Las líneas directivas de la Iglesia en materia de educación, recogidas en un Libro Blanco     
 
 ABC.    04/03/1969.  Página: 27-28. Páginas: 2. Párrafos: 43. 

A B C. MARTES 4 DE MARZO DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PÁG. 27.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

LAS LINEAS DIRECTIVAS DE LA IGLESIA EN MATERIA DE EDUCACIÓN, RECOGIDAS EN

UN «LIBRO BLANCO»

— El objetivo de [a educación cristiana es la realización total de la persona humana centrada en Cristo.

— La iglesia está dispuesta a buscar fórmulas educativas nuevas, tanto en la escuela primaria como en la

Universidad.

— Reconoce su deuda de gratitud a los maestros, verdaderos apóstoles de la fe.

— Debe respetarse íntegramente y en la práctica la libertad religiosa de los padres en la educación de sus

hijos.

— Los cristianos deben luchar por la democratización de la enseñanza y la promoción cultural de

campesinos y obreros.

— Habrá que superar muchos prejuicios en fo referente o la promoción cultural de la mujer.

— La misión de la iglesia no se reduce a atender los centros docentes dependientes de instituciones

eclesiásticas.

— Es de elogiar la presencia de educadores seglares en las instituciones escolares de los religiosos.

Madrid. (De nuestra Redacción.) "Es el resumen de tres años de trabajo, pero es, sobre todo, una puerta

abierta hacia el futuro." Así podría definirse ei que ha dado en llamarse "Obro Blanco" de la Iglesia sobre

la enseñanza, que fue presentado ayer oficialmente a los periodistas. Es un bello volumen de 120 páginas,

en el que, mas que trazarse planes y ofrecerse cifras, se dibuja un nuevo espíritu, el bendito nuevo espíritu

(me está siendo canalizado por la Comisión Episcopal de Enseñanza.

Entrar en sus páginas es casi como asistir a un milagro, porque, sin estridencias sin querer resultar para

nada revolucionario, acaba siéndolo con referencia al tradicional modo de enfocar la enseñanza religiosa.

Comparar el enfoque de este volumen «on los libros que sobre este tema solían escribirse, es percibir

visiblemente el paso del Concilio.

Así definía ayer don José Manuel Estepa, delegado general de la Comisión Episcopal, las características

d« esta nueva orientación:

´•—No es una obra polémica de reclamación de derechos de la Iglesia.

—No es una defensa d« las instituciones escolares religiosas.

—No es una réplica o un complemento del "Libro Blanco" oficial, que ni se conocía al elaborar el de la

Iglesia.

—Es una visión del tema de la educación centrado en el hombre, en el educando y el educador.

—Es un esfuerzo por plantear una "desescolarizaeión" en la educación de la Iglesia, mucho más amplia

que la de la escuela.

—Es un descubrir que la Iglesia tiene Intereses fuera de sus fronteras, en todo lagar donde se educa al

hombre y no solo en los centros «rae son de su propiedad.

—Es tm afán de acentuar la educación de los mas abandonados: pobres, campesinos, obreros,

subnormales y de insistir en los derechos de la mujer a la educación.

Toda esta serie de características quedan reflejadas en las páginas de esta importante obra, cuyas ideas

principales resumimos a continuación:

I LA EDUCACIÓN ANTE UNA SITUACIÓN NUEVA

1. El Episcopado Español, al concluir el Concilio Vaticano II, se dirigía, al pueblo español (8 de

diciembre de 1965 en estos términos´. "Hemos de confesar que nos "hemos adormecido a veces en la

confianza de nuestra unidad católica, amparada por las leyes y por tradiciones seculares. Los tiempos

cambian. Es necesario vigorizar nuestra vida religiosa dentro del espíritu renovador del Concilio..."

Fieles a este espíritu renovador, los Obispos pretenden, en el presente documento pastoral sobre la

educación, ofrecer criterio» y orientaciones para promover una presencia y una acción de te Iglesia y de

los católicos españoles más adaptada a Jas nuevas necesidades.

2. Es un hecho que la situación de la sociedad española, en el aspecto escolar y educativo, es

actualmente diferente de la situación que podía apreciarse hace pocos lustros. Esta evolución afecta

hondamente a la vida humana y religiosa de nuestro país.

3. También la Iglesia española evoluciona bajo el impulso renovador del Concilio: la libertad religiosa,

la conciencia del papel del seglar en la Iglesia, la difusión de una cultura teológica renovada la mayor

sensibilidad social, la nueva mentalidad ´ pastoral de sacerdotes y religiosos, etc.

Ante estos hechos es preciso que nos preguntemos: ¿Cómo educar a las nuevas generaciones? ¿Es

suficiente el trabajo que se viene realizando? ¿Formamos cristianos para el mundo nuevo que ahora

surge?

