Autor: Herrero y Rodríguez de Miñón, Miguel. 
 Tomas de posición. 
 Un error llamado PSOE     
 
 ABC.    17/10/1982.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Tomas de posición

Un error llamado PSOE

Por Miguel HERRERO DE MIÑÓN

El PSOE propone cambio, y cuando ha de precisar el objetivo del mismo señala la modernización de

España.

El socialismo ha sido durante cinco años coligado tácito de UCD, so capa de colaborar a la

gobernabilidad del Estado, y en consecuencia es coautor del desgobierno que ahora critica. Si alguien ha

impedido la modernización de nuestra economía, la liberalización de nuestra cultura, el esclarecimiento

de nuestra posición internacional ha sido el Gobierno y quien a tal política le ha inducido, forzado y, en

todo caso, apoyado.

De las opciones políticas que hoy se ofrecen al electorado solamente Alianza Popular está libre de

consensos en excesos autonómicos primero y «loapas» después, en presupuestos deficitarios, en

discriminaciones educativas y tantas cosas cuyo cambio ahora se pretende y con razón.

Pero, aparte la falta de legitimación del PSOE para propugnar el cambio de la situación que él mismo ha

contribuido a crear, la oferta socialista es todo menos concreta, moderna y solidaria.

No cabe duda que es difícil precisar una oferta que va desde las declaraciones revolucionarias del vigente

XXIX Congreso de 1981 hasta el sereno pantano verbal del señor González, pasando por el ci-

clostilado y no paginado programa electoral de rara difusión, resumen, a su vez, del no publicado pro-

grama de Gobierno y copia bastante fiel del programa socialista francés de 1981.

Trascendiendo, sin embargo, esta cascada de ambigüedades, no es modernidad lo que aporta e¡ socialismo

en economía, en cultura o en política internacional. El centro» de precios y salarios ya fracasó con

Diocleciano, la rigidez del mercado laboral es anterior a la revolución francesa y propia de los sistemas

políticos sociales nostálgicos del antiguo régimen. La estatización de la economía a través de sus sectores

punteros (energía, nuevas industrias, finanzas) será moderna en sus objetivos, pero desde antiguo de

probada ineficacia. No es moderna la guerra escolar que Europa trascendió hace muchos años con las

fórmulas que hoy propone AP, ni el monopolio público de la enseñanza que el PSOE propugna en sus

congresos y sus actuaciones, aunque el señor González la oculte en sus discursos. Ni es moderno, sino

arcaico y totalitario, el intento de politizar la cultura (verbigracia «e! cine que favorece el tránsito a!

socialismo») ni el monopolio de radiotelevisión. ¿Y qué decir de una política internacional cuyo modelo

es el neutralismo mediterráneo de Yugoslavia?

No, la oferta socialista no es modernizante y, por lo que puede apreciarse desde la experiencia francesa a

la del Ayuntamiento de Madrid, tampoco es eficaz.

Pero, además, es marcadamente insolidaria, porque su programa ciclostilado (yo nunca me cansaré de

recomendar su lectura) no ofrece et consenso social en torno a un gran objetivo nacional, sino la coacción

de la sociedad por el partido socialista. Baste pensar en su propuesta de control sindica!, do la Seguridad

Social, de las grandes empresas y la participación sindical en toda empresa y en toda escuela. No se trata

de la participación de todos tos trabajadores, sino del control ejercido por las centrales sindicales más

representativas, entiéndase UGT y CC OO, tan minoritarias y endebles, por cierto, que el PSOE propone

su mantenimiento a cargo de fondos públicos como, de acuerdo con UCD, se hizo ya por valor de 800

millones de pesetas en tos últimos Presupuestos Generales del Estado.

Del principio totalitario, pero al menos solidario, que reza: «Toda la sociedad para el Poder público», el

PSOE ha pasado al principio, no menos totalitario y absolutamente insolidario, de «toda la sociedad para

el partido socialista».

El presente español es malo y su continuidad (¿UCD/UCD más PSOE/PSOE más UCD?), temible.

Necesitamos, sin duda, un cambio, pero el que ofrece el PSOE es un error susceptible de convertirse en

horror. No conduce a la modernidad, sino al arcaísmo, no lleva a que España funcione, sino a la

comprobada ineficacia. España necesita soluciones. Léanlas en el programa de Alianza Popular.

 

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