La Universidad     
 
 Informaciones.    26/01/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

LA UNIVERSIDAD

SERIA ingenuo pensar que no existe agitación política —de diversos signos— en la universidad. De

siempre, los extremismos se han movido como pez en el agua dentro de una comunidad tan sensible

como ;´4a; universitaria. Á cuenta de los últimos incidentes estudiantiles en Madrid y otros´ distritos

universitarios, se ha insistido mucho en esta ingerencia de grupos políticos en problemas académicos.

Pero el que los extremistas —desde la derecha hasta la izquierda, pasando por los simples

alborotadores— hayan intentado llevar a su molino el agua, un malestar estudiantil o profesional no

justifica la politización, «al revés» de lo que está sucediendo en la Universidad.

Quisiéramos primero resaltar que la politización universitaría, en su más .noble sentido, no es rechazable.

Un universitario y político como don Fabián Estapé —actual subcomisario del Plan—, ya dijo, siendo

rector "de la Universidad de Barcelona, que un universitario apolítico era un idiota. En su día, esta

afirmación, totalmente: lógica, causó algún estupor. Pero el señor Estapé sólo quería expresar con aquella

frase que es un contrasentido estar «aprendiendo a razonar» y, al tiempo, negarse al más general de los

razonamientos: el político.

Lo que ocurre es que en momentos de inquietud o anormalidad universitaria el país se altera y quisiera

trasponer el colegio a la Universidad con un «slogan» falsamente coherente: «Los estudiantes, a

estudiar.» .Ciertamente que no era esta la consigna del viejo S. E. U. Aquel Sindicato buscó la

politización estudiantil en un momento histórico irrepetible y superado, pero tenía razón uei una cosa: en

que los universitarios tenían que estudiar,;junto a las materias objeto de examen, toda la problemática de

la Universidad y del mundo profesional en el que se iniciaban. Estudio —por supuesto— en colaboración

con las autoridades académicas y corporaciones profesionales.

Todo esto debe tenerse en cuenta porque hay dos formas de enfocar erróneamente el actual malestar

universitario. La primera, creer que en las alteraciones académicas nada : ha tenido que ver el activismo

de los extremistas; la segunda, estimar que ese activismo es la causa primera de la crisis surgida en una

Facultad en un distrito universitario. Caer en este segundo error es, precisamente, politizar «sensu

contrario» el problema dé la Universidad. Y .ni una ni otra politización conviene a ese «ayuntamiento de

maestros y discípulos», del que escribiera Alfonso X al definir a la Universidad.

Quien haya seguido de cerca los verdaderos «sucesos» (te la Facultad de Medicina y Hospital Clínico de

Madrid (Universidad Complutense) convendrá con nosotros en que lo sustancial ha sido un enfoque

global dado por estudiantes y profesionales ai problema sanitario´ español; desde la enseñanza de la

Medicina á la organización hospitalaria.Y ese enfoque; no ha sido en ningún momento dé banderías,

aunque otros «políticos» lo hayan aprovechado para manifestarse en las calles y a pedradas.

Nada preocupante hubiera ocurrido de no ser por un fallo de base: la representación estudiantil.

Al empezar el curso no se lograron unas elecciones-aceptables para la mayoría, ya la hora de los

problemas, el Rectorado ó e1 Decanato de Medicina no han tenido una representación estudiantil legal

con la que dialogar. El planteamiento de un plan de estudios de Medicina,: tan ambicioso en su espíritu

como corto; en su financiación, fue finalmente la espoleta dé la crisis médica.

Dfe: áhi sé saltó a la solidaridad de: los médicos con loa estudiantes y al traslado del problema desde las

aulas a las salas de los hospitales; desde «1 «plan nuevo" a las cien mil camas que le faltan a nuestra

Sanidad; desde la remuneración del curso rotatorio, al paro y subempleo de unos profesionales,

paradójicamente escasos.

Ahora, después de una visita de los estudiantes al ministro dé Educación él Rectorado de la Complutense

ha devuelto su;:matricula a lds estudiantes sancionados. ES un» medida acertada, que permitirá la

reanudación de. ¡as clases, interrumpidas en Medicina desde noviembre. Se abre al tiempo, de esta

manera un compás de diálogo, en el que los estamentos docente, discente y profesional pueden y deben

encontrar un punto de acuerdo.

Pero al tiempo que repróbamós la politización pequeña e interesada de estos problemas y su ventilación

en las esquinas; queremos escapar al error´ de apreciáción dé suponer que todo ha sido exclusivamente

cosa de la «rebeldía estudiantil» y que, restablecida la disciplina académica; ya no hay problema ni crisis.

La Sanidad española sigue necesitando una urgente y drástica puesta al día, desde las Facultades hasta su

ubicación administrativa. Es un anacronismo qué tengamos a la Sanidad desparramada por ua sin fin de

departamentos. Y no es justo ni lógico, que, implícitamente, se disuelva el paro médico con el «numerus

clausus —segun la O. M. S., necesitamos más; médicos por habitante— o con el paro encubierto de

muchos cursos rotatorios.

.Pedimos, serenidad y flexibilidad a todos Jos que deben ahora estudiar las deficiencias de la Sanidad del

país. Recordemos todos que si hay algún indicativo por el que pueda apreciarse sin error el grado de

desarrollo dé una sociedad, es el que ofrece el capítulo sanitario.

 

< Volver