II. LOS OBJETIVOS FUNDAMENTALES DE LA EDUCACIÓN

4. Objetivo de la educación en general es la formación de la persona humana. No. se trata de hacer al

hombre capaz de producir más o de consumir más. Se trata, sobre todo, de ayudarle a ser más hombre,

más persona. Si queremos un mundo más humano, es necesaria una educación orientada a la formación

de hombres conscientes, responsables, libres, capaces de dialogar, dispuestos a construir la convivencia

humana sobre la base del respeto mutuo.

5. La educación cristiana tiene de lograr que todos los valores humanos de la persona alcancen sn

plenitud en Jesucristo. Y se propone formar hombres capaces de asumir plenamente el compromiso de

servir a las demás hombres, como corresponde a un auténtico discípulo de Jesucristo.

La Religión no es una asignatura más. Es un mensaje de salvación. La educación de la fe tiende a

convertir a los oyentes de la palabra de Dios en seguidores de Jesucristo.

III. QUIENES DEBEN TOMAR A SU CARGO LA EDUCACIÓN

6. En primer lagar, los esposos cristianos. En el hogar reciben los hijos la primera experiencia de Iglesia

y de comunidad humana. En sus padres deben hallar el testimonio de una vida de fe y el anuncio de

la palabra de Dios.

7. Corresponde también un papel importante a la comunidad cristiana escolar. Hoy la Iglesia no puede

disponer, de hecho, de otros instrumentos tan eficaces para anunciar explícitamente el mensaje de

salvación a niños, adolescentes y jóvenes, como la presencia de educadores cristianos en el ámbito

docente.

8. El Episcopado comparte la preocupación de muchos educadores de adolescentes y jóvenes por la

necesidad de una renovación de la enseñanza religiosa en las instituciones escolares de nivel medio.

Es mucho lo que en este campo queda por hacer y urgente el trabajo a realizar.

ABC. MARTES 4 DE MARZO DE 1969. EDICíON DE LA MAÑANA. PAG. 28.

9. Para 1a formación religiosa de los Universitarios católicos es necesario buscar fórmulas nuevas, más

adaptada» a Ja actual situación. La calidad de la enseñanza religiosa universitaria se ha visto

perjudicada muchas veces por evidentes deficiencias de planteamiento temático y de orientación

pedagógica.

10. En todos tos niveles de la enseñanza se ha de tener e«. cuenta, que no basta una enseñanza o

instrucción religiosa, para dar una. formación cristiana, sino cae es preciso crear otros cauces a.

través de ios cuales los niños, los adolescentes y jóvenes puedan comprometerse en actividades de

carácter cultural y social.

11. Cada día se siente de modo más agudo la necesidad de una mayor participación de los seglares en la

educación de la fe no sólo en el ambiente familiar, sino también en los centros de Enseñanza

Primaria, Media y Superior, en los centros de catequesis o de reuniones especiales.

12. Es de justicia reconocer I» deuda íe gratitud que la Iglesia españóla tiene con los maestros y maestras

que realizan su labor catequetica en el seno de la escuela primaria, en la que llevan a cabo una obra

de verdadera evangelización al gttr que de promoción humana. Es elemental deber el reclamar para

los maestros, tanto de ?.i escuela estatal como de la no estatal, una más justa retribución económica y

un» más alta estimación social.

13. Entre ios educadores cristianos corresponde especial responsabilidad a los sacerdotes y religiosos,

especialmente o fos >Rte se dedican a la enseñanza. de la fe. Están obligados a alcanzar para ello lo

competencia pedagógica necesaria, y a difundir el mensaje evangélico antes con las obras que con las

palabras.

III. PROBLEMAS EN LA ACCIÓN EDUCATIVA DE LA IGLESIA

14. Sobre la libertad religiosa en el ambiente escolar, el maestro cristiano deberá ser el más interesado en

respetar la libertad de conciencia de sus alumnos. El Estado debe garantizar ese respeto.

15. La familia tiene derecho a organizar libremente su vida religiosa y la educación religiosa de sus hijos,

En fe medida de lo posible, ningún cristiano en edad escolar, de cualquier confesión, religiosa,, debe

quedar privado de una educación religiosa de acuerdo con su fe en «I ambiente escolar.

16. En cuanto a la obligatoriedad Se la enseñanza religiosa, no se puede aplicar el mismo criterio para,

las alumnos de Enseñanza Primaria que para los alumnos de Enseñanza Media y Superior. Cuando

los alumnos son psicológicamente adultos debe ser tenido en cuenta su derecho a una responsabilidad

más directa e inmediata sobre la propia vida religiosa.

17. La obligatoriedad de la enseñanza de ]a fe en los centros escolares no dimana radicalmente de una

decisión del Estado mismo, sino de Ja aceptación antecedente por parte del ciudadano de su

condición de católico y de la exigencia que la Iglesia impone lógicamente a sus miembros de instruirse y

educarse en la fe. El Estado no puede dirigir la actividad religiosa, mandar o prohibir actos que por su

naturaleza son religiosos o directamente relacionados con lo religioso.

