Autor: Aradillas, Antonio. 
   Proyecto de ley de Divorcio     
 
 Pueblo.    21/01/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 37. 

ESPECIAL Pueblo semanal

PROVECTO

O En respuesta a la necesidad y al clamor popular de regular ciertas situaciones de conflictividad

conyugal

£ Sonó ya ia hora de hacer llegar al B. O. E, la realidad de la vida española en esta materia: en el choque

matrimonial no hay que buscar culpables, sino soluciones

Por diversas razones, e! divorcio será pronto realidad en España. Existen indicios fehacientes que lo

auguran ya, contando, claro está, con que la ilógica que ha caracterizado tan contradictoriamente la vida

del pueblo español en estos últimos años vaya cediendo su terreno a la lógica, lo razonable, lo europeo,

lo democrático y hasta lo religioso considerado en la sacralidad del respeto a la libertad de cerda persona

en función de sus convencimientos y sin perjuicio para nadie.

Y, ante I» irreverstbilidad del divorcio, la iglesia jerárquica española puede adoptar una actitud similar a

la que adoptó su jerarquía en Italia, en ocasión similar, potenciando al máximo la indisolubilidad,

entrando en el juego político-religioso del «referéndum»,con lo que se desprestigió indebidamente

y con lo que, sobre todo, contribuyó o id escisión de la comunidad cívica y religiosa.

EN España, su jerarquía eclesiástica podrá imitar los procedimientos de la canadiense, que, ante la

inevitable ley ´ del divorcio, potenció al máximo la eficacia del adoctrinamiento catecumenal de las

parejas, en función de la indisolubilidad del matrimonio-sacramento y además procuró influir en la futura

ley de divorcio para que resultara lo más justa y adecuada posible. Algo parecido hizo más recientemente

la jerarquía portuguesa.

ATENCIÓN- ESPECIAL

Con la sola intención de proporcionar datos y elementos de juicio para idear una posible ley de divorcio

civil en España, que se ajuste con realismo, respeto y ponderación a la realidad actual española, nos

hemos decidido a plantear aquí este tema, con la aportación valiosa de don Luis Zarratuqui Villalba,

abogado en ejercicio desde 1927, académico correspondiente y ponente en los coloquios matrimoniales

del Círculo de Estudios Jurídicos. Su autoridad y experiencia avalan cualquier proyecto de ley de divorcio

que pudiera ofrecernos.

—¿Considera que la actual crisis matrimonial constituye en nuestro país un fenómeno social digno de

atención especial y urgente por parte de los poderes públicos?

—La crisis´ matrimonial en España constituye un problema que debe merecer especial cuidado y atención

d« los poderes públicos. Su consecuencia, que ya se sufre, es el derrumbamiento y destrucción total de la

familia, y con ella el equilibrio de la sociedad y de los más básicos fundamentos del orden jurídico y

social. Pretender desentenderse del problema es seguir la táctica del avestruz, como intentar negarlo es

dar la espalda a la realidad. —¿Cree que son eficaces para resolver tales conflictos familiares las¡

soluciones Regales actualmente en vigor?

—Las soluciones legales que rigen en la actualidad son, fundamentalmente, !a separación legal o la

nulidad del matrimonio. La primera cansa los mismos estragos y genera los mismos ma1es —destrucción

de la familia, efecto sobre los hijos...— que el divorcio vincular y, sin embargo, DO resuelve el problema,

sino que lo agrava. Extendidas las separaciones hasta el límite de constituir un hecho habitual como

ocurre hoy en día, dejar a la socio -dad en situación decidida-mente ilegal es fomentar, desde la altura del

poder, la inmoralidad pública y privada. No es aconsejable convertir el país en una sociedad de

marginados de la ley. Las nulidades son un remedio f arisaico al divorcio vincular, pero insincero y

absurdo.

—¿Cree que la insuficiencia de los dispositivos legales en España se subsanaría con una ley de divorcio?

—Pienso formalmente que una ley de divorcio normal resolvería muchos problemas, por lo menos daría

lugar a la legalización y normalización de situaciones. Claro está que no debe esperarse de la ley de

divorcio que corrija las crisis matrimoniales, cuya etiología es bien distinta y hay que buscarla en el

cambio de las costumbres, la emancipación de la mujer y quizá en las consecuencias de las últimas

guerras que han producido un estado patológico de impaciencia, intransigencia y ´hedonismo. Pero la

existencia de una ley de divorcio significaría un enfrentamiento franco j leal con la situación conflictiva y

resolvería la readaptación de los inmersos en la crisis a una vida normal.

—¿Qué características especiales configurarían tal ley?

