Autor: Dávila de Arizcun, José Luis (DÁVILA) (PEPE LUIS). 
 Elecciones 82. El presidente de AP vapulea al PSOE y deja de lado a UCD. 
 Fraga, más volacado hacia de derecha, enfervoriza a sus seguidores en Valladolid     
 
 ABC.    17/10/1982.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El presidente de AP vapulea al PSOE y deja de lado a UCD

Fraga, más volcado hacia la derecha, enfervoriza a sus seguidores en Valladolid

LEÓN (Carlos Dávila, enviado especial). Esto se anima. Los ecologistas del PSOE vallisoletano

—los socialistas andan a la caza y captura del «voto verde»— divierten hoy al público en

general con un cartel verdaderamente atractivo: La Albóndiga Parlante y La Charanga del

Patata, dos conjuntos al parecer actuales que, sin duda, harán las delicias del personal. Y es

que cada uno busca apoyos como puede. En Valladolid, Peces-Barba, que sólo viene los fines

de semana, se mueve institucionalmente como si ya estuviera encaramado en la presidencia

del Congreso de los Diputados.

En esta ciudad, sin embargo, no se ven carteles de los partidos democráticos, entre otras

cosas porque los socios de Blas Pinar se ocupan de pegar a su líder encima de las efigies de

Fraga, Felipe González y Landelino Lavilla. ¡Gástese usted dinero para esto! También se ve

algún que otro «graffiti» a favor del candidato Tejero; piden para él la libertad y para todos los

demás nos solicitan la cárcel, papeles cambiados que no resultan nada agradables.

Fraga ha comenzado en la meseta su última fase electoral. Se le nota ciertamente cansado,

una pizca afónico, pero exuberante. Piensa que el triunfo está aún más cerca. En Valladolid ha

estado como el pez en el agua: claro está que el ambiente festivo no era para menos. Un

pabellón deportivo lleno —dicen que 7.000 personas— de un público enfervorizado, que ha

aplaudido cada frase, cada gesto del líder. Aseguran también los que le han seguido por el

largo periplo de la campaña que el discurso vallisoletano de Fraga ha estado más volcado

hacia la derecha que en otras ocasiones, y es que el líder de AP tiene en esta ocasión

perfectamente definido su «marketing» electoral. A cada provincia, su espíritu.

CANDIDATOS VETERANOS. Aun así, el cartel que presenta en esta ciudad, aterida por un frío

prematuro, no es demasiado atractivo. Los candidatos son demasiado veteranos y sus

mensajes suenan a antiguo. Pero da lo mismo porque las gentes votarán simplemente a Fraga.

A nadie más: que nadie se crea líder provincial. El viernes, en Zamora, Fraga y Felipe

González fueron de mítines: tanto que apenas estaban separados cien metros. Las gentes

salían de un acto y entraban en otro, en un ejercicio de curiosidad verdaderamente rentable.

Fraga ha aprovechado la proximidad para sacar una conclusión política: la bipolarización sí es

posible en España. La prueba más evidente es el ejemplo de Zamora, donde ya sólo existen

dos partidos.

RECORRIDO DEL LÍDER DEL PSOE. En esta última etapa del recocido electoral, Felipe

González va a tener que soportar la más dura acometida política que se recuerda. Desde los

periódicos oficiales, que el Gobierno no se ha atrevido a privatizar y algún día tendrá que

explicar por qué, se lanzan mensajes que se dirigen directamente contra la credibilidad

socialista. No sé si esto es legítimo, pero lo cierto es que se está haciendo. Y como además las

encuestas —dígase lo que se diga, y se dice mucho— continúan favoreciendo al PSOE, el

candidato a la Moncloa bastante hará en los próximos días con esquivar todos los dardos que

se le envían con mayor o menor intención aviesa. El último sondeo que he podido conocer

niega, sin embargo, al PSOE la mayoría absoluta, mientras ofrece a Alianza Popular más de

cien escaños. Un consejero próximo a Fraga me ha dicho muy significativamente: «Con esa

cantidad ya contábamos antes de comenzar la campaña.» Será así, sí ellos lo dicen.

También Fraga va a tener que soportar embates de todo tipo. Ya ha aguantado, mal que bien,

las arremetidas que le llegaron tras su intervención en la Diputación Permanente en el

Congreso de los Diputados. Ha aguantado pero no ha modificado su criterio: hoy, consciente

de que el público demandaba una intervención así, ha pedido que cesen los ataques contra

«todo lo que lleva uniforme», una referencia que ha sido, quizá, la más aplaudida por el público.

JUEGO SUCIO. Ha aparecido también el llamado juego sucio: se temía, pero hasta ahora no

habían existido maniobras de tal tipo. El más perjudicado parece ser el PSOE, que ha visto

inundados con su anagrama todos los colegios castellanos, colegios que han recibido un

mensaje envenenado, algo más o menos así: «Si nosotros ganamos, nos quedamos con el

colegio.» No se andan por las ramas los intoxicadores.

 

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