18. Ótros problemas que deben preocupar de modo especial a todos, los cristianos y hombres de buena

voluntad en materia de educación son los de la democratización y difusión de 1a enseñanza. Hay que

esforzarse por lograr que tengan acceso » los estudios superiores todos los que tengan capacidad para ello.

19. Particular atención merece la promoción cultural de los obreros y campesinos. Se les debe ofrecer la

oportunidad de que ellos participen activamente en «a propia elevación. Esta promoción no debe ser

meramente individual ni destruir el valor de la solidaridad cristiana del mundo obrero.

20. Es necesario atender también a la promoción cultural de la mujer. Será preciso superar muchos

prejuicios, esforzarse por conseguir que la sociedad ofrezca, en verdad, igualdad de oportunidades a.

la mujer y al varón para los puestos de trabajo, según la vocación de cada uno.

21. Consecuencia de la aplicación del principio de la igualdad de oportunidades es la atención que se

debe a los menos dotados intelectualmente, a los deficientes físicos, a los inadaptados sociales, a

los subnormales.

22. Un aspecto especial de la igualdad de oportunidades en materia de enseñanza es el derecho de los

padres a elegir los educadores de sus hijos. Si se quiere salvar la libertad de elección de lo» padres,

respecto » los educadores de sus lujos, es preciso que todos los centros, estatales y no estatales,

ofrezcan sus servicios en similares condiciones económicas para todas las familias. No sería un

verdadero beneficio para ia sociedad gue los padres no tuvieran otra opción práctica en materia de

educación o.ae ia fíe acudir a centros y educadores dependientes del Estado. Ahora bien, en la

práctica, si el Estado no financia, de modo sustancial, la enseñanza no estatal, ésta desaparecerá

como servicio a la sociedad, o quedará reducida inevitablemente a ios hijos de las familias

acomodadas, la, estatifícación de la enseñanza no es ni la única ni la mejor manera de socializarla,

ni el único camina eficaz para aumentar e] número de puestos escolares.

23. La misión de la Iglesia en el terreno de la enseñanza no se reduce & tos centros docentes

dependientes de instituciones eclesiásticas. La misión de la Iglesia es más amplia. Allí donde haya

personas dispuestas a escuchar el anuncio del mensaje de salvación, o por lo menos no apuesta a que

les sea anunciado este mensaje, allí tiene la Iglesia una, misión que cumplir.

24, La expresión centro docente de la Iglesia se refiere a aquellos centros que, en cuanto a profesorado,

dirección, régimen interno, orientación pedagógica, etc., dependen de personas elegidas libremente por

los obispos, o por instituciones dependientes de la autoridad eclesiástica.

Los educadores cristianos hoy, sea cual fuere el centro de enseñanza donde trabajan, deben preguntarse :

¿ formamos personalidades adultas en el orden humano, cultural y cristiano?

25. En los colegios de 1» Iglesia se deben acometer decididamente reformas fundamentales «ue ofrezcan

al pueblo cristiano un testimonio claro dg auténtico servicio a la comunidad. Es preciso prestar atención

preferente a Jos sectores económicamente débiles o menos atendidos, e integrar la acción educativa en los

planes oficiales de desarrollo cultural.

26. Son de alabar las iniciativas de algunos religiosos que han puesto su competencia profesional al

servicio de la educación en centros oficiales, o en instituciones estatales, pera no propiedad de la

propia, congregación.

27. Es necesario a su vez procurar BJUS. mayor presencia de educadores seglares en las instituciones

escolares de los religiosos, una mayor participación de los mismos en la actividad educativa fiel

centro escolar, incluso en lo que se refiere a la educación directamente religiosa. Los colegios de los

religiosos deben estar integrados en la pastoral de conjunto diocesana respetadas todas las

autonomías que deben ser respetadas.

28. En el orden educativo ocupa hoy un lugar muy destacado el conjunto de los medios de comunicación

social. Todos los valores humanos que están en juego en el uso. de estos medios interesan en gran

medida a) todo el pueblo de Dios. Es preciso ayudar a j los padres y a los educadores para que

inicien a los hijos en este nuevo lenguaje da´ la imagen y el sonido.

29. La sociedad entera debe tomar conciencia de la complejidad e importancia de los problemas

educativos. Toda la comunidad cristiana debe sentirse responsable de las tareas educativas. Podríamos

glosar para nuestra patria la advertencia del Concilio Vaticano II. Se puede pensar, con toda razón, que

el porvenir de la sociedad española está en manos de «Bienes sepan dar a las generaciones venideras

razones para vivir y razones para esperar >"Gaudium et Spes", n. 31).

 

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