—Creo que tenemos en España un modelo perfecto, debido a un ilustre jurisconsulto, el notario Diez

Pastor, que es la ley de 1.932, que fue derogada con efecto retroactivo, en un acto incomprensible de

sectarismo, al que se puso como broche brillante un preámbulo, del que, para escribirlo, el legislador tuvo

que mojar la pluma en el tintero de Torquemada...

UN PROYECTO

Y don Luis Zarraluqui redacta un proyecto de ley de divorcio, «partiendo—son sus palabras—, con

respeto y adhesión, de la magnífica ley de 1932, para adaptarla, en lo indispensable al transcurso de

medio siglo y a las experiencias logradas en ese tiempo y a las derivadas del cambio de costumbres, am-

bientes y personas.»

Proyecta la ley en dos partes sustanciales: la sustantiva y la procesal, es decir, la definidora de hechos y la

organizadora de la forma "de obtener éstos. El título 1 lo dedica al divorcio, sus clases, sus causas y sus

efectos y el título II al procedimiento de divorcio por mutuo disenso, o por justa causa, al de separación, a

las medidas provisionales, recursos y disposiciones transitorias, sin olvidar la organización de los

Tribunales, adecuada para un primer periodo de adaptación, A continuación, transcribimos sólo el

capítulo 1 del Título

Artículo 1.* El matrimonio se disuelve por la muerte de uno de los cónyuges, por la declaración de su

nulidad, pronunciada por sentencia firme de la jurisdicción compétente según la presente ley, y por el di-

vorcio, también resuelto por sentencia firme del tribunal competente.

Art. 2.° Desde la publicación de esta ley no producirá efectos civiles otro matrimonio que el contraído

ante la autoridad civil. Los matrimonios anteriores tendrán los efectos que les reconocían las leyes

vigentes al tiempo de su .celebración.

Art. 3." Las declaraciones de nulidad de los matrimonios contraídos después de la vigencia de esta ley

competirán a la jurisdicción civil, se regirán por las normas que regulan la nulidad de los contratos y se

tramitarán por el procedimiento del juicio declarativo correspondiente.

Las de los contraídos con anterioridad competirán a la jurisdicción a quien correspondieran al tiempo de

su celebración y se regularán por las normas en dicho momento aplicables.

Art. 4." El divorcio disolverá toda clase de matrimonios, sea cual fuere la fecha en que hubieren sido

contraídos.

El divorcio podrá ser por mutuo disenso o por justa causa. El primero deberá ser solicitado por ambos

cónyuges, y el segundo, por uno cualquiera de ellos y por alguna de las causas enumeradas en el artículo

siguiente.

Art. S." Son causas de divorcio:

1. El adulterio no consentido o no facilitado por el cónyuge que lo alegue.

2 La bigamia.

3. La tentativa del marido para prostituir a la mujer y el de cualquiera de los cónyuges de corromper a los

hijos o prostituir a las hijas, y la connivencia en su corrupción o prostitución.

4. El desamparo de la familia sin justificación.

5. El abandono culpable del cónyuge durante un año.

6.La ausencia de! cónyuge cuando hayan transcurrido dos años desde la fecha de su declaración judicial,

computada conforme al Código Ovil.

7.El atentado de un cónyuge contra la vida del otro, de los hijos comunes o ¡os de uno de aquéllos, los

malos tratamientos de obra y, además, las injurias graves.

8. La violación de alguno de los deberes que impone el matrimonio, y la conducta inmoral y deshonrosa

de uno de los cónyuges que produzca tal perturbación en las relaciones matrimoniales que haga in-

soportable para el otro cónyuge la continuación de la vida común.

9. La enfermedad contagiosa y grave de carácter venéreo, contraída en relaciones sexuales fuera del

matrimonio y después de su celebración, y la contraída antes, que hubiera sido ocultada culposamente al

otro cónyuge al tiempo de celebrarlo.

10. La enfermedad grave de la que, por presunción razonable, haya de esperarse que en su desarrollo

produzca incapacidad definitiva para el cumplimiento de algunos de los deberes matrimoniales, y la

contagiosa, contraídas ambas antes del matrimonio y culposamente ocultadas al tiempo de celebrarlo.

11. La condena de] cónyuge a pena da privación de libertad por tiempo superior a, diez años.

12. La separación de hecho y en distinto domicilio libremente consentida durante tres años.

13. La enajenación menta] de uno de los cónyuges, cuando impida su convivencia espiritual en

términos gravemente perjudiciales para la familia y que excluya toda presunción racional de que aquélla

pueda restablecerse definitivamente. No podrá decretarse el divorcio en virtud de esta causa si no

queda asegurada la asistencia del enfermo.

Antonio ARADILLAP Fotos SANTISC

PUEBLO 21 de enero de 1977

 

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