hay un voto útil, un voto del miedo y un voto testimonial. No sólo hay un voto reincidente, un voto cambiante, un voto en conciencia, un voto en blanco, un voto nulo o un voto de castigo. Hay también un voto tonto.

Don Landelino Lavilla se ha ido a Jaén, donde no reside, para decir que el voto a AP es un voto tonto, que es la cosa más brava que de él he oído en estas elecciones. Hasta ahora y hasta aquí, el único que se había atrevido a hablar Je tontos es Rafael García Serrano, quien, como todo el mundo sabe, es un caso perdido de ciudadano democráticorresistente, y ha enriquecido el tesoro de la lengua castellana con una nueva expresión, "el tonto del voto", porque dice que "tonto el que vote", aunque él vaya a terminar votando.

Lo que decíamos ayer: hasta tos más ariscos acabarán tomándole ef gusto a la libertad de la democracia.

Esta de tos tontos es una materia apasionante, y yo estoy tocado de la manía de coleccionar tontos, como otros coleccionan vitolas, que tampoco sirven para nada. Tengo fichadas, ordenadas y catalogadas, y a medio explicar, hasta seiscientas veintisiete clases de tontos, todos ellos con sus denominaciones particulares y con sus apreciables diferencias. Contando la que añade ahora Rafael García Serrano, seiscientas veintiocho. Y aún espero acrecer la colección en ochenta o noventa más, porque el Señor no cesa de poner tontos en nuestro camino y nos hace mucha y abundante providencia de ellos. La de tos tontos no es una especié a extinguir, sino al contrario, que se renueva, crece, reproduce y multiplica como si fuese raza de corvejos. Y es que un tonto hace ciento.

Yo no creo que votar sea menester de tontos. Aun en ef caso de que el voto se convierta en un acto inútil, siempre será un acto bello, porque dará testimonio de fe o de esperanza. Y en último caso, de caridad. Los pue no votan pierden una ocasión de demostrar que saben lo que quieren, y que intentan ayudar a tos demás a que no se equivoquen, o a que no se equivoquen sotos, que son dos modos de fraternidad humana. Por eso he dado un respingo al leer to del "voto tonto" de don Landelino. No sé yo de qué manera se puede echar en la urna un "voto tonto".Ni siquiera cuando et que vota es tonto, porque en ese momento no se comporta como eso, sino como ciudadano racional y como sujeto consciente. Ni tampoco cuando el tonto es el votado, porque siempre será posible encontrar a un tonto mayor y más notable entre tos muchos candidatos. A todo hay quien gane, y en esto de la tontuna nunca puede usted estar seguro de que es e) primero.

Pero voy a admitir por juego -que entre bobos anda el juego- eso de que haya un "voto tonto". Y voy a intentar clasificarlo dentro de mi colección, que puede resultar divertido entretenimiento. A ver, don Landelino, ¿de qué dase sena ese "voto tonto"? Porque no es lo mismo que sea tuturuto, mentecato, mastuerzo, maxmordón, papirote, petahuevos, rascatripas, sacabuche, soplagaitas, zampabodigos, hazteallá, badulaque, cascaciruelas, media cuchara o bravo bonete. Insisto en que no se puede decir que sea tonto algún voto. Desde et que se dé a ía Liga Comunista Revolucionaria a Solidaridad Española, ningún voto será tonto. Otra cosa sí to será, pero tonto no, porque cada voto tiene su busilis y su porqué, su música, su intríngulis y su sustancia, y de ninguno se puede decir que sea sansirolé, chuchumeco y gurrumino. Pero en el caso de que haya, como dice don Landelino, un "voto tonto", tendríamos que ver a cuál de los partidos que se presentan a estas elecciones pudiera corresponder. Voy a intentar el estudio muy a la ligera de algunas posibilidades, por si eso ayudara a la investigación.

VOTO MAMACALLOS.-Es aquel que se aplica a lugar -ubre, pezón, manantial, caño o alcuza- de donde no es posible sacar materia, ni teche, ni aceite, ni vino ni agua, ni chicha ni limonada. Es lógico deducir que el que se aplique al callo poco va a mamar, como no sean "flatus vocis" y huecos trinos de cantamañanas. De donde no hay, nada se saca, y en ningún sitio queda menos que donde se tiró lo casi nada que había. Et voto mamacallos es como intentar el sorbo en uva tan pasa que no queden ni las binzas, o en teta tan pansida que ni el pellejo se encuentre. Désele vueltas al argumento, y cada uno que saque su consecuencia.

VOTO MAJAGRANZAS.-De nada vate el mortero sin un majadero. Cuando el mortero solo tiene granzas, ya puede majar el majadero, que no habrá modo de sacar sustancia. E! voto este podrá darle fuerzas al que maja, pero si no hay grano, a ver quién saca un chorro de pulpa. Como no sea que sirva para sigan majándonos a nosotros, que ya estamos desustanciados de puro majados y de puro molidos. El señor duque nos dejó en pu-rititas granzas, y ahora, a seguir majándonos. Tararí, que te vi.

VOTO TIRACANTOS.-Dice el refrán que no hay tonto que eche cantos a su tejado. O sea, que rio hay tonto que tan tonto sea como para tirar piedras a su tejado. Pero hasta los refranes marran cuando se intenta poner límites a la tontería, que es lugar infinito e inabarcable, ni con la razón ni con la fantasía.

Hay tontos que sí hacen eso, y tan bien hecho que han terminado por dejamos a todos, a ellos y a nosotros, bajo la intemperie, a tos cuatro vientos y, si Dios no lo remedia, en medio del puerto de arrebatacapas. El voto tiracantos es ése: el que luego se convierte en piedra sobre el propio tejado.

VOTO CORRELINDES.-El que corre la linde, que ni ara el predio de la izquierda ni mulle el de la derecha, aunque a veces se le resbale el pie hacia uno o hacia otro. Es voto ecléctico, que da la razón a todos porque ninguno la tiene, o viceversa, no de término medio, sino de medro sin terminar. El tonto sigue la linde; la linde acaba y et tonto sigue. Pues eso.

Y el que ya no puede seguir soy yo, porque aquí hay asunto para escribir un tratado, y ya estoy a punto de salirme de la página. No se preocupe don Landelino ni se preocupe ningún otro candidato por el riesgo de que tos españoles caigamos en la tentación del "voto tonto". Al que es tonto se te conoce pronto.

Engañarse una vez todavía no es tontería. Engañarse dos es descuido. Y engañarse tres, responda otra vez. Ademas, que para un pronto, te servirá un tonto; pero a pronto pasado, dale de lado.

No conviene llamar a nadie tonto, y más en un país donde el más tonto hace refranes. Hay otro tonto que no es ibérico, sino argentino. En Argentina llaman "otario" at que paga una mujer para que otro la disfrute y se le beneficie, trasladado a la política, el "voto otario" sería aquel que se le da a un partido para que éste le dé el Poder a los adversarios. Pero esto ya no es materia de refrán. Esto sería argumento de tango.-Jaime CAMPMANY.

 

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